‘THE LAST DAYS OF PTOLEMY GREY’: REVIEW

REVIEW: The Last Days of Ptolemy Grey (Miniserie). 

Apple TV+ añade una nueva ficción a su extensa oferta de originales de los viernes, The Last Days of Ptolemy Grey, una miniserie de seis episodios basada en la novela homónima del escritor estadounidense Walter Mosley, el cual también se encarga de adaptarla para televisión. Descrita como una apasionante historia sobre la familia, la memoria y el legado que dejamos, la serie cuenta con Samuel L. Jackson como protagonista, acompañado de un solvente elenco que se encarga de dar vida de forma más que aceptable a una de las obras más profundas del autor de la popular «Saga Easy Rawlins».

Una vez más, para no faltar a lo que ya empieza a ser, salvo en ocasiones contadas, una bonita tradición, desde la plataforma de streaming de la multinacional de Cupertino nos proponen una interesante ficción liderada por un actor de primerísimo nivel, algo de lo que no todo el mundo puede presumir. Venimos de Severance, una de las sorpresas de este comienzo de año, y en el horizonte ya vislumbramos a WeCrashed, miniserie protagonizada por Anne Hathaway y Jared Leto; Slow Horses, con Gary Oldman; Roar, una nueva antología en la que, entre otras, participan actrices como Nicole Kidman, Cynthia Erivo o Betty Gilpin; y Shining Girls, la adaptación de la novela de Lauren Beukes encabezada por Elisabeth Moss. Casi nada. Y eso es solo marzo y abril. Tal y como he dicho en críticas anteriores, creo uno de los puntos fuertes de Apple TV+ es que sus series de ‘gama media’ son capaces de igualar o ser incluso mejores que las grandes apuestas de la mayoría de plataformas contra las que compite. A los hechos me remito. The Last Days of Ptolemy Grey es otro ejemplo de ello. Probablemente no vaya a ser ni de las 10 mejores series que emita Apple TV+ este año, y aún así es una producción llena de calidad tanto delante como detrás de los cámaras totalmente merecedora de nuestro tiempo.

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The Last Days of Ptolemy Grey (Apple TV+).

En ella, Ptolemy Grey, nuestro protagonista, es un hombre de 91 años de edad; enfermo, olvidado por su familia, por sus amigos e incluso por sí mismo durante la mayor parte de las horas de su triste existencia. Hundido en la demencia y la soledad, Ptolemy vive prácticamente en la inmundicia, aislado del mundo, esperando a que llegue el día de despedirse de la vida que apenas recuerda. Uno de los pocos destellos que iluminan su día a día es su sobrino Reggie (Omar Benson Miller), el cual, además de ser prácticamente el único de sus familiares que aún se preocupa por él, es quien ejerce como su cuidador de confianza. La serie no dedica demasiado tiempo en explorar su relación, pero si que deja claro desde el primer episodio que Reggie es sumamente importante para su tío, por lo que, cuando este es asesinado repentinamente, la poca energía y cordura que le quedan al pobre anciano amenazan con desaparecer. Lo que nunca hubiera imaginado es que ese refrán tan recurrente de ‘cuando se cierra una puerta, se abre una ventana’ se iba a cumplir para cambiar drásticamente los últimos días de su vida.

Ptolemy es puesto al cuidado de Robyn (Dominique Fishback), una adolescente huérfana a la que la vida también ha maltratado de casi todas las formas imaginables. Pocos días después, una vez la serie ya ha asentado las bases de lo que se acabará convirtiendo en una entrañable y semi-platónica relación, este recibe una oportunidad única e irrepetible de la mano del Dr. Rubin (Walton Goggins), un tratamiento capaz de restaurar los recuerdos afectados por la demencia de Ptolemy durante unas semanas. ¿La parte mala? Transcurrido ese tiempo su declive será mucho más acelerado y, finalmente, su cuerpo será donado a la ciencia como parte del ensayo clínico.

A partir de aquí, Ptolemy recupera sus recuerdos y con ellos la alegría de vivir. Junto a Robyn, se embarcan en un inesperado viaje hacia impactante verdades sobre el pasado, el presente y el futuro. A través de diversos flashbacks ambientados en varias épocas de su juventud, la serie combina pasado y presente examinando los dos temas determinantes de su vida; la pérdida de Coydog (Damon Gupton), el hombre que lo crío, y la historia del amor de su vida, Sensia (Cynthia Kaye McWilliams), la cual acabaría convirtiéndose en su esposa. Por otro lado, con la evolución de su relación y su día a día con Robyn -personaje que es el auténtico motor de la serie gracias a la maravillosa interpretación de Fishback, del que también examinamos su realidad actual y pasada de forma constante- como trama principal, el resto de su historia se focaliza en otra parte de su presente y, sobre todo, en el futuro. Por un lado, un Ptolemy con las ideas muchísimo más claras gracias al mencionado tratamiento no puede dejar de pensar en el pobre Reggie, cuya muerte aún no se ha resuelto, por lo que decidirá embarcarse en la misión de intentar hacerle justica, a la vez que, a raíz de su casi milagrosa vuelta a la lucidez, él y Robyn empiezan a planificar un mundo sin Ptolemy, haciendo especial hincapié en la repartición de una importante fortuna de la que hasta hace unas semanas ni se acordaba, una fortuna que ya ha empezado a atraer a los primeros buitres.

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The Last Days of Ptolemy Grey (Apple TV+).

Tras verla completa, la única pega que le he encontrado a la serie es que con el paso de los capítulos acaba perdiendo un poco de fuelle desde el momento en el que decide apartarse de lo que era una bonita historia de superación y segundas oportunidades para convertirse en una mezcla de ‘drama criminal’ y ‘aventura en busca del tesoro perdido’. Entiendo la lógica que sigue, simplemente me parece que era mucho más interesante la propuesta inicial ya que, lo que iba camino de ser algo a lo que no estamos demasiado acostumbrados a ver en televisión, termina de una forma demasiado mundana y previsible. De todas formas, tal y como pensaría el bueno de Ptolemy, el camino recorrido hasta él es mucho más importante que el mismo final.

The Last Days of Ptolemy Grey hace un buen trabajo a la hora de recordarnos lo importante que es eso de ‘vivir el momento’ y que lo que al final del día le da valor a nuestra existencia es el legado que logramos dejar a esos que siempre se acordarán de nosotros. Que Samuel L. Jackson iba a estar impecable en el papel protagonista era incluso previsible, por lo que la gran sorpresa que deja la serie es el descubrimiento de Dominique Fishback, la cual aterriza en televisión tras brillar en Judas and the Black Messiah (2021). Apuntaros su nombre. Dicho esto, creo que la serie cumple con la gran mayoría de cosas que se propone, sobre todo en términos de reflexión o mensaje. La serie tiene corazón y, pese a que en muchas ocasiones llega a ser triste y conmovedora, incluye una parte de esperanza imposible de ignorar. Ptolemy Grey podría ser cualquiera de nosotros, nuestro vecino o nuestro abuelo, y eso hace que sea muy fácil empatizar con él y su historia, algo primordial en este tipo de producciones.

NOTA DE LA TEMPORADA: 7.7/10

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