‘THE GIRL FROM PLAINVILLE’: REVIEW (MINISERIE)

REVIEW: The Girl From Plainville – Miniserie. 

Los dramas true crime continúan siendo uno de los conceptos más utilizados en la industria seriéfila actual. Este año ya llevamos unas cuantas, entre ellas series más que interesantes como la recién finalizada The Staircase (HBO Max) o Black Bird, la nueva ficción de Apple TV+ de la que también he hecho crítica esta semana. La siguiente en llegar a nuestras pantallas es The Girl From Plainville, también miniserie, en este caso de la plataforma americana Hulu, que estrena este domingo en primicia en nuestro país la plataforma Starzplay.

La serie se inspira en la controvertida historia de Michelle Carter, una adolescente de Massachusetts, protagonista de de un caso sin precedentes hasta la fecha, Commonwealth v. Michelle Carter, también conocido como «suicidio por mensajes de texto». En resumen, Carter fue juzgada y condenada por la muerte de su novio, Conrad Henri Roy III, un chico con un largo historial de problemas mentales con el que mantenía una extraña relación basada en mensajes de texto, correos e interacciones en redes sociales pese a vivir a apenas una hora de distancia. Conrad se suicidó a los 18 años de edad llenando su vehículo con vapores de monóxido de carbono. Poco después del trágico evento, los investigadores responsables del caso decidieron acusar formalmente a la joven de homicidio involuntario, después de que saliera a la luz que le había dicho, ordenado, a Conrad que volviera a meterse dentro del coche cuando este ya había salido del mismo, algo que, finalmente, le costó la vida. En 2017 la condenaron a 15 meses de cárcel, de los que cumplió 11 y medio.

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The Girl From Plainville (Photo by: Steve Dietl/Hulu).

Protagonizada por una impecable Elle Fanning, la cual conquista desde el primer minuto un personaje muy complejo, una montaña rusa de emociones, maestra de la manipulación, adicta a mostrar las mismas a partir de su curiosa obsesión por Glee, la serie, a través de ocho episodios, explora la relación entre los mencionados personajes, desde el día en el que se conocieron por una casualidad familiar hasta el momento en el que Carter fue condenada, examinando todas sus etapas, el fatídico día en el que Coco decidió acabar con su vida y las repercusiones que generó tanto en sus respectivas familias como en sus círculos cercanos su trágica y enrevesada historia de amor, una especie de cuento de hadas tóxico protagonizado por dos jóvenes perdidos en la vida. Colton Ryan (Little Voice) es el responsable de encarnar a Conrad e igual que su compañera de reparto hace un trabajo muy interesante a la hora de mostrarnos como debió ser la tumultuosa realidad del chico.

Aunque al principio le cuesta arrancar en todos los sentidos, uno de los aspectos más destacados de la ficción es lo conmovedora y humana que llega a ser, siempre profundizando en uno de los temas más relevantes del momento, la salud mental. Son un mundo aparte y sus problemas tampoco tienen nada que ver, pero, al final, Michelle y Coco solo se tenían el uno al otro, un refugio mutuo al otro lado de la pantalla y eso dice mucho del ‘infierno’ en que debía ser para ellos su realidad diaria. Familia, amigos, compañer@s de instituto… se fueron distanciando de todos hasta que acabaron como acabaron. Otra cosa que hace muy bien la serie es examinar como la gente a su alrededor, especialmente sus familiares, vivieron toda esta historia. No solo a partir de la muerte de Conrad, desde incluso antes de conocerse. Cara Buono (Stranger Things) y Chloë Sevigny (The Act) interpretan respectivamente a las madres de ella y de él, dos mujeres que pese a vivir absolutamente dedicadas a sus hijos no supieron percibir que algo no funcionaba hasta que fue demasiado tarde, algo que, por desgracia, pasa muchísimo en estos casos. Por otro lado, Norbert Leo Butz (Bloodline) da vida al padre de Conor, un tipo al que nunca le preocupó demasiado su hija más allá de cuando se lo llevaba a trabajar con él en el mar, y Kai Lennox (Unbelievable) hace lo propio con David Carter, el padre de Michelle, un tipo más irrelevante que otra cosa que simplemente «estaba ahí».

Al final, The Girl From Plainville es una miniserie más que aceptable, quizás un pelín lenta en ocasiones, que, además de explorar un caso único que sin duda creó un importante precedente en el sistema judicial de los Estados Unidos, ofrece un necesario examen de las enfermedades mentales contra las que miles y miles de personas luchan día a día. Eso es lo más importante. Como drama criminal está bien, pero si por algo debería ser recordada, aparte de por el gran trabajo de todo su elenco, es por sus ganas de ser algo más, de usar la televisión para acercar al público un tema cada vez más presente en nuestras vidas. A la serie no le hace falta ni sacar conclusiones después de ocho horas de examen, tampoco es su trabajo, con mostrarnos la odisea de estos dos jóvenes incomprendidos hace más que suficiente.

NOTA DE LA TEMPORADA: 7.6/10

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