Chicago Fire: Un repaso a la temporada

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Desde su estreno en octubre del año pasado, Chicago Fire, una serie sobre bomberos, paramédicos y sus dramas, me ha ido enganchando cada vez más, semana tras semana.
Aprovechando que estamos sólo a 4 capítulos de la season finale y que la NBC acaba de anunciar oficialmente su renovación, vamos a  hacer un repaso a la temporada.

(Aviso: SPOILERS. Muchos. Un montón.)


Durante de estos 20 capítulos hemos ido viendo el desarrollo de los personajes, sus líos amorosos y las movidas por las que han pasado, algunas de ellas convirtiéndose en tramas aburridísimas de la vida. Pero vayamos por partes: Como recordareis, la cosa empezó con la muerte de uno de los personajes, Andy Darden, algo que hizo que Severide y Casey, se culparan el uno al otro hasta que se les pasó la tontería.

A lo largo de la temporada hemos visto como Casey y su novia Hallie terminaban una relación de 8 años por el simple hecho de que él quiere tener hijos y ella no. Lo hemos visto enfrentarse durante varios capítulos a Voight, un policía corrupto que va de enterado por la vida (trama aburrida número 1). También descubrimos por qué la relación con su hermana era casi nula y por qué su madre estaba en la cárcel. Y por último, su relación con Dawson. Ella está coladísima por él, pero para cuando se ha querido dar cuenta Dawson ya no estaba “disponible”. El momento en el que todos quisimos darle un guantazo (mayormente los shippers de Casey y Dawson) fue cuando Dawson lo invitó a la fiesta de su primo, y al ir a besarle, él se apartó y le dio un beso en la mejilla (en serio, guantazo). Hallie regresó al final del 1×20 y parece que está dispuesta a volver a intentarlo con Casey.

Severide ha estado 13 capítulos aguantando como un campeón su dolor de hombro (gracias a los calmantes) porque no quería operarse y tener que estar de baja (o dejar el trabajo, en el peor de los casos). Pero eso no le impidió acostarse con una contable llamada Nikki, un rollo de Shay a la que llamaremos Miss Alabama, y la abogada Reneé Royce, con la que estuvo a punto de irse a vivir a Madrid. En estos últimos episodios hemos visto a su ex cuñado Eric, a su ex prometida Reneé Whaley, y a su padre Benny. Al final Severide decidió operarse y un mes después estaba de vuelta al trabajo. Tambiém fuimos testigo de los altibajos en su relación con Shay. Antes del parón ella le pidió que fuera el padre de su hijo y tuvieron una bronca porque él se entretuvo hablando con Tara, la nueva paramédico, y se olvidó de acudir a la cita. Tara le puso una demanda por (según ella) intento de violación.

A la pobre Shay no la dejan tranquila: un camión se llevó por delante su ambulancia, mandándola al hospital; a ella y a Dawson les han apuntado dos veces con una pistola (la segunda vez Shay se defendió con un taser); una aguja que podía estar infectada se le clavó en la muñeca; y su ex novia no paró de dar por culo (a ella y a nosotros) hasta que la dejó trastocada del todo. Analicemos un poco más eso: Clarice Carthage es un zorrón.
Por lo que sabemos, estuvo 3 años con Shay (y se quedó con sus vinilos), y cuando se volvieron a encontrar por casualidad, Clarice estaba embarazada y prometida con un tío. Un par de episodios depués se plantó en la puerta de Shay y ella tardó un capítulo en pedirle que se fuera. Pero Clarice regresó en el 1×13 y parecía que esta vez era para quedarse (yo sigo preguntándome si al final le devolvió los vinilos o no). Justo cuando empezaba a pensar que llevaba 18 meses embarazada, Clarice se puso de parto y su prometido las demandó a ella y Shay porque quería la custodia del niño. Después de estar un capítulo buscando una casa para irse a vivir juntas, Clarice volvió a dejar a Shay en el último momento.
Y es aquí cuando llegamos a la trama aburrida número 2 (que todavía sigue): Shay se ha empeñado en tener un hijo. Algo que me parece totalmente innecesario y absurdo. Como dije antes, Shay le ha pedido a Severide que sea el padre de su hijo. Parece que se cerrará al final de la temporada (1×24). Sinceramente sigo esperando que Shay cambie de opinión. Aunque supongo que la solución más fácil es que le digan que no puede tener hijos.

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Dawson es más de liarla y dar patadas a los tíos subnormales que le vacilan (momentazo, por cierto), cosa que seguramente aprendió de su hermano policía Antonio llevo-los-pendientes-más-horribles-del-mundo Dawson. Aunque ahora es novia de Peter Mills, aún se le sigue cayendo la baba (y demases) cada vez que ve a Casey. Pero, ¿cómo acabó liada con Mills? Después de encerrarse en un armario para escapar de un perro diabólico, Dawson invitó a Mills a su casa a cenar con la excusa de que a ambos les gusta cocinar, y  él, con la excusa de estar hablando sobre los huesos del cuerpo, besó a Dawson.
Y volvimos a ver Voight cuando ella fue a pedirle ayuda después de que unos tíos dispararan a su hermano (seguramente por llevar esos pendientes). Ahora estamos a la espera de la inauguración de Molly’s, el bar que ha comprado con Otis y Herrmann.

Mills llegó como nuevo candidato en el primer capítulo, quería ser bombero como su padre, que murió antes de que él naciera. De paso también le dio un puñetazo al padre de Severide cuando le dijo que Henry Mills no era tan guay como él cree. En los últimos capítulos ha cambiado de opinión y ahora quiere pasarse al escuadrón de rescate, con Severide.

De Boden sólo sabemos que le gusta el boxeo, está divorciado y tuvo un lío con la madre de Mills. También lo vimos ayudar a un chaval pirómano, dando paso a la trama aburrida número 3. Y Cruz y su hermano Leon protagonizan la trama aburrida número 4 (aunque ellos ya de por sí son una trama aburrida). Vaya coñazo nos dieron con los hermanos Cruz y los pandilleros. Cruz aún siguió aburriéndonos con su remordimiento después de haber dejado morir en un incendio a Flaco (que en realidad estaba gordo), el jefe de la pandilla.

Y por último están Herrmann, Otis y Mouch, que siempre nos hacen reír. Herrmann le da un sentido literal de la frase “tener ideas de bombero”. Acabó en el hospital en el primer capítulo, y después de eso se le ocurrió vender bebidas isotónicas, hacerse conductor de limusinas y finalmente comprar un bar. Otis empezó un podcast, estuvo a punto de cambiar de estación de bomberos y ha acabado siendo co-propietario del bar de Herrmann. Mouch (half man, half couch) se encariñó con Pouch (half pooch, half couch), sobrevivió al intento de Cruz por sacarle un ojo mientras jugaban con un papel, aprendió a decir una frase en japonés y descubrimos que en sus años mozos fue donante de esperma.

Como veis, a esta gente les ha pasado de todo. Pero a parte de sus dramas personales, también hemos visto los dramas de las familias a las que ayudan. Personalmente me quedo con el funeral que le hicieron a aquel chico en el 1×19. Tremendo.
Recordad, Chicago Fire regresa el 1 de mayo, después de casi un mes de parón.

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