Netflix vuelve a la carga con el estreno de Love, la primera serie de la larga tanda de estrenos que nos tiene preparados para los próximos meses, una comedia creada por Judd Apatow (Girls).
Generalmente, cuando hablamos de Netflix, lo primero que nos suele venir a la cabeza son series como House of Cards, Daredevil, Narcos, Jessica Jones, sus grandes dramas, junto a Orange is The New Black, serie que, igual que los responsables de los grandes premios, aún no sé si describir como drama o comedia. Hace unos meses que eso está cambiando, el gigante del streaming está empezando a posicionarse como una de las grandes productoras de comedias del momento. Master of None fue un claro ejemplo y su último estreno, Love, sigue sus pasos de forma perfecta. En los próximos meses vienen muchas comedias desde Netflix, una gran noticia para los fans del género.
Love es otro de esos productos que tanto ha popularizado Netflix, otra exploración de temas tan corrientes como el conocer a una persona nueva cuando acabas de salir de una relación, centrándose en las vidas de sus personajes como motor principal, combinando de forma genial su día a día y sus interacciones. Al fin y al cabo, Love no es más que otra historia de amor disfrazada de comedia, pero pese a contarnos algo que ya hemos visto muchas veces, la serie consigue ser fresca, innovadora y sorprendente, dejándonos una buena dósis de humor y una varios momentos para el recuerdo.
Gillian Jacobs está perfecta en su rol, mismo caso que su compañero Paul Rust, quien además es co-creador de la serie. No hacen falta demasiados minutos de su primer episodio para darnos cuenta que el papel fue escrito para Jacobs, su actuación es genial. Acompañados de gente como Claudia O’Doherty o Brett Gelman, forman el grupo de personas perfectas para narrarnos esta historia, la historia de dos seres tan distintos pero a la vez tan parejos como Mickey y Gus.
Mickey (Jacobs) es secretaria en un programa radiofónico de ayuda a los desesperados. Acaba de romper con su pareja, un tipo al que le gustaba más la cocaína que su amor y que sólo le traía problemas, aparte de algún orgasmo suelto. Por fin ha decidido darle carpetazo y ahora vive con Bertie (O’Doherty), una de esas chicas tan extrañas que nunca sabes por donde pillarla, pero que en el fondo, es justo lo que busca, un poco de tranquilidad. Por otro lado nos encontramos con Gus (Rust), el clásico loser que en el fondo te cae bien porque es buena persona. Su trabajo es el de hacer de tutor de una niña estrella de la televisión (Iris Apatow), protagonista de una serie al más puro estilo Charmed, un trabajo que le da, más o menos, el mismo dolor de cabeza que su recién fallida relación. Gus también ha decidido que intentará comenzar de nuevo y se ha mudado a unos apartamentos.
Una de las habilidades de Love es la de conseguir que empatizemos con estos dos singulares personajes y que queramos verlos juntos cuando ni siquiera ellos dos se han conocido, algo que pasa al final del primer capítulo. Primero, sin prisa, la serie nos introduce a la vida de esta gente, luego ya habrá tiempo de verlos juntos. Esta primera temporada es un constante in crescendo hasta que, finalmente, ambos reconocen sus sentimientos, tienen una primera cita, lo que también les costó lo suyo, para, posteriormente, empezar a navegar por los clásicos traumas e ilusiones del inicio de una relación, algo que, como he dicho previamente, nos deja una acertada combinación de humor, sexo, fiesta, drogas, relaciones personales y laborales, pero que sobretodo consigue que nos veamos reflejados en ellos.
En resumen, Netflix lo ha vuelto a conseguir. Una vez más nos ha dejado un producto de calidad, innovador pero siempre fiel al estilo que ha conseguido marcarse, plagado de buenas actuaciones y con un cast al que enseguida se le coge cariño. Otra serie perfecta para el tan popular binge watching, de la que ya queremos ver más.
Si no habéis visto Love estáis tardando. Seguro que os enamora.
NOTA DE LA TEMPORADA : 8/10
ACTOR FAVORITO : Gillian Jacobs (Mickey)
CAPÍTULO FAVORITO : One Long Day (1.02)



Por esta crítica empecé a mirar la serie y la verdad no coincido para nada.
¿El tipo es el clásico loser que te cae bien por qué es bueno? Era alta basura y para colmo las minas se le tiraban encima como si fuera hermoso. Ese Gus es el personaje protagonista más detestable que tuve la desgracia de ver en mucho tiempo…
Y de hecho la serie no consigue que nos veamos reflejados en ella… Por empezar ¿En qué planeta el narigón ese terminaría con Gillian Jacobs? No coincido para nada pero bueno, es otra opinión nomás.
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Estoy a mitad de camino entre esta opinión y la del autor del blog. Yo también le daría un 8 porque me gustó especialmente, pero siendo objetivo merecería más bien un 7 y, para alguien a quien no le guste este tipo de series, un 6 o menos.
Gus empieza pareciendo un buen tío que al final se va desenmascarando, al igual que ocurre con Mickey —en el sentido contrario—.
Una de los puntos fuertes de la serie es la transformación de sus personajes y no limitarse a contar la típica historia de amor. La evolución es buena, las actuaciones de los secundarios son decentes, y la química entre los dos protagonistas es excepcional.
No hay que despreciar el condicionante de Mickey: siendo una chica guapa, hay que tener hue*** para meterse en su mundo y sacarla de los múltiples problemas que afronta cada día.
Una pena que haya que esperar hasta el año que viene para ver la segunda temporada.
PD: Por cierto, me parece que Aria también hace un papel bastante bueno. No la conocía y, siendo «enchufada» por su padre, me esperaba una peor actuación.
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