“QUANTICO : TORTURE”

Quantico ha aumentado la tensión en su segunda temporada. Si bien el gran problema de esta edición no incluye bombas con múltiples víctimas, la actitud de los terroristas en  la serie, y la incógnita de saber quiénes están realmente implicados en el ataque supone un mayor riesgo para Alex Parrish. Esta semana, la cosa se ha puesto todavía más complicada, pero antes hay que repasar lo ocurrido durante el entrenamiento en The Farm.

El tema principal del capítulo ha sido la interrogación, y las técnicas avanzadas para ello, o más bien, la tortura. En el caso de los reclutas, su misión es interrogar al propio Owen, con el objetivo de descubrir su alias cuando era un agente en el exterior. Pero su instructor no es fácil de romper y tras 20 horas, parte de los reclutas; entre los cuales está Ryan; quiere escalar el nivel de tortura, mientras que Alex y Harry se niegan a salir de los parámetros aceptados. Con la ayuda de Dayana, Ryan decide torturar a Lydia; un ser querido de Owen; y tras unos minutos de ‘waterboarding’, el instructor canta como un pajarito.

 

Por otro lado, Alex ve como Miranda, Nimah y Ryan cuentan cada vez menos con ella para la misión y, por ello, se compromete a conseguir más información sobre Owen. Mientras éste está siendo interrogado, la chica entra en su casa y descubre un ordenador y seis móviles en un compartimiento secreto, pero tiene que salir rápido para que Lydia no la descubra, y Miranda se decepciona por su ineficacia. Básicamente, Alex queda fuera de la misión, y en cambio Shelby deja de ser su encargada, y pasa a la acción de forma definitiva. Con la ayuda de Nimah, comienza a fabricar una identidad para continuar su misión con Leon. Alex, por su lado, se va ahogar las penas a un bar, donde se encuentra con Owen, desaminado porque Lydia le ha acusado de ser débil por su poco aguante en la interrogación. El instructor valora la integridad de Alex frente a la lección de la semana, algo que hace pensar que no es la persona más probable de estar al frente del AIC. Y quién sí que parece que tiene un pie en la facción rebelde es Ryan, el agente se despierta en medio de un bosque después de ser drogado y recibe una llamada, le han seleccionado.

Un año después, Alex escapa de las ataduras de Lydia dislocándose el hombro; algo muy doloroso de ver; y llama al teléfono de contacto de los terroristas. El número es de Miranda, pero no contesta, y la chica decide llamar a Shelby y pedirle que investigue de quién se trata, pero la llamada se corta a medio camino. Justo después, los terroristas la capturan y la chica acaba maniatada en otra sala, con el suelo manchado de sangre. Los atacantes meten a un rehén en la sala, Mike, que le pide a Alex que diga dónde están los discos duros, si no le matarán, pero la chica le asegura que no van a hacerle nada; demasiado tarde, puesto que le disparan justo allí. Eso es otra muestra de los niveles a los que están dispuestos a llegar los terroristas, no tienen compasión, algo que Alex ha demostrado tener, sobre todo en la trama del pasado, y un aspecto que puede ser una desventaja frente a este enemigo.

La compasión es un factor importante con el siguiente rehén que entra en la sala con Alex. Se trata de Dayana, que pacta con la chica que ninguna de las dos va a ceder a la tortura de los terroristas. Sin embargo, cuando la amenaza es dejar a Dayana paralítica, Alex explota y explica que Lydia tiene los discos duros, y la podrán localizar si desconectan los bloqueadores de señal de móviles. Todo parece una victoria para los terroristas, pero la cara de Alex indica otra cosa. Justo entonces, Harry, Sebastian y Leon irrumpen en la sala, y todos se dirigen al bunker del sótano para curar a las chicas. No queda claro cómo se han librado de los terroristas, y es bastante posible que alguno de ellos forme parte del grupo atacante; la más sospechosa es Dayana, después del comentario de Nimah de la semana pasada, y la elección de ponerla a ella en la sala con Alex en lugar de, por ejemplo, a Raina, la chica tiene muchos puntos para estar fingiendo ser inocente en todo el asunto.

Fuera del perímetro, Shelby ha conseguido localizar el teléfono de contacto de los atacantes, después de la llamada de Alex; aunque Miranda se ha asegurado de tirar el muerto a su novio; y cuando los terroristas desconectan los bloqueadores de señal, todo el equipo de emergencia está preparado para localizar cada dispositivo móvil dentro del edificio, pronto tendrán un mapa virtual de la situación de terroristas y rehenes.

Un capítulo muy eficaz en lo que se refiere a aumentar el estrés de la situación, y uno de los mejores trabajos hasta el momento en lo que se refiere a relacionar la lección de The Farm con lo que ocurre en el futuro. Es interesante ver como Alex ha sabido usar sus propias debilidades; su compasión; para manipular a los terroristas y conseguir que cometan un error al desconectar el bloqueador. La trama escala por momentos, y si la chica cumple con lo prometido; se ha acabado portarse buen; es sólo el principio.

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