‘WESTWORLD’: REVIEW (TEMPORADA 4)

REVIEW: Westworld – Temporada 4.

Dos años -y pico- después, HBO estrena este fin de semana la esperadísima cuarta temporada de Westworld, la cual llega a nuestras pantallas con otro enigmático puzzle por resolver, nuevos misterios, muchos anfitriones, moscas, drama, acción y una interesante propuesta con la que la ficción de Jonathan Nolan y Lisa Joy se reinventa por enésima vez, acercándose cada vez más, tal y como podíamos prever tras las revelaciones con las que terminó su tercera entrega, a Futureworld, la secuela de la película de Michael Crichton en la que se inspira la misma.

Recordamos que su mencionada tercera temporada terminó con Dolores (Evan Rachel Wood) sacrificándose para salvar a la humanidad. Correcto, nuestra androide favorita nunca fue la villana de esta historia, simplemente quería que los humanos, al contrario que los de su especie, tuvieran la oportunidad de elegir libremente su futuro. Dolores eligió ver la belleza por encima de todas las cosas malas y oscuras que alberga este mundo, dándole el relevo a Maeve (Thandie Newton) y Caleb (Aaron Paul) en su encrucijada contra Serac (Vincent Cassel) y Rehoboam, la poderosa inteligencia artificial con la que este prácticamente dominaba el mundo. La causa de Dolores ganó dos aliados, pero por el camino perdió a otros, como Chalores (Tessa Thompson) o a un Bernard (Jeffrey Wright) cuya posición en todo esto empieza a ser cada vez más mística y confusa.

Por si alguien no se acordaba, el cuerpo de Charlotte Hale lleva tiempo ocupado por uno de los clones de Dolores, una de las esferas que esta consiguió sacar del complejo después de la gran masacre, las cuales utilizó finalmente para crear réplicas de su propia conciencia. Aunque al principio la utilizó para controlar Delos, poco a poco, Chalores fue formando una conciencia propia, influida en gran parte por las constantes traiciones de la que comenzó como su equivalente. Su evolución llegó a un punto de no retorno y se acabó convirtiendo en la nueva antagonista de la serie. En la primera escena post-créditos de Crisis Theory, vimos como mataba a William (Ed Harris) y lo sustituía por un anfitrión. La mano ejecutora perfecta para su nuevo y ambicioso plan de conquista. Por otro lado, en la segunda de ellas, Bernard acabó descubriendo que la llave de acceso al Sublime aka Valley Beyond había estado todo este tiempo escondido en su cabeza, el lugar perfecto para nadie lo encontrara. Bernard accedió a ese misterioso y encriptado mundo virtual en el que los anfitriones pueden vivir libremente sin la influencia de los humanos. Parece que allí encontró algo importante, probablemente la respuesta definitiva. ¿Volverá a ser Bernard la clave?

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Photograph by John Johnson/HBO.

Tal y como se ha comentado durante las últimas semanas, esta nueva temporada arranca con dos grandes novedades. La primera es que tendremos un salto temporal de siete años respecto a los eventos que acabamos de repasar. Visto lo visto, me parece una decisión acertada ya que a la hora de «reiniciar» una serie este es un comodín siempre efectivo para sentar nuevas bases y dinámicas sin perder el rumbo de la lógica. La segunda es que una buena parte de la acción de esta cuarta entrega se desarrollará en una nueva localización: una bella versión futurista de Nueva York donde seguiremos a Christina, el nuevo personaje interpretado por Evan Rachel Wood.

Christina es una joven de realidad bastante tranquila y rutinaria, al menos hasta el momento en el que la conocemos. Comparte un bonito apartamento con su buena amiga Maya (Ariana DeBose), una chica mucho más sociable y extrovertida que ella, y trabaja como escritora para una empresa llamada Olympiad Entertainment. ¿El problema? Que poco a poco su mundo se empieza a distorsionar. Empiezan a pasar cosas raras que Christina no logra entender. ¿Qué está ocurriendo a su alrededor? ¿Cuál es la verdadera línea que separa realidad y ficción si es que esta línea continúa existiendo?

Una vez más, el approach que hace Westworld a la inminente evolución de las nuevas tecnologías me parece una de las cosas más atractivas que tiene que ofrecer a nivel conceptual. La compañía en la que trabaja Christina es un claro ejemplo de ello, igual que la forma en la que está estructurado y funciona su casa. Además de una gran serie, en este sentido, Westworld siempre ha servido un poco como una especie de espejo hacía el futuro, algo que, por otro lado, es habitual en las producciones de Bad Robot. Personalmente me encanta ver estos detalles e imaginar que probablemente no tardarán demasiado en ser algo habitual en nuestras vidas.

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Photograph by John Johnson/HBO.

En el otro lado de la acera, la cuarta temporada arranca de una forma más bien similar. Hay que tener presente que estamos delante de un reboot casi total de la serie, lo que equivale a que The Auguries, su primer episodio, es equiparable a un piloto.

Siete años dan para mucho, incluso para encontrar tu lugar en el mundo y formar una familia. Eso es precisamente lo que ha hecho Caleb durante todo este tiempo junto a su querida Uwade (Nozipho Mclean) y la pequeña Frankie (Celeste Clark). Por su parte, Maeve decidió aislarse de todo en una cabaña en medio de la nada, a lo Dexter. Pero el pasado siempre vuelve y poco tardaremos en ver como este llama a sus puertas de parte de un viejo enemigo. El plan de Charlotte -este año la volveremos a llamar así- tiene muchos frentes abiertos y no se detendrá ante nada ni nadie. El lado oscuro de Dolores ha despertado de verdad y su venganza contra la humanidad promete ser tan terrible como retorcida. Sobre todo retorcida.

¿Y Bernard? Convertido en una especie de Dr. Strange después de analizar todos los futuros posibles en Avengers: Infinity War, es oficialmente la última esperanza de nuestra raza. Junto a su siempre fiel Stubbs (Luke Hemsworth) y un enigmático grupo rebelde proveniente del desierto entre el que destacan los personajes interpretados por Daniel Wu y Aurora Perrineau, se enfrentará a una compleja misión en la que cada movimiento tiene que ser tan preciso como acertado si quiere tener alguna posibilidad de éxito. Por fin Bernard empieza a tener la repercusión que se merece, similar a la segunda temporada pero con muchísimo más en juego. Sus nuevas dinámicas y el lugar en el que acaba situado son de las cosas que más me han gustado de momento. La verdad es que la serie ha acabado formando equipos que nunca hubiéramos imaginado años atrás con un éxito rotundo. El reparto de Westworld es increíble, igual que la gran mayoría de sus personajes, y eso se nota.

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Photograph by John Johnson/HBO.

A (muy) grandes rasgos, así empieza una cuarta temporada que, pese a que es posible que haya bajado un poquito el nivel respecto a las anteriores, sigue manteniendo es ambiciosa puesta en escena y esa forma de desempaquetar sus tramas que hacen de Westworld una serie única y prácticamente irrepetible. Su primer episodio puede llegar a ser bastante caótico, pero la narrativa no tarda demasiado en encontrar su punto. Al fin y al cabo, hay mucho que desempaquetar de inicio y eso siempre puede resultar algo confuso para el espectador. Nada de que preocuparse. Para los que se hacen la gran pregunta, sí, Westworld es la de siempre, aunque hayan pasado dos años y una pandemia mundial desde que la vimos por última vez. Lo único que hay que tener en cuenta es que esta cuarta temporada es mucho más oscura que las anteriores. Para bien o para mal, es su evolución lógica y necesaria. A mi me gustaron más los conceptos anteriores, pero entiendo que la historia que cuenta la serie tiene una meta y que para llegar a ella hay un camino.

Una de las mejores noticias que me llevo de estos cuatro episodios es que la serie mantiene plenamente intacta su capacidad para dejarnos con la boca abierta. Eso nunca cambiará. Es capaz de sorprender a la mínima con el mismo impacto que en el pasado. Entre otras revelaciones y sorpresas, hay dos giros gigantes que me pillaron totalmente desprevenido. Igual que sus anfitriones, Westworld ha mutado, pero sigue formando parte del mismo bucle vital. Tal y como sugiere Maeve en uno de los primeros episodios «la historia siempre se repite». Caras nuevas, viejos conocidos, lugares que pensábamos que no volveríamos a ver, nuevas dinámicas y alianzas, laberintos, ciencia ficción y otra banda sonora original magistral de parte de Ramin Djawadi son algunas de las cosas que podéis esperar de lo que HBO describe como una oscura odisea sobre el destino de la vida sintiente en la Tierra.

Aprovecho para recordar que este año también tendremos reviews semanales de Westworld, analizando cada lunes todos los detalles de su último episodio emitido.

NOTA (CAPÍTULOS DEL 1 AL 4): 8.4/10

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