Por si no os habíais enterado, este miércoles 4 de marzo llega al catálogo de Netflix en España una de nuestras series favoritas de todos los tiempos, Person of Interest. Tras desaparecer recientemente de la plataforma donde estaba desde su lanzamiento en nuestro país (HBO Max), la maravillosa serie emitida por la cadena CBS entre 2011 y 2016 volverá a estar disponible, tanto para los que queráis volver a verla como para los que aún no la hayáis descubierto. Tal y como la llamaba en su día; la primera serie de ciencia ficción en convertirse en realidad.
Creada por Jonathan Nolan (Westworld, Fallout), la serie arranca introduciéndonos a la enigmática figura de Harold Finch (Michael Emerson), un misterioso billonario y genio de la tecnología, poseedor de una ‘máquina’ que podría cambiarlo todo. Después de los atentados del 11S, este fue reclutado por el gobierno para desarrollar una especie de gran hermano global capaz de controlarlo todo, de tener vigilado a todo aquel que pisara suelo americano sin que nadie lo supiera. El trabajo de los servicios de inteligencia de los Estados Unidos para vigilar a la población es algo que viene de lejos, una historia que narra de forma muy interesante el libro ‘The Watchers: The Rise of America’s Surveillance State’ del autor estadounidense Shane Harris, una obra que el propio Nolan comentó que le sirvió de ayuda a la hora de desarrollar la serie. Pues bien, el objetivo de la tecnología desarrollada por Finch no era otro que el de detectar actos de terrorismo y detenerlos antes de suceder. A base de una vigilancia y un control completo de cada ciudadano. Con la serie en plena emisión, concretamente en 2013, Edward Snowden, un ex empleado de la CIA y la NSA desveló al mundo que estos programas ya existían y que estaban siendo utilizados para vigilar al mundo de forma masiva sin que nadie lo supiera. PRISM era uno de ellos.
El sistema de Finch funcionaba a la perfección, aunque para hacer su propio cribado, clasificaba los datos potencialmente peligrosos entre relevantes e irrelevantes, siendo los primeros las grandes amenazas para la seguridad nacional y los segundos lo que podríamos llamar ‘crímenes menores’. Obviamente, el gobierno iba a lo que iba y esos crímenes de segunda categoría quedaban fuera de sus preocupaciones. Pero tras venderles su máquina por el precio simbólico de $1, Finch se guardó un pequeño as en la manga; una puerta trasera que le daba acceso a esos casos, aunque solo obtenía un pequeño dato: el número de la seguridad social de una persona que iba a estar involucrada en un crimen, ya fuera como víctima o como perpetrador. Averiguarlo y detenerlo ya era cosa suya… o del equipo que acabaría formando con el paso del tiempo.
Ahí es donde entra en juego John Reese (Jim Caviezel), un desgraciado ex agente de la CIA dado por muerto que, tras el fallecimiento de su novia Jessica en un incidente relacionado con su trabajo, no ha hecho otra cosa que vagabundear por las calles de Nueva York. Pese a su estado actual, Reese sigue siendo la elección perfecta, solo necesita ser convencido de que el sistema funciona y de que esta es su oportunidad para redimirse. Ambas cosas ocurren enseguida.

La serie empieza como cualquiera de los múltiples procedimentales que ha producido desde tiempos inmemoriales la televisión que emite en abierto en EEUU; caso de la semana y un poquito de serialización con el paso de los capítulos. Antes de pasar a mayores, uno de los primeros escollos a los que se enfrentan Finch y Reese es a la inmensa corrupción que hay dentro de la NYPD. Obviamente, su presencia no pasa inadvertida, y, poco a poco, tanto los agentes del cuerpo como los criminales locales empiezan a hablar de ‘el hombre del traje’, refiriéndose a Reese. Dos personajes empiezan a entrar en su dinámica; Joss Carter (Taraji P.Henson), una detective y madre soltera con muchas preguntas y pocas respuestas que empieza a echarles una mano en las sombras; y Lionel Fusco (Kevin Chapman), un policía corrupto, metido en muchos asuntos turbios de la mano de la organización conocida como ‘HR’, que es chantajeado por Reese para ayudarles y ser su fuente dentro del cuerpo de policía.
Todo sigue más o menos su curso hasta mediados de la segunda temporada, concretamente en el episodio titulado ‘Relevance’ (2.16). Justo después de la primera de las trilogías que solía montar la serie, este capítulo, dirigido por el propio Nolan y calificado como uno de los mejores de la misma, nos introduce al personaje de Sameen Shaw (Sarah Shahi), una agente de lo que podríamos calificar como ‘el otro lado’, la equivalente a Reese del gobierno. Letal, eficaz y sin demasiados remordimientos, Shaw fue traicionada por sus superiores, convirtiéndose, a base de su sed de venganza, en una potencial adición más que perfecta para el equipo. Poco antes conocemos a Root (Amy Acker), también conocida como Samantha Groves, otra figura clave de la serie y, igual que Shaw, una de las grandes atracciones de la misma para muchos de sus seguidores.
Dicho esto, creo que voy a parar aquí. Esto es solo el principio y una milésima parte de lo que ofrece una serie de cinco temporadas y 103 episodios de duración. Cada temporada da un pasito más hasta sumergirnos en una guerra entre inteligencias artificiales llena de acción, situaciones límite y personajes carismáticos. ‘Person of Interest’ es una de las mejores series que he visto nunca… y eso que he visto unas cuantas, además de ser, como decía, una de mis favoritas de siempre. Grandes héroes como los protagonistas mencionados, villanos tan impredecibles como implacables como Elias (Enrico Colantoni) o John Greer (John Nolan) y su leal Martine (Cara Buono); y una inmensa lista de recurrentes y secundarios incapaces de olvidar. Algunos ejemplos son Paige Turco como Zoe Morgan; Carrie Preston como Grace Hendricks; Annie Parisse como Kara Stanton; Michael Kelly como Mark Snow; Winston Duke como Dominic; Sterling K. Brown como Cal Beecher; Boris McGiver como Hersh; o Adria Arjona como Dani Silva. Entre muchísimos otros.
‘Person of Interest’ es una serie muy carismática y llena de imaginación, una de esas ficciones diferentes que aparecen cada X años. Lo tiene todo. Y cuanto más evoluciona y más empieza a desarrollar su mitología, más impresionante es su historia. Los que estábamos ahí cada semana hace más de una década nunca nos olvidaremos de ella. Y por último, ‘If-Then-Else’. Que nadie se pierda el duodécimo episodio de su cuarta temporada. A día de hoy conserva un 9.8 en IMDb. Una de las mejores horas de televisión hechas en muchísimo tiempo.
Disfruten. Y recuerden: ‘You are Being Watched’.