Chicago Fire 2×02 – Review

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Chicago Fire 2×02 – Prove It
(SPOILERS)


Anteriormente en Chicago Fire….
Un pirómano la ha tomado con Severide y Gail McLeod la ha tomado con la Estación 51 y ha elegido a Clarke como chivato; Mouch se ha presentado a la presidencia del sindicato de bomberos; Shay piensa que Severide puede no ser el padre del bebé de Renée; la policía detuvo a Heather por conducir borracha y le ha encasquetado los niños a Casey.

Esta semana mi amiga la del altavoz empieza interrumpiendo al Chef PeterMills para informar de un accidente múltiple de coche. Parece que una casa se ha caído en medio de la carretera mientras estaba siendo trasladada (como en aquel capítulo de Los SImpson cuando trasladan todo el pueblo) y ha aplastado a una moto. Severide se mete en la casa para sacar al conductor de la moto y de paso encontrar otra víctima.
Mientras, Shawson atiende a una mujer inconsciente dentro de su coche. Shay se da cuenta de que el hijo de la mujer podría haber salido del coche después del accidente. Dawson y Casey lo encuentran escondido a un par de metros allí.

Casey está intentando que los hijos de Heather se vistan para ir al colegio, pero los chavales pasan de él. Por suerte la tita Gaby aparece y les promete que les dará una barrita de cereales al primero que se vista en dos minutos. Los niños salen corriendo a vestirse mientras ellos dos se quedan hablando de Heather. Según Antonio, hay posibilidades de que consiga la condicional pronto. Algo que se va al garete más tarde cuando Jenny (la amiga de Heather que Shawson llevaba en la camilla en el capítulo anterior) muere. Heather le dice a Casey que se declarará culpable de homicidio por conducir borracha y que cumplirá la condena de 15 meses. ¿No querías niños, Casey? Pues toma.

Ahora que Renée ha vuelto, Severide aprovecha la visita de ésta a la estación para preguntarle si hay alguna posibilidad de que el bebé no sea suyo. Por supuesto, Renée le gira la cara de un guantazo (dado con mucho estilo, por cierto), y se va de allí indignadísima y llevándose el trajecito bombero tan mono que había comprado para el crío. Han hecho falta dos temporadas para que alguien le diera un guantazo a Severide, gracias Renée.
Ahora ve a darle otro a Cruz sólo porque sí y te querré para siempre.

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Shawson aprovecha para tener la sesión de cotilleo en las duchas y hablar sobre lo de Renée y el guantazo que no saben que le dio a Severide. Shay incluso se siente un poco culpable.¿Y si me equivoqué con lo de la fecha?”, pues nada hija, nos reiremos del malentendido y continuaremos con nuestras vidas…. Y a pesar de tener a Cruz y Otis dando golpes en la puerta impacientes por ducharse (Cruz hasta se convierte en la envidia de muchos al decir que las ha visto desnudas cien veces), ellas siguen con lo suyo y deciden que tienen que quedar más para salir. Por favor, sí, necesitamos más Shawson.

Dawson es la primera en hacerse caso a ellas mismas invitando a salir al chico de los Long Island. Cuando se lo comenta a Shay en la ambulancia diciéndole que venga también y se traiga a alguien, ella le dice que tiene que pasarse todo el finde empaquetando sus cosas. Boo. Justamente le suena el móvil y Dawson, celosa cotilla como es ella, va y le pregunta quién esa Amy R que la está llamando. “Ah, no, nada. La tía de la inmobiliaria. Hemos quedado mañana para ver unos apartamentos y creo que está ligando conmigo, pero soy rubia y no me entero“. Hasta Dawson se ríe de la rubiez de Shay.

La tontería se les pasa cuando llegan a la casa de un matrimonio y encuentran a la mujer tirada en el suelo. El marido dice que se cayó por las escaleras, pero Shawson tiene sus sospechas al ver una mancha de sangre. El hermano de la mujer aparace por allí diciendo que el marido le pega, y con esas, se lía a puñetazos con el cabrón de su cuñado, pero Dawson detiene la pelea lanzando un jarrón contra la pared. Dawson style.

Mouch está nervioso por su discurso. La cosa sale bien al ensayarla delante de Herrmann, pero a la hora de la verdad, delante de otros bomberos en otras estaciones, se pone aún más nervioso y aquello termina siendo un desastre. Va a ser divertido esto.

Amy R le está enseñando un apartamento a Shay, empezando, curiosamente, por el dormitorio de ventana enorme que no es amigo de las resacas. Shay le dice que eso no es algo que un vendedor normal comentaría. Amy R se pone en plan sexy mientras sale de la habitación diciéndole que ella no es una vendedora normal. Está ligando con ella, totalmente. Amy R le enseña la nevera de vinos que hay en el salón, y Shay aprovecha para comentar que a su ex-novia (Clarice) le hubiera encantado. Y también que la dejó para volver con su marido. Amy R le dice que seguro que la otra se arrepiente de ello todos los días. Y entonces Shay decide dar el paso final: “ Tú no tienes uno de esos, ¿verdad? Un marido. Así, directa. Amy R responde que ni de coña. O por lo menos no en esta vida. Parece que por fin Shay ya lo ha pillado y se queda más tranquila. Yo pensaba que después de eso iban a enrollarse ahí mismo o algo, pero supongo que lo dejarán para otro capítulo… De todas formas, ver a Shay ligando ha sido lo más.

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Severide llega a su casa para encontrarse a Renée en la habitación haciendo las maletas. Y entonces nos enteramos de que Shay tenía razón y que el bebé no es de Severide (notición y esas cosas). Resulta que Renée se acostó con un pringao en España y se quedó embarazada, y acaba de enterarse ahora al hacerse unas pruebas. Después de montar un drama, Renée coge sus maletas y se va. Como decía, en esta clase de series la verdadera sorpresa es que el supuesto padre del bebé, sea el padre del bebé.
Ahora Severide se ha quedado sin hijo, sin novia, sin coche y sin apartamento bonito.  Pero Shay es un amor y le dice que puede rechazar el piso de un dormitorio y quedarse con el de 3 para volver a vivir juntos. Y ya si eso, buscar a otro compi de piso si hace falta. A ver si esta vez conseguimos ver la habitación de Shay. Con Amy R en ella.

Severide piensa que el pirómano que anda tras él podría ser un tío al que su padre metió entre rejas hace años. Algo que se descarta cuando el restaurante de la madre de PeterMills se prende fuego. Después de apagar el incendio, y de que PeterMills jugara a hacerse el héroe entrando al edificio en llamas sólo para sacar las medallas de su padre,  Severide cae en la cuenta de que el pirómano es un bombero. Cosa que dedujo al mirar en la estación el mapa de los edificios peligrosos. ¿Y quién resulta estar detrás de todo esto? No, no es Lila Tournay, es el gilipollas de Hadley (ese al que despidieron por ponerle comida de perro a PeterMills en su comida), que todavía le va con chulerías a Severide cuando se encuentran en un bar y él le dice que le ha pillado.

Igual la única pregunta con la que nos han dejado en este capítulo (que me ha encantado, por cierto) es qué hacía Mr.Long Island abriendo la caja registradora del Molly’s para luego cerrarla otra vez. Posiblemente sería más misterioso si no fuera porque ya sabemos que han fichado a Jesse Lee Soffer para el spin-off (Chicago PD). Mientras, podemos entretenernos intentando saber qué significa la R de Amy R. ¿Rose? ¿Ramera? ¿Rrrrrr?

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