“THE 100 : PRAIMFAYA”

REVIEW : The 100 4×13 – Praimfaya. 

Después de la época dorada de las ficciones de 24 capítulos por temporada, la industria de las series está aprendiendo. Los espectadores se han acostumbrado cada vez más a ficciones de no más de diez capítulos, así que aquellas que los sobrepasan se arriesgan a que el público no responda siempre favorablemente. Y este es el caso de The 100.

Dos hilos conductores tejían el argumento de esta cuarta temporada desde el piloto: la búsqueda de soluciones contra la ola de radiación y la lucha entre los 13 clanes. Con esta premisa, que era una mezcla para nada original de argumentos de temporadas anteriores, la producción ha ido avanzando a trompicones, cayendo y levantándose no siempre en los momentos más oportunos, mostrando lagunas argumentales que denotan falta de coherencia detrás de un guión aparentemente sólido pero sin chispa.

Un error clamoroso que ha eclipsado los aciertos de esta entrega ha sido la gestión de los personajes, más oscuros e irreales que nunca. En los inicios, cien jóvenes fueron enviados a la Tierra y a medida que pasaban los capítulos, terrestres, Skikru y otros han sido presentados. Por tanto, un sinfín de personajes han sidos introducidos durante estos últimos años, pero la propia evolución de la trama y un exigente público que pide cambios y sorpresas requieren dinamismo: destacar algunos protagonistas y secundarios para profundizar en su evolución, deshacerse de otros en el momento apropiado (no siempre con el recurso de la muerte) o simplemente que muchos otros pasen desapercibidos. Para ello, no hay mejor ejemplo que Juego de Tronos. Hasta ahora Jason Rotherberg había demostrado que era uno de los puntos en los que ponía empeño, pero en estos últimos meses se ha demostrado que la prioridad ha sido la ligereza, la acción y la aceleración sin premeditación (especialmente des de la muerte de Lexa). Por su curso natural, personajes que en anteriores temporadas habían sido vitales y carismáticos han perdido interés como Jaha el vendehumos, la bipolaridad moral de Luna, Bellamy y Echo, la relación entre Monty y Jasper. Esta pérdida de interés se intensifica cuando hay muertes de personajes que no nos quitan la respiración, sino todo lo contrario como es el caso de Jasper, seguramente por el deseo que hubiera sido mucho antes.

A pesar de este problema, gracias a la personalidad de algunos de los personajes más queridos la cuarta temporada se ha mantenido a flote. El liderazgo innato de Octavia, el instinto de supervivencia de Murphy o la eficiente resolución de Raven demuestran que la situación es más que optimista gracias a sus acciones y decisiones, sembrando una semilla de esperanza de cara a la quinta temporada. Además, algún otro que giro de guión y escenas de acción trepidantes han acompañado a estos personajes para resucitar la entrega y facilitar su finalización. Aunque el final anticipe que la quinta temporada seguirá el mismo camino, una reflexión transversal sobre la supervivencia en un entorno hostil y el dilema moral entre la voluntad y el deber construyen un ápice de curiosidad para descubrir qué nos deparará la siguiente entrega.

Recordamos que podéis leer nuestra entrevista exclusiva con la actriz Luisa D’Oliveira (Emori) clicando en este enlace.

Una review de Sergi De La Cruz

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