Person of Interest lo ha hecho de nuevo. Durante las últimas semanas la serie de CBS nos ha maravillado con una nueva trilogía. Repasamos a continuación los tres últimos capítulos de la serie.
Seeing is Believing.
Escrito por Amanda Segal y dirigido por Michael Offer, comenzamos la trilogía con el décimo capítulo de la temporada, The Cold War.
Cansado de tanto juego, Greer y su Samaritan, decidieron mostrar su poder real, tomando el control de la ciudad para demostrarle a su rival lo bien que funciona todo bajo su tutela, y después haciendo totalmente lo contrario, dejando que el caos de apoderara de NY.
Un capítulo magistral que comenzó con Root vestida de oso (sí, oso) en el que también pudimos aprender más cosas sobre el pasado del señor Greer, ya que a través de los clásicos flashbacks nos mostraron su última misión en el MI6 antes de convertirse en un fantasma.
Finalmente, tras no aceptar esa reunión entre máquinas propuesta por Lambert, Root tuvo que repensárselo, con llamada de la máquina incluida, ya que las bajas a causa del caos en la ciudad empezaban a amontonarse y ni con Shaw, fugitiva de Samaritan, en la calle, daban abasto con los números, por lo que el encuentro entre dioses sería inminente, aunque, como siempre, no como lo podíamos imaginar.
En plan cita a ciegas, Root acudió al sitio indicado para, por sorpresa total, encontrárse a un niño, interpretado de maravilla por el joven actor Oakes Fegley, reclutado para ser la voz de Samaritan.
Como era de esperar, la reunión no fue nada bien. Sólo sirvió para que la declaración de guerra fuera oficial y Samaritan sabía cómo empezar la guerra de los dioses, hundiendo el mercado americano.
¿Os gustó la escena de la iglesia? A nosotros nos encantó.
The Road Not Taken.
En la segunda parte de la trilogía, nos encontramos con el que puede haber sido, tranquilamente, el mejor capítulo de la serie, si no uno de los mejores sin duda, algo que se dice pronto. El concepto creado por parte de Denise The para If-Then-Else ha sido espectacular, efectivo, brillante y sobretodo distinto. Cuando crees que POI te ha dado casi todo lo que podía ofrecerte, siempre tiene algo más para ti.
Empezamos justo donde terminó el último episidio. Samaritan está ejecutando un plan para hundir la bolsa y sólo hay un remedio para detener la crisis global que esto acarrería, entrar en Wall Street, en
la última planta, y manipular los sistemas infórmaticos. Una misión que a priori parecía sencilla pero que se complicó de malas maneras cuando descubrimos que todo era una trampa y que los operativos de Samaritan, liderados por Martine (¡Termi!), estaban esperando.
Aquí comienzo lo bueno. Nuestro equipo, formado por Finch, Root, Reese y Fusco acaba acorralado en una salita del edificio, mientras que Shaw está en el metro con un tipo que amenaza con volar el vagón entero, con una bomba casera. Aquí entra en juego nuestra máquina. Siempre hemos sabido que su inteligencia se basa en que puede calcular todas las posiblidades a partir de un hecho y desde ahí determinar cual es la solución más factible, algo muy del estilo
de nuestros amados observadores de Fringe, algo que en POI nos cuentan a haciendo un paralelismo con una partida de ajedrez.
La máquina tiene que buscar en cuestión de segundos, cuál de las miles de estrategias posibles es la adecuada para que todo acabe
con éxito, tanto la misión. como sus agentes, y eso es lo que vemos
en este capítulo, cómo la máquina simula realidades hasta dar con
la opción correcta.
La 336.742 acaba con Finch muerto, Reese y Fusco capturados por Martine y compañía y Shaw detenida por matar al tipo del metro ya que tras no entrar en razón decidió detonar la bomba. Una opción errónea que, al menos, nos dejó la gran frase «i go to hell, i’m taking you with me» de Reese a Martine.
Pasamos a la 506.738, opción que acaba con Reese muerto a manos de Lambert, con Shaw otra vez detenida y con Root tiroteada por los operativos de Samaritan, no sin antes dejarnos una escenaza en
la que, por fin, le confiesa sus sentimientos a Shaw, algo que ella también admite a su manera, «maybe someday we can talk.»
Con el tiempo a punto de acabarse la máquina elige la 833.333 como opción definitiva a pesar de que las posibilidades de sobrevivir sólo serán de un 2.07% al terminar de colocar el virus. Todo sale correcto, incluso aparece Shaw en el último momento para echar una mano y de paso aumentar las posibilidades de supervivencia, hasta que nos damos cuenta de que el montacargas no funciona….. Shaw, después de besar a Root decide sacrificarse y activarlo desde fuera para que sus amigos puedan huir. Sí, sus amigos. Resulta que finalmente esta sociópata tenía amigos y sentimientos. Te echaremos de menos.
Si queréis leer un poco más sobre la salida de Sarah Shahi, sólo tenéis que darle click a este enlace.
Ya fuera, o no, por falta de tiempo, la máquina toma dos decisiones que me parecen al menos discutibles. La primera es utilizar la huída que sólo tiene un 2% de éxito y la segunda el acabar jugando como
si todo fuera una partida de ajedrez, justo lo que Finch no quería.
En el ajedrez, cada posible movimiento representa un juego nuevo, un universo distinto en el que haces un mejor movimiento, lo que nos dice que ese primer movimiento puede ser aterrador ya que el camino hasta el otro lado es casi infinito, pero que también nos dice que si nos equivocamos, hay infinatas formas de arreglar el error.
Mencionar el uso pefecto que ha hecho este capítulo de un temazo como es Fortune Days de The Glitch Mob, era indispensable.
Welcome To The Other Side.
Person of Interest es esa serie capaz introducirte una trama nueva, de la nada, con un grupo de personajes distintos, después del gran cliffhanger de ¿qué ha pasado con Shaw? y seguir maravillando, así comienza el último capítulo de esta trilogía, Control-Alt-Delete.
Nos centramos en Control y su punto de vista, algo que siempre es
de agradecer ya que es otra parte de la serie que no vemos a menudo y que nos encanta. En esta ocasión se está intentando detener lo que parece que será un inminente atentado en Detroit. Los agentes que conocimos hace varios capítulos, Brooks y Grice, son los encargados de eliminar a los objetivos, algo que se complica cuando uno de ellos huye y el señor Travers, responsbale de Samaritan en el gobierno, les impide tener acceso al disco duro del fugitivo.
Por cierto, Brooks nos gusta mucho, queremos verla más.
Las cosas empiezan a calentarse y Control empieza a sospechar que aquí está pasando algo más que ella desconoce.
Todo esto nos lleva a que el sujeto tenía en su disco duro algo que está relacionado con Samaritan, algo que como vemos luego creo
que es otro mapa de código similar al de la chica del capítulo dos.
Todo esto no es lo más destacado del episodio ya que por otro lado la nueva pareja formada por Root y Reese está sembrando el caos por la ciudad en busca de su compañera Shaw. Ambos acaban cogiendo a Control como rehén para interrogarla pero ella tampoco sabe nada.
De lo que sí se da cuenta, tras otra charla de esas geniales de Finch, es que igual sí que hay algo más pasando, algo que confirma cuando acude a visitar la escena de la desaparición de Shaw. Parece que en la próxima tanda el lado relevante volverá a tener importancia.
Para hacer el completo hemos tenido otra visita del niño que ahora habla por Samaritan, en esta ocasión en el pentágono pidiendo una visita con el presidente. ¿Qué estarán tramando?
En resumen, una genialidad más de Person of Interest es lo que ha sido esta trilogía. Ya no deberían quedar dudas, pero si las había me parece que capítulos como estos dejan claro porque nos referimos
a POI como la mejor serie del momento,
Se me ha hecho un poco confuso, eso sí, el término trilogía ya que realmente este último capítulo no tenía mucho a ver con los que se han emitido anteriormente y en cambio, sí que parece mucho más ligado al siguiente (4×13 – MIA) por el tema de buscar a Shaw.
Sólo estamos a mitad de temporada y ya hemos tenido más eventos que muchas series en dos temporadas completas, eso es otra de las grandes virtudes de esta serie.
Control, Samaritan, Greer, Elias, Brotherhood…. todo esto es, como mínimo lo que nos queda por delante. Esta trilogía ha sido sólo el principio. La caja de pandora ya está abierta.









Brillante como siempre, solo una cosa, el atentado de el ultimo capitulo si no me equivoco, es en Detroit no en Boston.
Me gustaMe gusta
Se me había quedado en la cabeza que era en Boston. Gracias!!
Me gustaMe gusta