‘THE IDOL’: REVIEW

REVIEW: The Idol 1×01 – Pop Tarts & Rat Tales. 

Tras unas largas semanas cargadas de controversia y polémica, HBO ha estrenado este fin de semana su nueva serie The Idol, creada por Sam Levinson (Euphoria) junto al cantante y productor discográfico Abel ‘The Weeknd’ Tesfaye, el cual co-protagoniza la misma acompañando a Lily-Rose Depp. La ficción llega a nuestras pantallas tras una complicada odisea detrás de las cámaras, un periplo que acabó con el reciente estreno de sus dos primeros episodios en el prestigioso Festival de Cannes.

Recordamos que, en sus inicios, la serie sufrió una larga lista de problemas en su producción, los cuales acabaron con la salida de su directora, Amy Seimetz, a raíz de diferencias creativas con sus responsables. También hubieron cambios en su elenco y se decidió tomar un nuevo enfoque para su historia. Posteriormente varios medios han publicado que Tesfaye fue el principal impulsor de todo esto. Levinson tomó las riendas como director y se incorporaron nuevos guionistas al proyecto. Este tipo de historias nunca son buenas. Claro que a veces sirven para rehacer algo que no hubiera funcionado y que luego acaba siendo un éxito, pero en la mayoría de los casos suele ser sinónimo de crónica de una muerte anunciada. Desde entonces, ‘The Idol’ ha recibido palos por todos lados, principalmente desde su debut en el mencionado festival francés. Las críticas positivas brillan por su ausencia y un 25% en Rotten Tomatoes tampoco habla muy bien de ella. Por el camino la han llamado desde ‘Una odisea en la página de inicio de Pornhub’ hasta ’50 sombras de Tesfaye’ o ‘La versión televisiva del clickbait’. ¿Tan censurable es? ¿Merece estas críticas?

THE IDOL 2
Photograph by Eddy Chen/HBO.

Es un día complicado en casa de Jocelyn, su nuevo single sale a la venta en dos semanas y las entradas para su gira salieron a la venta hace unos días… sin demasiado éxito por ahora. Sesiones de fotos, ensayos y entrevistas. Incluso una periodista de Vanity Fair (Hari Nef) ha venido a hablar con ella. Su equipo no para. Managers, ejecutivos, publicistas, coreógrafas, bailarinas y su inseparable asistenta -y mejor amiga- Leia (Rachel Sennott) están sumergidos en el caos habitual de este tipo de jornadas, aunque un caos controlable. Al fin y al cabo, lidiar con estas situaciones es gran parte de su trabajo. Lo que no es tan habitual es que aparezca en la red por arte de magia una controvertida foto sexual de su clienta, la cual se convierte en tendencia mundial en cuestión de minutos. Se activa el plan de contingencia. Los teléfonos sacan humo y las discusiones sobre cómo proteger a Joss eclipsan a todo lo demás. Ella es consciente de que le están escondiendo algo. Pero las caras sonrientes y las palabras bonitas solo son efectivas durante un rato. Al final se lo van a tener que acabar contando. Alguien se la ha jugado de una de las peores formas posibles. ¿Su respuesta? Una noche de fiesta con Dyanne, su amiga y bailarina estrella (Jennie Ruby Jane).

Aquí es donde entra en escena Tedros (The Weeknd), el dueño de una de las discotecas más populares y concurridas del momento, la elegida para su noche de desfase. Con los chupitos volando y ‘Like a Prayer’ retumbando en los altavoces, Tedros reconoce a Jocelyn y le pide un baile públicamente. Lo siguiente es fácil de imaginar. Se enciende la llama que servirá como motor principal de la serie. Tedros enseguida es consciente de que Joss es especial, un ángel de cara inocente que no puede dejar escapar. ¿A dónde nos llevará su obsesiva relación?

THE IDOL 1
Photograph by Eddy Chen/HBO.

El concepto que pretende explorar ‘The Idol’ me parece interesante, la forma en la que lo hace no. Sus responsables confunden ser provocativo con ser denigrante, con muy poca conciencia sobre lo que estás escribiendo y mostrando en pantalla. Al final lo único que consigues con ello es el efecto contrario de lo que pretendías lograr. La puesta en escena tampoco es mala, pero el guión y sobre todo los diálogos llegan a ser muy denigrantes. Tendrá su público e incluso puedo llegar a comprender qué han querido hacer Levinson y compañía pero hay cosas que creo que no debemos pasar por alto, empezando por el deplorable punto de vista que muestra uno de sus personajes sobre la salud mental. Encerrar a un coordinador de intimidad en el baño para que no te moleste puede tener un pase, supongo, pero dedicar los 15 primeros minutos de tu serie a dar una imagen totalmente sexualizada de tu protagonista y que los secundarios solo hablen de que se han corrido en su cara igual es demasiado. Igual. No hacía falta. Para nada. Incluso la forma en la que interactúan los personajes es como extraña. Ni siquiera me voy a molestar en comentar la surrealista escena con la que acaba el capítulo. ¿De verdad?

Tampoco le hace ningún bien tener a unos protagonistas tan mediocres. La actuación de Tesfaye es de las cosas más pobres que he visto en tiempo. Da muchísimo cringe y en ocasiones roza la vergüenza ajena. Y eso que solo sale en la parte final del episodio. A ver si pronto empezamos a hablar de que salvo en algún caso excepcional los cantantes no sirven como actores. Y no pasa nada. Son buenos haciendo canciones y encima de un escenario, pero no delante de una cámara. Punto y final. Lily-Rose Depp no se queda corta. Lo suyo es un quiero y no puedo de manual. Lo intenta, sí, pero es muy limitada. Así es imposible. Curiosamente, su reparto de secundarios es bastante destacables. Dan Levy, Hank Azaria, Eli Roth, Da’Vine Joy Randolph… todos son buenos actores y aquí lo demuestran una vez más. La presencia de Jennie Ruby Jane también me ha gustado mucho. Una de las pocas cosas buenas que tiene de momento la serie junto a las escenas de la también mencionada Rachel Sennott. Su personaje es el clásico pez fuera del agua, una chica atrapada en un mundo que ni comprende ni está hecho para ella. Lo navega como puede, con todo lo que eso supone. Curiosamente, y este si que no me lo esperaba, su carga sexual en términos gráficos es bastante escasa. Me esperaba algo mucho más explícito, aunque es cierto que lo que no tiene de visual lo tiene en lo escrito. Las gallinas que entran por las que salen. 

En resumen, hay un dicho de sobra conocido que dice que ‘cuando el río suena, agua lleva’ y eso es algo que casi siempre se suele cumplir en esta vida. ‘The Idol’ ha sido destrozada por la crítica estadounidense y creo que si decidís ver su piloto entenderéis porqué. La serie no es mala como tal, mala per se, repito, la idea es buena y tiene potencial, la ejecución no. No todo vale. Una lástima. HBO llevaba una racha increíble de series pero supongo que siempre hay una excepción que confirma la regla.

Cada lunes un nuevo episodio en HBO Max.

NOTA DEL EPISODIO: 4.5/10

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