‘TRUE DETECTIVE’ REGRESA DE FORMA PROMETEDORA

REVIEW : True Detective – Temporada 3 (Premiere). 

Más de tres años y medio después del final de su discutida segunda temporada, True Detective está de vuelta. Nic Pizzolatto vuelve a la carga con la que en su día fue considerada como una de las mejores series de los últimos años. Personalmente, ni creo que la primera temporada fuera tan buena, ni considero que su segunda entrega fuera tan mala, pero eso ya son los gustos de cada uno. Ese debate ya debería estar cerrada desde hace tiempo. La realidad es que HBO y compañía han encontrado en el galardonado Mahershala Ali la figura perfecta para devolver su antología al primer plano seriéfilo. El actor brilla desde el primer minuto en el papel de Wayne Hays, el responsable de investigar la desaparición de dos niños en el corazón de los ozarks de Arkansas. La sensación principal que deja su debut es que Pizzolatto y compañía han querido volver a los orígenes que encumbró a la serie. Su arma principal para ello es utilizar de nuevo varias lineas temporales para contar su historia, además de añadir una profunda dosis de implicación personal de su protagonista en el misterioso caso que explora. La idea funciona. Presente y pasado se combinan de una forma excelente a la hora de ir desgranando poco a poco una investigación que promete darnos muchísimo en todos los sentidos. El hecho de contar con un protagonista de color también permite a la serie examinar el racismo durante tres periodos distintos, un concepto que debería servir como un plus para acabar de redondear su trama.

True Detective (HBO).

Esta tercera entrega arranca con doble capítulo. Estos cuentan con el mencionado Nic Pizzolatto como guionista y Jeremy Saulnier (Green Room) como director. Ambos cumplen perfectamente con sus respectivos trabajos. El guión de Pizzolatto hace un eficiente trabajo a la hora de exponer los hechos con los que arranca su trama y de presentarnos a sus protagonistas. Wayne Hays (Ali) focaliza la gran mayoría de su atención, sobretodo en el primer capítulo. Es una tarea complicada, pero no descarto que su personaje podría incluso conseguir hacerle un poco sombra al icónico Rust Cohle, el cual encarnó Matthew McConaughey en la primera temporada. Por su parte, el principal mérito de Saulnier es convertir a esa maravillosa zona en la que transcurre la acción en un personaje más. La fotografía es tremendamente atractiva. En resumen, la pareja cumple sobradamente con uno de los principales requisitos de una producción de HBO. Rebosa calidad por todas partes.

Como decía al inicio, se han elegido tres épocas distintas en las que centrar la narrativa. Los años ochenta, los noventa y un pasado más bien reciente. Todo arranca cuando Wayne Hays (Ali), un brillante ex combatiente en Vietnam cargados de virtudes y demonios propios, y su compañero Roland West (Stephen Dorff) empiezan a trabajar en el caso de la desaparición de una pareja de hermanos. Además de compartir horas de trabajo como detectives de la policía estatal de Arkansas, ambos mantienen una relación de amistad y complicidad que ayuda a empatizar rápidamente con ambos. Su investigación arranca con su padre, Tom Purcell (Scoot McNairy) como foco principal, aunque enseguida se establecen dos claros sospechosos. El primero es Brett Woodard (Michael Greyeyes), un recolector de chatarra, también veterano del Vietnam, mientras que el segundo es un tipo conocido en el pasado como Ted LaGrange (Shawn-Caulin Young), un tipo que ha cambiado de nombre para intentar empezar de nuevo lejos de sus antecedentes como acosador de menores. Los primeros pasos del caso, además de ayudarnos a conocer la fauna local y los oscuros rincones de la comunidad, también nos introduce al personaje de Amelia Reardon (Carmen Ejogo), una de las profesoras del colegio local, la cual enseguida conecta con Hays. La inquietud que genera el caso en la población está siempre presente, inquietud que se acentúa cuando aparece el cuerpo de uno de los niños desaparecidos. Del de su hermana, ni rastro. Lo que realmente ocurrió con la pequeña Julie Purcell es el gran misterio que nos dejan estos primeros episodios.

True Detective (HBO).

En los años noventa, seguimos las reuniones de un Hays ya retirado del cuerpo con los actuales máximos responsables del mismo. El tema está en que parece que no se cerró de una forma adecuada ya que nuevas pruebas sobre Julie acaban de aparecer. Por último, la época más cercana al presente nos muestra como un Hays de edad avanzada y demencia latente, mantiene una serie de entrevistas con la periodista Elisa Montgomery (Sarah Gadon), la cual está preparando lo que parece ser un documental sobre el que acabó siendo uno de los casos más oscuros y polémicos de finales del siglo pasado. Tal y como ocurrió en la primera temporada de la serie, todo acaba convirtiéndose en un complejo puzzle del que poco a poco iremos coleccionando las piezas que nos acerquen a la verdad.

True Detective tiene que acabar de demostrar que este fuerte arranque no es algo efímero. Mantener el nivel establecido y conseguir que el caso principal siga generando obsesión en el espectador son sus dos misiones fundamentales a corto plazo. Sus responsables se han ganado un voto de confianza así que habrá que esperar con buenas expectativas. El inicio es prometedor. Sólo falta culminarlo. Aprovechamos para recordar que los nuevos capítulos de la serie se pueden ver cada lunes tanto en Movistar Series como en HBO España.

NOTA DEL ESTRENO : 8.5/10

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