REVIEW: House of the Dragon – Temporada 3 (Episodios 1-4).
Tras estrenarse en 2022 con una primera temporada bastante convincente y regresar en 2024 con una segunda temporada un tanto gris que no acabó de convencer a nadie, ‘House of the Dragon’ vuelve este lunes a nuestras pantallas con la que promete ser -esta vez sí- el espectáculo que todos llevamos esperando desde hace meses y meses. HBO ha dejado claro con los avances lanzados hasta la fecha que esta tercera temporada no va a escatimar en nada; ni en escala, ni en ambición, ni en presupuesto. Empezar con la esperadísima Batalla del Gaznate es sin duda alguna toda una declaración de intenciones. Al menos los cuatro primeros, los cuales he podido ver, como siempre, gracias a HBO Max España. Y por si (aún) alguien tenía alguna duda, os lo confirmo en estas primeras líneas del artículo; esta nueva tanda de capítulos es tan majestuosa como el vuelo de sus dragones. Espectacular. Tanto en términos de acción como a la hora de poner en marcha y empezar a desarrollar una trama cada vez más íntima y psicológica que no tarda demasiado en ponernos a la compleja mente de Rhaenyra (Emma D’Arcy) en el epicentro de su narrativa.
Pese a las ya más que conocidas desavenencias entre George R.R. Martin, archiconocido creador de las novelas en la que se inspira la franquicia, y Ryan Condal, showrunner de la serie y uno de los pesos pesados de la misma, parece que hemos conseguido superar con creces un bache que en más de una ocasión acaba dejando muy tocada a la producción de turno. Que se lo digan a Neil Druckmann. Los guiones están más que pulidos, los diálogos están un pasito más cerca de recordarnos a los que tanto disfrutamos en la serie que puso en marcha el universo, y la idea de clara una línea a seguir en cuanto a historias principales y secundarias está bien presente desde el primer minuto. Sara Hess es otra de las principales responsables de ello. Productora ejecutiva y guionista de los episodios dos y tres de esta nueva temporada, su trabajo me está gustando mucho. Mismo caso que los directores. Loni Peristere realiza un trabajo excepcional en la premiere, dándole vida de forma casi impecable a una de las grandes batallas navales de toda la franquicia. Nada de nada a objetar tampoco de la labor de Clare Kilner, la cual repite de las temporadas anteriores, en la ejecución de los siguientes. Parece que todo el mundo ha encontrado su lugar y esa es la mejor noticia posible para los fans de la serie.

Para darle un poco de contexto a todo, en la mencionada Batalla del Gaznate, la multitudinaria flota naval de Corlys Velaryon aka La serpiente marina (Steve Toussaint) colisiona en una espeluznante y sangrienta batalla con los barcos de la Triarquía, comandados por la almirante Sharako Lohar (Abigail Thorn), una dura guerrera y reconocida estratega de guerra con cuentas pendientes con la serpiente cuyo asalto fue tan mortal como destructivo. Y no solo en el mar. Ni la firme escolta de sus bastardos ni el hecho de contar con Vermax, Silverwing, Vermithor y Vermithor escupiendo fuego desde el cielo fueron suficientes para que la facción negra pudiera terminar con una victoria. Es lo que suele pasar en las guerras. Uno de los dos bandos sale victorioso, pero, al final, todos pierden. Y en la Batalla del Gaznate las pérdidas son gigantes. En todos los sentidos. Más golpes para los negros, más golpes para los verdes. Y aunque al final no deja de ser un despliegue casi sin precedentes de CGI y efectos especiales, la verdad es que el resultado a nivel televisivo de este sangriento evento es maravilloso. Acción ciudado, un salto muy visible en cuanto a calidad visual, y una sensación de imprevisibilidad constante capaces de dejar al espectador sin apenas pestañear. Muchísimo mejor de lo esperado teniendo en cuenta los precedentes.
Mientras tanto, Rhaenyra, anclada en Dragonstone (Rocadragón), prepara su asalto definitivo al trono, como siempre, con la ayuda de un Daemon (Matt Smith) cada vez más visceral y despiadado a la hora de lidiar con cualquier enemigo o escollo. El pacto desarrollado con Alicent (Olivia Cooke) promete ser clave en una potencial toma de King’s Landing (Desembarco del Rey), aunque ni con su cumplimiento hablamos de un asalto sencillo. Poco se nos permite contar sobre Rhaenyra y su nueva estrategia. Reina de todos y legítima heredera al trono si me preguntan. De todas formas, en estos casos siempre hay que tener en cuenta a las múltiples variantes en juego. Aunque el compromiso de Alicent de facilitarle la entrada y la posterior conquista parece firme, las reacciones de sus hijos son totalmente impredecibles. Ya conocemos a Aemond (Ewan Mitchell), tan psicópata como impulsivo. Por no hablar de Aegon (Tom Glynn-Carney), cuyas quemaduras y status no han hecho disminuir su ambición. Y aún queda Helaena (Phia Saban), aparentemente callada y fiel a su madre pero que en cualquier momento podría tomarse la justicia por libre. Mismo caso que Jace (Harry Collett), Baela (Bethany Antonia) o Rhaena (Phoebe Campbell) en el otro lado. Hay muchísimos personajes y cada uno de ellos podría dinamitar cualquier plan o estrategia con un simple movimiento. Todos participan a su manera en el juego de tronos.

Puesta en escena aparte, si con algo me tengo que quedar de estos cuatro primeros episodios es con la magistral interpretación de Emma D’Arcy. Poco miedo tengo de equivocarme a la hora de afirmar que en 2027 será la ganadora del Emmy a mejor actriz protagonista. En el momento en el que la serie comienza a dejar atrás la famosa batalla para focalizarse en Rhaenyra y su posible futuro como reina, la actriz británica saca a relucir todos su talento con una larga lista de escenas antológicas. Ella es con bastante diferencia lo mejor que nos ofrece esta temporada en su caótico arranque. Abatida por el duelo y cargada desde pequeña con el rechazo y la injusticia sufridas cuando reclamó lo que su padre le había dejado, Rhaenyra siempre se ha caracterizado por ser un personaje muy complejo… aunque en ocasiones no lo parezca. Un sin fin de dudas, dilemas y pensamientos encontrados circulan constantemente por su cabeza y ese es uno de los conceptos más importantes en los que profundizaremos en las próximas semanas. Mysaria (Sonoya Mizuno) se mantiene fiel a su lado, susurrándole, para lo bueno y para lo malo… y Damon es cada vez más consciente de ello. Permítanme dudar de sus intenciones.
En definitiva, creo que ‘House of the Dragon’ necesitaba dar un paso adelante y que lo ha hecho. No nos engañemos, su segunda temporada fue bastante discutida, y este era el momento de dar el puñetazo encima de la mesa. Y lo ha hecho. De momento. Si los episodios restantes mantienen el nivel de lo que he podido ver estos días estaremos delante de una de las mejores temporada de toda la franquicia. Ninguna duda al respecto. Las posibilidades son casi infinitas, pero una cosa está clarísima; va a haber mucha sangre, va a haber mucha muerte… y todo lo que eso conlleva. Alianzas improbables, nuevos personajes con mucho que decir, viejas caras conocidas que resurgen de entre las tinieblas, dragones en todos lados, fuego, pánico y caos. Nos lo han dicho siempre, en el juego de tronos o ganas o mueres, y parece que, una vez más, veremos como se cumple la emblemática frase de Cersei Lannister.
Con una cuarta (confirmada) y probablemente última temporada lista para empezar a rodarse en los próximos meses, ‘House of the Dragon’ regresa este lunes 22 de junio a HBO Max España, con un nuevo episodio cada lunes hasta concluir su tercera entrega el 10 de agosto.
NOTA DE LA TEMPORADA (EPS. 1-4): 9.8/10