“TWIN PEAKS” : CAPÍTULO 4

REVIEW : Twin Peaks – Chapter 4. 

Tras la racha de suerte del agente Cooper atrapado en el cuerpo de Dougie –o Mr.Jackpot– no se nos permite vislumbrar el camino de ambos personajes que, aunque parezcan uno; no hay que olvidar que son dos personas muy distintas. Este episodio retrata por entera la vida de un Cooper – Dougie que parece haber salido de una galaxia muy lejana, y posiblemente sea así, aunque no existen pistas que hagan comprender al espectador por qué este ‘inocente’ personaje se comporta como E.T. repitiendo frases de sus congéneres.

De igual manera, existe un vínculo entre Cooper – Dougie y el casino que, por suerte o desgracia; regenta en este episodio. ¿El por qué? Dougie no duda en seguir una señal que le indica cuál es la máquina tragaperras que debe elegir para ganar, aunque no es consciente de lo que ocurre; esta señal es, nada más y nada menos que un triángulo en el que se puede observar el otro lado: La logia negra. Posiblemente este hecho y relación entre ambos se deba a una metáfora muy bien construida por Lynch en la que se ‘demuestra’ que los inocentes heredarán la dicha, sin embargo, todo es una gran conspiración por parte de los espectadores que no queremos ni parpadear, no podemos perdernos nada.

Durante este episodio existe una variedad más extrema de las tramas que se desarrollan, sobre todo porque de nuevo aparece el retrato de Laura Palmer –con su correspondiente banda sonora- mientras otro de los personajes de las entregas anteriores hace su aparición estelar: Bobby Briggs (Dana Ashbrook) quien interviene en el departamento del sheriff porque resulta haberse convertido en policía; quién lo diría, el joven y violento Bobby asegurándose del bienestar de los ciudadanos de Twin Peaks… Lo más destacable de la reaparición de Bobby es cómo se ha convertido en un hombre que se permite llorar delante de los demás, al ver la fotografía de Laura Palmer en el despacho de la investigación de Hawk; a Bobby se le remueven cosas dentro que ni en cien años podríamos haber imaginado. Por todo ello, Lynch decide darle un respiro a este personaje otorgándole una mayor empatía y emoción, al fin y al cabo, Bobby formaba y forma parte del pueblo; le hemos visto crecer y trapichear, pero ahora se ha convertido –aparentemente- en un buen hombre.

Finalmente, tras tres episodios, irrumpe en la comisaría el Sheriff Truman (Robert Forster) –que no el Sheriff Harry S. Truman- quien maneja los mandos dentro del departamento. Cabe destacar un tema recurrente en lo que eran los westerns crepusculares: el choque frontal de los avances tecnológicos con los personajes del pasado, en este caso se trata del personaje de Lucy (Kimmy Robertson), quien se desmaya cuando ve aparecer al Sheriff con un teléfono móvil. De esta forma, Lynch critica la era de la tecnología que ha proporcionado avances muy benevolentes con la población; pero los mismos pueden llegar a ser destructivos o incluso malvados, aludiendo a la ignorancia o a la forma y objetivos para utilizarlos.

Adecuando las tramas a los escenarios, aparece en el departamento del sheriff Wally Brando (Michael Cera), de quien lo único que sabemos es que es el hijo de Lucy y Andy; Wally es un motero que lleva un atuendo que se asemeja al de Marlon Brando como motorista con su gorra gatsby. Se produce un extraño intercambio de información entre Wally y el Sheriff, a la par de realizar con maestría una declaración de amor en toda regla –metafóricamente- hacia el pueblo que lo vio nacer: adorado Twin Peaks. Se proporciona una información muy importante durante la conversación de Truman y Wally: existe otro Sheriff, el reconocido Harry S. Truman, padrino del propio hijo de Lucy y Andy, quien seguramente atraiga más misterios a los habitantes del pueblo de las montañas.

Volviendo hacia nuestro querido agente Cooper, o más bien dicho, su segundo ‘Dopplegänger’ con chaqueta de cuero y pelo de estrella de rock retirada. Albert (Miguel Ferrer) y Gordon Cole (David Lynch) han conseguido dar con ‘Cooper’, sin embargo, lo que observan en él cuando van a visitarlo a la cárcel –tras el desafortunado accidente- es que no tiene absolutamente nada que ver con el Dale Cooper que conocen; de este modo ambos personajes tienen sentimientos encontrados y acuerdan investigar por su cuenta. ¿Por qué Cooper no se comporta como es? Porque claramente, no es el correcto, sino una versión hortera y temeraria de Coop. Se produce la revelación de una información que se antoja importante: todas las personas con las que el falso Cooper ha tenido relación han caído enfermas, ¿tendrá algo que ver con el extraño y desagradable vómito que hemos obviado anteriormente? Aún se desconoce la relación del mismo y de esta trama, pero tiene todas las papeletas de ser un hecho importante para la salvación del verdadero Cooper.

“Algo va mal, no entiendo esta situación en absoluto” así sentencia Albert el final del capítulo antes de llegar al número musical adoptado en esta temporada para concluir cada episodio. No me abandona la incesante sensación de que algo se escapa entre las manos… habrá que esperar para tratar de hilar las tramas y excentricidades de cada uno de los episodios de esta nueva entrega, que sin duda; dará que pensar y que hablar.

Una review de Tatiana G

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