#GoodbyeBreakingBad

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Llegó el día. Llegó el día de FE-LI-NA, el día de la FI-NA-LE.

Tras más de cinco años en antena Breaking Bad, una de las grandes series que nos
ha dado el mundo de la televisión, se despidió anoche de nosotros con su series
finale, un capítulo que será recordado durante mucho tiempo como uno de los finales
más redondos de este mundillo, un final perfecto para cerrar una gran aventura.

Goodbye Money.

Walter White empezó el capítulo de su adiós visitando a los Schwartz.

Elliot y Gretchen fue el primer paso en el proceso de borrar a Heisenberg del mundo ya que Walter, al contrario de lo que podríamos haber pensado, va a su casa sin querer hacerles daño alguno, sólo va con la intención de que aseguren el futuro de la familia White.

Todo el dinero que le quedaba a Walter, más de nueve millones de dólares, se lo van a quedar ellos para en su momento hacerselo llegar a Junior cuando cumpla los dieciocho.

Ellos son la única forma para que el dinero llegue a Junior y Skyler sin que sea confiscado
o demás por el gobierno y Walter lo sabe por lo que en otra jugada magistral se asegura
de que esto vaya a pasar amenzándolos con que van a ser perseguidos y asesinados si pasa
cualquier cosa con el dinero por dos sicarios que les están apuntando desde fuera.

Al final de la escena descubrimos que estos grandes y peligrosos sicarios no eran más
que Badger y Skinny Pete, los dos amigos de Jesse, jugando con un par de lasers.

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Goodbye Meth.

El siguiente paso es acabar con los restos del imperio que el mismo creó.

Walter se presenta en la cafetería dónde cada martes por la mañana Lydia desayuna.

En esta ocasión Lydia está con Todd, hablando de negocios como es habitual, pero este
martes tienen un invitada de exepción en la mesa ya que Walter se sienta con ellos para
ofrecerles volver a cocinar para ellos con la excusa de que necesita el dinero y que tiene
una receta nueva, mucho mejor y más económica ya que no necesita metilamina (CH3NH2).

Ellos lo rechazan, justo lo que quería Walt.

Otra aproximación fría y calculada, otra jugada de las grandes ya que el verdadero
objetivo de Walter era poder cambiar un sobre para que Lydia consumiera el ricino.

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Goodbye Family.

El camino a la redención no podía seguir sin ver Skyler por última vez.

Walter se cuela en su nueva casa, escena magistral por cierto, para hablar por última vez
con su mujer, la persona para la que en teoría ha hecho todo lo que hemos visto suceder
y la persona que, como nos ha dicho siempre, es lo más importante para ella. Familia.

Un abatido y triste Walt se despide se su mujer dándole las coordenadas para encontrar los cuerpos de Hank y Steven Gomez, no sin antes pedirle poder ver a Holly por última vez.

Walter se despide de su hija igual que hace con Walter Junior aunque esto sea en una bonita escena viendolo entrar en casa a través de un cristal de la casa vecina ya que como nos quedó claro en Granite State este no quiere saber nada de nada de su ahora odiado padre.

Una despedida triste para un Walter que siempre ha querido a su Junior.

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Goodbye Enemies.

Walter le dice a Skyler que a partir de esa noche ya no tendrá que preocuparse nunca más por esas personas que asaltaron su casa amenazándola. Este es el próximo y último paso.

Llegamos al cuartel general de los nazis.

Walt deja su coche en el patio principal, rodeado de matones, para entrar en la casa
y verse las caras una vez más con Jack, ese sicario que mató a Hank y le quitó su dinero.

Sabemos que hay un plan y que las llaves del vehiculo son la clave del mismo.

En una acalorada discusión que acaba con Jack muriéndose de ganas de matar a Walter los nazis traen a Jesse, atado y en las últimas, para que este hombre que les está acusando de tenerlo como socio de cocina cuando deberían haberlo matado vea la verdad antes de que el propio Jack le meta una bala en la cabeza como bien dice.

Una vez más subestimaron al gran Walter White.

Walt se tira encima de Jesse a la vez que le da al botón, botón que abre el maletero de
su coche del que aparece una ametralladora giratoria que empieza a disparar a diestro
y siniestro dejando la habitación llena de destrozos, sangre, muertos y hombre heridos.

Sin pensarlo dos veces Walter remata a un Jack herido con un tiro en la cabeza.

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Goodbye Jesse.

Después de liberarse de las cadenas y de estrangular a Todd sólo quedan ellos dos.

El último cara a cara entre Jesse Pinkman y Walter White.

Walt le da la pistola diciéndole que lo haga.

Jesse se niega con un “pidemelo”.

Walte se lo pide.

Jesse baja la pistola. “Hazlo tu”.

Esta vez no se ha dejado manipular. Morir a manos de Jesse era el final deseado.

Walter ya está herido. Parece que ha recibido un disparo en el fuego cruzado.

En una escena genial Jesse sale a toda pastilla con un coche, riendo y llorando a la vez,
por fin ha puesto final a ese sufrimiento, por fin puede escapar, por fin vuelve a ser libre.

Nos gusta este final para Jeese. Ya ha perdido demasiado por culpa de otros.

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Goodbye Walter.

Herido, sólo, rodeado de muerte y destrucción Walter vive sus últimos momentos.

Consciente de que le quedan pocos minutos de vida le vemos darse un paseo por el laboratorio de los nazis, mirando la maquinaria, las máscaras, recordando viejos tiempos.

Por un momento pensé que tenía ganas de cocinar por últma vez.

Se oyen sirenas de fondo. Walter se tumba en el suelo para morir. Libre.

En mi cabeza sigue sonando Baby Blue de los Badfinger.

Goodbye Breaking Bad. Goodbye Walter White.

Goodbye Heisenberg, we will remember your name.

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