“ALEGORÍA DEL PATETISMO” (CASTLE REVIEW 8×20)

Solo quedan ya dos episodios para el final, ya sea de la temporada o definitivo, de Castle y una semana más vuelven a sorprendernos con un episodio de relleno que ehm… uhm… Bueno, que me dispongo a analizar.

La verdad, estoy sin palabras. Ni yo misma sé muy bien por qué, ya tendría que haberme acostumbrado a que lo normal durante esta última temporada son los episodios penosos y que lo que realmente sorprende es encontrar algo potable entre tanta basura. Este no ha sido el caso por supuesto, y es una lástima, puesto que la escritora, de momento, era una de las que, más o menos, iban manteniendo la cabeza bien alta en este desbarajuste.

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No es un episodio que esté fatal o que sea un completo desastre (por lo menos mantiene cierto ritmo), pero es uno de esos en el que los personajes están fuera del tiesto. Si habéis leído otras críticas mías (lo cual agradezco infinitamente) sabréis que me refiero a cuando obligan a los actores a dejar de ser el alter ego que llevan defendiendo desde hace años y pasarse al histrionismo absurdo. En esta ocasión, el mayor afectado es Kevin Ryan, que parece bobo con sus bailecitos de florecillas. El caso es que, de repente, nos comemos sin saber muy bien cómo, que Sarah Grace, su hija, va a participar en una obra escolar y el hombre quiere que haga algo digno de Broadway. Es curioso porque Ryan nunca ha sido así, siempre ha tenido su punto competitivo, pero yo le veía como el típico padre tranquilo, no como un psicópata que amenaza a los otros padres con sacar a relucir las multas de aparcamiento hasta conseguir que lo aparten de la organización. Absurdo e intrascendente. Eso por no hablar de que no vemos a Jenny ni en el parto y ahora aparece por la comisaría paseándose como Peter por su house, con la niña, el cochecito y el espíritu santo. Y tampoco habíamos visto a la cría desde que nació y ahora pues nos hace poca gracia, por eso de que no la podemos identificar con nada más que con el emocionante episodio de su nacimiento. Eso sí, verla ha tenido su aquel. Es como si, de repente, recordásemos que Ryan es padre de familia, que va a alguna parte después de capturar a los malos y esas cosas.

También es interesante, pero para mal, ver lo ridículo que se siente Espo haciéndole carantoñas a S.G. (me ha matado que su padre le llame así) y bailando con ella. Vamos a ver, un poco de humanidad, es la cría de tu colega, seguro que tienes miles de vivencias con ella que nosotros no hemos visto, así que hazme el favor de ser un poquito menos sota que parece que te han metido un palo por donde la espalda pierde su nombre.

Y luego está el cameo de Jewel. Parece que Castle está empeñada, como serie, en fastidiarme a mis personajes favoritos de Firefly porque primero está la detective megadescafeinada que hizo Summer y ahora esta asesina cutre cuya enajenación mental transitoria es menos creíble que el acento de Espo cuando habla en castellano. De verdad, o los guiones de la mítica serie de Whedon sacaban lo mejor de los actores o no comprendo cómo algunas han podido ocultarnos tanto tiempo que no han nacido para las tablas. Absurdo también el momento del interrogatorio de Ofelia. Si es actriz de método, Ofelia estaba loca, no era precisamente un corderito degollado e insulso. Era bastante pasional, dentro de lo que cabe. A ver si leemos un poquito.

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Eso sí, eso no ha sido lo peor, en absoluto, quitando que, desde el momento en el que aparece, ya sabes que ella es la asesina. Pero no, no, no, todavía ha habido algo peor: EL OSO. No, no hablo del que acompañó a Leo DiCaprio en The Revenant. Hablo del narco mexicano que se han sacado de la manga para… ¿qué, exactamente? Es que si hago un resumen me da la risa: El muerto quería hacer un biopic de El Oso para recuperar el dinero pero el narco quiere un megaprofesional para interpretarle y le obliga a participar en Hamlet para demostrar su capacidad actoral. Para lograr colarse ahí, cosa que ni en sus mejores sueños hubiese logrado con su talento, el tipo tiene que prometerle a la directora de la obra que dirigirá también el dichoso biopic de El Oso, aunque luego cambia de opinión y por eso ella le mata. Todo muy normal. Y entre medias, un hermano traidor que se acuesta con la mujer y no sé cuantas historias que realmente no resultan relevantes en absoluto.

El Oso este también secuestra a Castle porque a rey muerto rey puesto y ahora quiere que sea él quien redacte la historia de su vida. El tio es un loco ególatra peligroso, pero como lo ponen de cachondo sin gracia, terminas por olvidarte que es una serpiente que puede morder si le tocas mucho las narices. Es muy difícil de creer como personaje y más cuando dice que quiere tener encadenado al escritor hasta que termine su obra. ¿Pero quién narices se cree eso? ¿El tío lleva evadiendo a la policía y no sé cuántos organismos internacionales durante mucho tiempo y va a correr el riesgo de secuestrar a un famoso y dejarlo a su lado durante tiempo indefinido? ¿No es lo más lógico pensar que le van a pillar? Y ya cuando entran los GEOS ahí a rescatar a un Castle que lleva partiéndose la caja con semejante elemento durante horas mientras están todos preocupadísimos por él es mortal. Si os fijáis, el escritor se lleva un buen cacharrazo contra un poste intentando esconderse. ¿Pero queréis dejar de dejarle como a un imbécil por favor?

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Ah, y por muy olvidable que sea, algo tendré que decir de la mini historieta chorra del Caskett que van compitiendo haciéndose cada vez citas más raras mutuamente solo para ver como el otro las supera. En fin. MUY flojo. ¿Y lo de la tarjeta YOLO esa? ¿A qué ha venido? ¿Qué utilidad práctica extraemos de ella, además de un recurso muy barato para encontrar a Castle? Será que a la escritora no le apetecía repetir lo del GPS del móvil, pero la verdad lo hubiese comprado mucho más. Tampoco me ha quedado claro, con ese final, si el tema del narco va a tener continuación… ay, qué risa, pero qué digo. Si esto es la temporada ocho. ¿Continuidad? ¿Qué es eso?

Cuestiones de vital importancia que merecen respuesta: ¿Por qué he tenido que condicionarme con comida para ver este capítulo? ¿Por qué Martha, siempre estupenda, es tan desaprovechada? ¿Por qué he estado cruzando los dedos durante un rato para que la abducción de Castle no fuese cosa de Loksat y terminase con la memoria borrada? ¿Por qué la manía de sacar a los personajes del tiesto? ¿Por qué nunca usan la continuidad que les salvaría de que en todos los episodios se utilizasen elementos random para salvar las situaciones difíciles? ¿QUIÉN CARAJO HA MAQUILLADO A BECKETT? ¿UN ZOMBIE GÓTICO?

2 comentarios en ““ALEGORÍA DEL PATETISMO” (CASTLE REVIEW 8×20)”

  1. Desde hace vaaaaarios capítulos tengo la sensación que la guionista ha recibido la orden de convertir la serie en una total RIDICULEZ, a fin de ir perdiendo audiencia y que no quede ninguna duda al momento de decidir si se renueva o cancela.

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