Chicago Fire 2×13 – Review

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Chicago Fire 2×13 – Tonight’s The Night (SPOILERS)


Anteriormente en Chicago Fire…
Al Chief Boden le salió una novia; Otis empezó a salir con la hermana de Severide; parece que tras el accidente ahora Casey tiene problemas de memoria y mala leche a ratos.

Esta semana Chicago Fire nos sorprende con un apagón. Algo que ha hecho que el capítulo fuese más interesante. Además, hemos tenido otro crossover con Chicago PD.

Y todo gracias a un borracho que no tenía otra cosa mejor que hacer que estrellar el coche contra el poste de luz, dejando a media ciudad a oscuras, y en coma a una chica.

Boden, como el buen hombre que es, hace saber a la gente del vecindario que son bienvenidos a pasar la noche en la Estación, ya que ellos tienen su propio generador y por lo tanto, calefacción. La cosa se pone seria cuando uno de ellos se entera de que Tommy Boylan, el hermano del borracho que ha dejado en coma a su sobrina, anda por ahí.

Después de un forcejeo, Severide, saca de allí al chico en cuestión, Vince Keeler.
Erin Lindsay se pasa por la Estación para llevarse a Tommy a comisaría sólo por precaución, y les dice que uno de sus informantes ha oído que Keeler va a matar a Severide.
Encantada me quedo con la segunda aparición de Lindsay, y más teniendo escena con Shay.

Pero la vida de Severide no es la única que corre peligro en este episodio.

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Lindsay regresa para enseñarles la foto del tío que Keeler ha enviado a por Severide, y Casey  nos da un susto cuando se lleva un golpe en la cabeza que lo deja medio atontado por un momento, al tirarse encima de aquel tipo. Por suerte todo queda en eso, un susto. Lindsay detiene al hombre, y le pide a Severide que le acompañe la comisaría hasta que pillen a Keeler. Además Casey sigue con sus problemas de memoria, olvidándose de dónde guarda la caja de herramientas y pidiéndole a Severide que le pase esa cosa de metal que hay en la caja. Es como cuando tu madre te pide que le traigas eso que está allí, dando por hecho que tú sabes a qué eso y a qué allí se refiere. Lo mismo.

Cruz manda a Clarke a la tienda que hay calle arriba para comprar un poco más de comida. Minutos después, dos chicos entran a robar y apuñalan al dueño de la tienda. Después de que Clarke se enfrentase a ellos, deciden volver, esta vez armados y con refuerzos. Estaba segura de que Clarke se iba a poner en plan John Reese y les iba a dar una paliza, justo cuando Atwater y Burgess (¿Atgess? ¿Burwater? ¿Batwater? ¿Algo?) llegan para ayudarles.

Aunque no todo han sido dramas. También han habido momentos graciosos.

Cruz y Mouch entretienen a los más pequeños haciendo payasadas, mientras Boden y Otis se cortan el rollo mutuamente. Primero Boden pilla a Katie y Otis en el baño, y luego Otis pilla a Boden y Donna en el despacho. A mi Otis y Katie me parecen monos juntos y al mismo tiempo un poco creepy, no sé si me explico.Pero soy muy fan de Boden y Donna.

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Pero si hay alguien que ha descatado en este capítulo, ha sido Dawson.
Porque a Gabriela Dawson la quiere todo el mundo. Y eso es así.
Y más después de escupir en el cuenco de Otis la comida dominicana que había preparado Cruz. Si es que es un amor. Si hicieran un ranking, la cosa sería: Pouch. Dawson. Los demás. Cruz. Y no lo digo yo, lo dice Rafferty. Bueno, lo de Cruz sí lo digo yo.

A la nueva no le hace mucha gracia que Dawson les haga una visita y decida quedarse a ayudar. Y menos todavía que se le adelantase cuando iban a atender a la chica del accidente, y le dijera cómo hacer su trabajo cuando rescataban a una familia que había sufrido una intoxicación por monóxido de carbono. Cuando una señora mayor entra en parada cardiorrespiratoria, Dawson se pone bajo las órdenes de Rafferty. En el hospital, el marido de la señora le da las gracias a Dawson, que no duda en decirle que el mérito ha sido de Rafferty. Se agradece cuando las chicas trabajan juntas. Ojalá haya más escenas así.

Obviamente no podía olvidarme de Shay.
Ahora que ha salvado el Molly’s se ha convertido en uno de los cuatro propietarios y ha tenido que soportar a Herrmann, Otis y Dawson dándole el coñazo con los cambios que quieren hacer en el bar. Herrmann quiere dejarlo tal y como está, pero Otis quiere montar un karaoke, y Dawson quiere poner tapas y no sé qué más.
Shay termina cansándose de ellos y les dice literalmente dos palabras: Lesbian. Night.
Otra cosa más que tenemos que añadir a la lista de razones por las que amamos a Shay.
Espero que sigan adelante con esta idea. El remate ya si Devon aparece por el bar para decirle que cuando le robó la tele se olvidó el mando, y que a ver si se lo puede dar o algo. Ahora en serio, espero que no desaprovechen la idea de Shay, puede dar mucho juego.

Y para terminar, nos dejan con una escena en la que vemos a Casey sangrando por un oído; y a Keeler y su amigo secuestrando a Katie. Más dramas para Severide.

Chicago Fire regresa el 25 de febrero, pero para hacernos la espera más amena han preparado 4 webisodios que estarán disponibles en la web de NBC a partir del 11 de febrero.

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