‘WESTWORLD’: REVIEW (4.01)

REVIEW: Westworld 4×01 – The Auguries. 

Antes de nada, recordar que en este enlace podéis leer la crítica de los primeros cuatro episodios de la temporada (sin spoilers), además de un pequeño repaso de los eventos con los que terminó la tercera entrega de la serie en 2020. A grandes rasgos, Dolores (Evan Rachel Wood) se sacrificó para detener definitivamente a Rehoboam, dejando a Caleb (Aaron Paul) y la ya liberada Maeve (Thandie Newton) como los nuevos responsables de la revolución. Por su parte, Chalores/Halores (Tessa Thompson) sucumbió definitivamente al lado oscuro de su código, convirtiéndose oficialmente en la nueva antagonista de la serie con una versión robotizada de William (Ed Harris) como nueva mano derecha. Por último, Bernard (Jeffrey Wright) entró al Sublime, lugar en el que parece que encontró la respuesta para evitar el fin del mundo.

¿Todo correcto? Hechas las presentaciones, arrancamos el repaso de este primer capítulo de la cuarta temporada de Westworld recuperando una vieja tradición El episodio se titula ‘The Auguries‘, concepto que nuestro diccionario define como «Anuncio de un hecho futuro a partir de la interpretación de ciertos indicios o señales o por simple intuición». Como todos sabemos, hay buenos y malos augurios. En este caso nos centraremos en los segundos: «Acontecimientos imprevistos extraordinarios», algo que tanto Caleb como Maeve están a punto de padecer. Tampoco hay que olvidarse de Christina, el nuevo personaje de Evan Rachel Wood, la cual se enfrenta directamente a los ‘malos augurios’ vaticinados por su acosador. Por último, también mencionar la novela homónima de F. G. Cottam, cuya sinopsis nos habla del ‘resurgimiento de una fuerza del mal que pretende traer el final de los tiempos’.

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Photograph by Courtesy of HBO.

Westworld regresa con un salto temporal de siete años respecto a los mencionados eventos que cerraron su tercera temporada, por lo que este episodio es prácticamente un nuevo piloto. La serie se reinventa de nuevo y antes de empezar desarrollar sus tramas hay que sentar las bases de lo que explorará su nueva historia, además de situar de nuevo a todos sus personajes protagonistas.

El episodio empieza mostrándonos en una larga secuencia los métodos usados por Charlotte y su brazo ejecutor (William) a la hora de seguir desarrollando su plan de conquista. Si las palabras y el dinero no son suficientes, el siempre temido MiB se encarga de poner rápidamente las cosas en su sitio. Por si fuera poco, ahora cuentan con un ejército de moscas capaz de infectar y trastornar hasta el límite de la locura a cualquiera que se tope en su camino. Esta introducción también sirve tanto como primera toma de contacto con una Westworld bastante más oscura como para dejar clara desde un buen principio la letalidad de los anfitriones. Hay muchísimo en juego y ni Charlotte ni ninguno de sus subordinados está dispuesto a detenerse ante nada.

Por su parte, Caleb y Maeve se separaron poco después de la destrucción de Rehoboam y desde entonces han estado viviendo prácticamente en la sombra. Aunque en el fondo es plenamente consciente de que una vida lejos de la acción y el combate no está hecha para él, Caleb lleva años intentando con todas sus fuerzas tener una vida normal y corriente. Ha vuelto a trabajar en la construcción y ha formado una bonita familia con Uwade (Nozipho Mclean) y su adorable hija Frankie (Celeste Clark). En cambio, Maeve lleva años aislada en una cabaña en medio de la nada, consciente de que a la mínima podrían volver a encontrarla, algo que ocurre, lógicamente, en este capítulo. Tras deshacerse de los androides que William había mandado a matarla, su próximo paso es más que obvio: reunirse de nuevo con Caleb y hacer frente a su viejo enemigo. Al fin y al cabo, el pasado siempre llama de nuevo a nuestras puertas. Primera parada, la casa de un senador de California en el que William parece tener mucho interés.

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Photograph by John Johnson/HBO.

Para la ‘otra parte’ de la trama principal nos trasladamos a una nueva localización: Nueva York. Ahí es donde conocemos a la famosa Christina (Evan Rachel Wood). Discreta, tranquila y de una vida tan rutinaria que parece claro que estamos hablando de anfitriones en un nuevo emplazamiento desconocido viviendo un nuevo bucle, Christina comparte un bonito apartamento con su buena amiga Maya (Ariana DeBose), una chica mucho más sociable y extrovertida que ella, y trabaja como escritora para una empresa llamada Olympiad Entertainment. Todo va más o menos bien, hasta que su realidad empieza a tambalearse a raíz de las cada vez más constantes llamadas de un acosador. ¿Qué está ocurriendo a su alrededor? ¿Cuál es la verdadera línea que separa realidad y ficción si es que esta línea continúa existiendo? Esas son las dos grandes preguntas que nos deja un episodio que (OJO) termina con un laberinto pintado en el suelo de su balcón y con Teddy (James Marsden) -o al menos una versión suya- saliendo de las sombras coincidiendo con el final de su monólogo sobre los finales felices.

En resumen, este primer episodio sirve como una presentación más que consistente sobre lo que nos espera a continuación. Nos introduce a la nueva realidad de la serie y a la vez planta las primeras semillas de cara a los siguientes capítulos. No ha habido demasiado movimiento ni apenas exploración de su mitología, pero es suficiente para empezar con ganas casi dos años después. Seguro que la semana que viene tenemos muchas más cosas a desempaquetar y analizar.

NOTA DEL EPISODIO: 7.3/10

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