“DIVERTIDO Y TENEBROSO” (CASTLE REVIEW 8×21)

Penúltimo capítulo de esta irregular temporada de Castle y, para dejarnos con buen sabor de boca antes de una finale que a pocos convencerá, nos sorprenden con un episodio dinámico y con regusto clásico.

No sé si soy la única que echaba de menos ver a Castle amenazado por una maldición, por el demonio o por alguna de sus supersticiones, pero la verdad es que, en cuanto he visto la temática, casi me levanto y doy palmas. Muy buena idea rescatar al escritor más miedica, pero, a la vez, hacerlo de un modo que no resultase un completo payaso histriónico, para variar. En esta ocasión, de hecho, la trama está muy bien hilada y las justificaciones no son excesivamente inverosímiles, si exceptuamos el hecho de que el despacho de Castle tuviese una caja fuerte que él no ha abierto en más de un año. Por un lado, no cuela en absoluto. Siguiendo la línea del personaje, es uno de los tíos más curiosos del mundo, dudo que dejase algo sin investigar porque, simplemente, se dejaría atrapar por el deseo de desvelar un misterio. Por otro, también me encajó muchísimo el hecho de que, en el fondo, no quisiese saberlo. Es como cuando decía que, a pesar de no conocer a su padre, le gustaba imaginar que era cualquier cosa que él quisiese. Si desconoces algo, tu fantasía siempre puede mejorar la realidad y eso es algo base en Castle.

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Otro punto buenísimo respecto a ese miedo irracional que le entra al escritor sobre el anticristo es cómo se lo toma Beckett. Me ha recordado mucho al episodio de las momias, donde se ponen a gastarle bromas para que realmente crea que está maldito. En este caso, ella se las ingenia para asustarlo dos veces en su propia casa, lo cual tampoco es muy difícil, porque el hombre se pone a googlear cosas en una noche de tormenta y rodeado por cruces hechas con material de escritorio, cosa que da mal rollo a cualquiera. Me gusta ver a esa Kate gamberra, tan consecuente con las primeras temporadas, que ya creí que habíamos perdido.

Por cierto, y cambiando radicalmente de tercio, Hayley y Alexis están casadísimas, ¿no? Se pasan el día juntas, que si copazo para aquí, que si yo te defiendo allí, que si oh que gran gusto tiene Castle en hijas… venga hombre, hacedlo oficial ya. Me gustan muchísimo juntas y mira que a la niña hace ya bastante tiempo que no la aguanto, pero con la inglesa a su lado tiene un pase y recupera un poquito de su (casi nula) vis cómica. Con lo bien que empezó en esta temporada y ahora lo único que pido es que no moleste… En todo lo que tiene que ver con ella, siempre hay cosas curiosas. Por ejemplo, su interacción con Beckett, quien a fin de cuentas forma parte de su familia, es prácticamente nula y para muestra un botón: en el momento en el que alertan a Castle de que alguien ha entrado en su oficina mientras Alexis está allí, el matrimonio llega corriendo y el abraza a su hija, pero Kate se queda ahí, estática, sin ni siquiera acercarse ni un poco. De hecho, parece aliviada cuando le indican dónde está el fiambre. No me cansaré de repetir que esto contrasta directamente con lo que los Milmar nos vendieron antes de irse; un acercamiento entre ambas que ha caído en saco roto, supongo que because of reasons, como casi todo en esta serie.

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Ryan, Espo y Lanie también cumplen con su cometido mucho mejor que en otros capítulos. Están pero no molestan. De hecho, me gusta bastante que, ya que la vamos a perder, la forense diga más cosas que “esto está muerto”. Aporta cosas en el tema de las pinturas que tiene el tío sobre el cuerpo, habla de la herida donde se desangró (que, para variar, no es un tiro al pecho) y se vuelve a portar, por segunda vez en esta temporada, como un ser humano que no dice todo el santo rato lo mismo. Los dos policías, por su parte, cumplen bastante como contrapunto del loco de Castle, aunque tienen momentos de duda existencial sobre si creerle o no. En especial, cuando Espo le pregunta a Beckett si el escritor no tendrá algo de razón en ciertas cosas y ella pone los ojos en blanco y le contesta que no diga tonterías me hizo bastante gracia. Lo que ocurre es que, siguiendo la trayectoria de los personajes, te das cuenta de que ese comportamiento hubiese sido más propio de Ryan que del chungo de Javi, pero bueno, no se puede tener todo en esta vida.

El caso en sí, por cierto, es también muy divertido e interesante, sobre todo si os gustan estas cosas de investigaciones sobrenaturales algo lights. La atmósfera está muy bien creada, el muerto fallece justo delante de dos integrantes del elenco principal que, por una vez, no le roban demasiado protagonismo al Caskett, los sospechosos se suceden, volvemos a tener escondite secreto y tenebroso, locos, magnates con pinta siniestra (tanto de pequeños como de mayores), psiquiátricos y demás aportaciones que le regalan a la historia un aire gótico que le viene como anillo al dedo. Además, el hecho de que el asesino sea uno, pero la historia siga teniendo cola porque el marco es mucho más amplio de lo que parecía en un principio resulta refrescante si lo comparamos con el resto de guiones, que han sido cortados por el mismo patrón.

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Y por fin, por fin, el Caskett resulta muchísimo más divertido y colega que cuatro o cinco referencias sexuales. De hecho, me encanta que se vacilen, que Beckett vuelva a ser el cable a tierra de Castle, que se ría de él y que le pida que asusten a Hayley y a Alexis al final del capítulo. Es un cambio grande y bueno, en mi opinión. Como ya he dicho más de una vez, tenemos perfectamente presente que son una pareja y ya sabemos lo que hacen todas las parejas en la intimidad, así que no me hace falta tener todo el rato referencias a ese respecto, lo que necesito es saber que comparten mundo más allá de todo eso. Así que muchas gracias por plantearlo en este episodio. Seguro que la semana que viene no estoy tan contenta. Es más, tengo verdadero pavor a lo que voy a encontrarme, pero tendré que tener valor y asumir que a la serie, tal y como la conocemos, le queda una semana. Valor.

Cuestiones de vital importancia que merecen respuesta: ¿Por qué, en algunos episodios, pueden conseguir que Hayley me ENCANTE? ¿Por qué hay que vestir a Alexis como una abuela de los 80? ¿Tanto costaba ponerle a Beckett un maquillaje que le quedase bien, como hoy? ¿Por qué desde el primer momento me estaba viendo venir lo del reflejo de la cremallera? ¿Por qué el supuesto anticristo tiene tantísima cara, precisamente, de anticristo? ¿De dónde ha salido esa bola que Castle para en la encimera de la cocina cuando Beckett le gasta la broma? ¿Por qué parte de la casa se cuela Kate para gastar esa broma? Si seguimos los planos, es bastante imposible que haya pasado por esa zona sin ser vista, ¿no?

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