‘HOUSE OF THE DRAGON’: REVIEW (TEMPORADA 1)

REVIEW: House of the Dragon – Temporada 1.

Poco nos queda por decir de Game of Thrones (Juego de tronos) a estas altura de la vida. Ya hace más de tres años que la aclamada y galardonada ficción de HBO perdió la oportunidad de ser coronada como la mejor serie de la historia de la televisión gracias a aquella desastrosa temporada final y al polémico capítulo que cerró la misma. Hablar a posteriori es muy fácil, por supuesto, pero eso no significa que no haya que contar las cosas por su nombre. Game of Thrones fue un viaje único, épico, inigualable, pero sus responsables no lograron estar a la altura en su momento cumbre. Para muchos empezaron a cavar su tumba cuando empezaron a desviarse cada vez más de los libros de Geoerge R.R. Martin, decisión que, por otra parte, tenía su lógica si tenemos en cuenta que siempre supieron que iba a llegar el día en el que los adelantarían…

Lo importante es que la franquicia tiene ahora posibilidad de redimirse con House of the Dragon (La casa del Dragón), primera precuela de la misma, basada en «Fuego y Sangre» del escritor y guionista estadounidense, que nos contará la historia de una de sus grandes familias, la Casa Targaryen. La serie viene de la mano de Ryan Condal (Colony), el cual sirve como su showrunner junto a Miguel Sapochnik, veterano director de la original y responsable también de dirigir varios episodios de esta. House of the Dragon es la gran apuesta de HBO para los próximos años. Como debe ser. No solo va a tener el resto de competir contra la ambiciosa adaptación de The Lord of the Rings (El señor de los anillos) de Prime Video, sino que también tiene ante sí dos retos tan o más importantes; convertirse en el nuevo gran referente de la cadena americana y, sobre todo, intentar que millones de fans de todo el mundo olviden esa sensación tan agridulce que les dejó la serie que siguieron durante ocho años.

En ese sentido, no hay que olvidar que House of the Dragon parte con una ventaja importantísima respecto a su predecesora. Sus responsables saben y conocen perfectamente en qué falló Game of Thrones, por lo que no deberían caer en sus mismos errores. De la misma forma, también son conscientes de todo lo que sí funcionó. Aunque parezca mentira, creo que este es un aspecto casi fundamental para que la serie acabe siendo el éxito que todos pensamos que será. La partida es la misma, pero algunas cartas están marcadas. Eso siempre es una ventaja.

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Photograph by Ollie Upton / HBO.

La serie arranca a finales del primer siglo de reinado de la dinastía Targaryen, concretamente en el momento en el que el Rey Jaehaerys, apodado el Conciliador y el Viejo Rey, devastado por la reciente muerte del último de sus primogénitos, convocó al Gran Consejo en Harrenhal para elegir a su nuevo sucesor. En esa época los Targaryen vivían sus mejores tiempos, contaban con 10 dragones adultos y ningún poder del mundo era capaz de hacerles frente. Por eso resultaba casi imperativo establecer una nueva línea de sucesión al Trono de Hierro, el asiento más poderoso pero a la vez el más peligroso de todo Westeros. Múltiples candidatos de múltiples familias se presentaron a la llamada, aunque, finalmente, solo dos personas fueron considerados para la posterior votación; su nieto, Viserys Targaryen (Paddy Considine), y Rhaenys Targaryen (Eve Best), prima de este y mujer de Lord Corlys Velaryon (Steve Toussaint), más conocido como la Serpiente Marina, el aventurero náutico más importante de la historia de Westeros. Para sorpresa de nadie, Viserys fue elegido como el primero en la línea de sucesión al trono, el cual ocuparía, comenzando su reinado, dos años después, tras el fallecimiento de su predecesor. El hecho de ser un hombre fue definitivo a la hora de la elección del consejo.

Tras esta especie de prólogo, saltamos al noveno año del reinado de Viserys, época en la que arranca de verdad la historia que exploraremos en la serie, 172 años antes de la muerte del Rey Loco y del nacimiento de su hija, la Princesa Daenerys Targaryen. Son tiempos de paz, relativa. Viserys es un hombre íntegro, generoso y decente, dispuesto a continuar el legado de su abuelo de la mejor forma posible, siempre desde la palabra y la conciliación. Al final del día, es el claro ejemplo de que ser un buen hombre no tiene por qué ser sinónimo de ser un buen Rey. Pero ese tampoco es su mayor problema. Viserys ansia tener un hijo varón al que convertir en su heredero, pero no hay manera. Por ahora, solo tiene a la joven Princesa Rhaenyra (Milly Alcock), una pura sangre valyria, jinete de dragones, a la que muchos calificarían como su sucesora perfecta… salvo por el pequeño detalle de que nació mujer. Rhaenyra -la primera- es sin duda alguna el mejor personaje de este arranque de la serie y Milly Alcock le da una personalidad y una presencia maravillosa. La joven actriz australiana es todo un descubrimiento. Hay que darle muchísimo mérito a alguien que con apenas 20 años es capaz de cargar con gran parte del peso de la serie en muchos momentos. Eso es algo que se nota muchísimo con el anunciado cambio de actriz a media temporada. Emma D’Arcy es una interprete más que eficiente, pero no es lo mismo. Algo similar, salvando las distancias, pasa con Olivia Cooke, otra actriz a la que, pese a su gran nivel y reputación, le cuesta hacer olvidar a Emily Carey.

Pese a su juventud, Rhaenyra es ya toda una mujer, fuerte, orgullosa y decidida, con el cabello de oro y plata peinado en trenzas, la cual dedica sus días a disfrutar de sus aventuras por los cielos montada en Syrax, su dragón, y de sus eternas tardes de lectura junto a su prácticamente inseparable Alicent Hightower (Emily Carey), la mujer más gentil de los Siete Reinos quien a su vez pasa por ser la hija de Otto Hightower (Rhys Ifans), la siempre leal y fiel Mano del Rey, principal opositor e incluso ‘enemigo’ del Príncipe Daemon Targaryen (Matt Smith), hermano del Rey Viserys, heredero al trono y oveja negra de la familia, un tipo violento y conflictivo, guerrero incomparable, jinete de dragones y poseedor de la verdadera sangre del dragón. Daemon es catalogable como el primer antagonista de la serie, sobre todo de la corona, conducido por un notorio sentimiento de inferioridad respecto al resto de su familia, reflejada de forma contundente en los múltiples desacuerdos entre él y su hermano.

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Photograph by Ollie Upton / HBO.

Pero Daemon tampoco es el único que está empezando a tener diferencias cada vez más notorias con el Rey Viserys. Uno de sus aliados más importantes, el previamente mencionado Corlys Velaryon empieza a estar cada vez más nervioso… y los últimos eventos y decisiones tomadas por Viserys solo hacen que agravar la situación. Hay que señalar que la Casa Velaryon es un linaje valyrio tan antiguo como la Casa Targaryen, y que Lord Corlys convirtió su casa en una de las más poderosos de su era, con una fortuna mayor incluso que la de los Lannister y la armada más grande del mundo. En definitiva, tal y como se le ha insistido muchas veces desde el consejo, es un hombre al que hay que tener contento ya que nunca sabes cuando vas a necesitar su ayuda. Eso sin contar que es mucho mejor tenerlo como amigo que como enemigo. Pero al igual que su hija, Viserys no es un hombre que crea demasiado ni en las políticas habituales entre familias acaudaladas ni en sus tradiciones… La forma de enfocar y lidiar con la posterior «Guerra de los Peldaños de Piedra» es un claro ejemplo de la división existente entre las altas esferas de Desembarco del Rey, tanto a nivel institucional como familiar. Recuerden: ‘La única cosa capaz de demoler la Casa del Dragón es ella misma’.

A partir de aquí, todo se desarrolla muy rápido. Los primeros seis episodios de la serie, los que he tenido la oportunidad de ver y disfrutar gracias a HBO Max España, cubren un largo periodo de tiempo, por lo que los saltos temporales están a la orden del día. House of the Dragon se convierte rápidamente en lo que todos esperábamos que fuera, un intenso drama lleno de conflictos familiares, alianzas inesperadas y mucho politiqueo, elementos esenciales para una apasionante lucha de poder. Mientras que Rhaenyra se encuentra cada vez más perdida en un mundo parece darle la espalda constantemente, algo que aumenta de forma exponencial su rebeldía, a la familia Targaryen se le acumulan los problemas. A la vez que la bella princesa descubre lo que significa llegar a la edad adulta en una posición como la suya -dentro de una sociedad cuyo status quo rechaza sistemáticamente a las mujeres- su padre comienza a darse cuenta de la existencia de una finísima línea entre la estabilidad y el caos, una línea cada vez más transparente. Nuevos jugadores y viejos conocidos; nobles, caballeros y forasteros, todos tienen un papel dentro de una historia frenética que poco a poco a cogiendo el clásico ritmo denso y lento pero siempre interesante de la serie original. Hay mucho diálogo, pero también pasan muchísimas cosas en poco tiempo.

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Photograph by Ollie Upton / HBO.

En resumen, dicen que segundas partes nunca fueron buenas, pero esta es una de las excepciones que confirman la regla. Si es que existe. House of the Dragon es una serie magnífica. A nivel narrativo creo que está muy bien construida, sobre todo su piloto, y a nivel visual es una pasada. Ambiciosa y ostentosa, los escenarios, la fotografía, los efectos, la puesta en escena… todo es de un nivel altísimo, probablemente casi del máximo que podemos ver actualmente en televisión. También se ha logrado mejorar bastante el CGI de los dragones, cosa que siempre es llamativa de ver y digna de destacar. Otra cosa que me ha gustado mucho es ver como casi cada uno de sus episodios tiene al menos una escena diferente, ya sea por su crudeza, su impacto o por su belleza. Hablamos de una serie que sí, que por supuesto también tiene sus momentos de amor y ternura, pero que, en general, es bastante violenta y muy sangrienta. En ese sentido también da un paso adelante respecto a Game of Thrones, o al menos iguala desde un principio su nivel más alto de dureza. Por contra, en cuanto a sexo y desnudos, su cuantía continúa en descenso. Hay orgías y algún que otro encuentro, pero prácticamente se pueden contar con los dedos de una mano. ¡Y lo que sí que tiene son MUCHOS partos! Pero muchos. Que alguien me explique de donde sale esta obsesión…

La serie cuenta con un elenco muy solvente capaz de dar vida y desarrollar sus respectivos personajes con facilidad. Quizás sea Paddy Considine el que más dudas me genera, pero creo que es más por culpa de su peluca que de su trabajo. A veces cuesta tomárselo en serio. Por otro lado, Matt Smith es toda una sorpresa en cuanto a fuerza y capacidad de empezar la serie como el Joffrey de turno, mientras que como ya he señalado hace un par de parágrafos, Milly Alcock es la auténtica revelación. Qué lástima que todo lo bueno siempre dure tan poco. Por último, tal y como estaba anunciado, el proyecto cuenta con cuatro directores, entre los que me gustaría destacar a Miguel Sapochnik, quien también ejerce como co-showrunner, responsable del primer episodio, escrito por Ryan Condal y George R.R. Martin, uno de los mejores pilotos que he visto en muchos años, y a Greg Yaitanes, un director que personalmente siempre me ha gustado muchísimo, cuyo recital en el tercer episodio es maravilloso. La rueda ha comenzado a girar y House of the Dragon es casi todo lo que deseábamos. Siéntense y disfruten del espectáculo.

NOTA (CAPÍTULOS 1 AL 6): 9.3/10

MVP: Milly Alcock (Rhaenyra Targaryen).

2 comentarios en “‘HOUSE OF THE DRAGON’: REVIEW (TEMPORADA 1)”

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