REVIEW : GOT 8×02 – A Knight Of The Seven Kingdoms.
¡Qué maravilla! Game Of Thrones se corona de nuevo. Justo antes de la batalla definitiva, esa gran batalla que promete rompernos los corazones el próximo fin de semana, la serie de HBO nos ha regalado uno de sus mejores capítulos hasta la fecha. Seguramente haya sido otra decepción para esos que esperaban, igual que en el arranque de temporada, un episodio cargado de acción, pero, personalmente, creo que hay que darle mucho valor a lo que se ha conseguido en esta segunda parte de su última entrega. Primero porque, pese a que estamos a las puertas de su despedida y aún hay muchísimas cosas por cerrar, la serie se mantiene fiel a su estilo, el de tomarse las cosas de una forma tan pausada como elegante a la hora de seguir desarrollando sus personajes y cerrando sus respectivas tramas pendientes, y, segundo, por la magnífica hora de televisión elaborada por Bryan Cogman y David Nutter, guionista y director del mismo. Una vez más, nos demuestran lo especial que es esta serie y lo mucho que la echaremos de menos.

Desde la primera escena en la que Jaime (Nikolaj Coster-Waldau) empieza su camino hacía la redención hasta el momento en el que Arya (Maisie Williams) decide que quiere descubrir lo que supone estar con un hombre antes de enfrentarse a la muerte. Desde ese intenso intercambio de posturas entre Sansa Stark (Sophie Turner) y Daenerys Targaryen (Emilia Clarke) hasta el emotivo nombramiento de Brienne Of Tarth (Gwendoline Christie) como caballero de los siete reinos. Las llegadas de Theon Greyjoy (Alfie Allen) y el grupo que venía a toda prisa desde el norte. Los crípticos monólogos de Bran (Isaac Hempstead Wright), la preciosa charla entre Missandei (Nathalie Emmanuel) y su amado Grey Worm (Jacob Anderson), los momentos en pantalla de personajes como Gilly (Hannah Murray), Jorah (Iain Glen) y Lyanna (Bella Ramsey), o esa memorable reunión delante del fuego. El capítulo nos deja tantas escenas para recordar y reflexionar. Cada una de ellas tan importante como la anterior y la siguiente. Palabras. No hacía falta mucho más. Eso por no hablar de la preciosa secuencia acompañada de la voz de Daniel Portman (Podrick) cantando Jenny Of Oldstones, o la esperadísima escena final entre Jon (Kit Harrington) y Dany.
También hemos aprendido nuevas cosas sobre los planes que tiene el enemigo para Westeros, lo que todos conocemos como «la noche eterna». Su principal objetivo es Bran. ¿Por qué? Por la simple razón de que él es quien recuerda todos los eventos hasta la fecha. Sin memorias, sin recuerdos, nada es lo mismo. Tal y como dice nuestro querido Samwell Tarly (John Bradley) : «eso es la muerte, olvidar. Ser olvidados. Si olvidamos donde hemos estado y qué hemos hecho, ya no somos hombres, sólo animales». Tal y como hemos visto, la idea es usar eso como una ventaja. Esperemos que funcione. Por otro lado, Daenerys vuelve a ser la protagonista de otra reflexión. Su obsesión por el trono y su consecuente sentimiento de semi-intrascendencia hacía todo lo demás (¡tu amor te acaba de contar que realmente es tu tío!) empieza a ser cansina. O los guionistas han decidido acabar de arruinar su imagen, o aquí hay algo que se me escapa. Con lo que había llegado a ser esta mujer…

A Knight Of The Seven Kingdoms termina con la llegada del ejército del Rey de la Noche a las puertas de Winterfell, algo que nos asegura que el próximo episodio, el cual ha dirigido Miguel Sapochnik, supondrá la primera y quien sabe si última gran lucha entre vivos y muertos. Se avecina una cosa realmente espectacular. Creo que ha llegado el momento en el que nadie tiene ya dudas de ello. Aún nos quedan unos cuantos días para asimilarlo. Aún así, nos van a sorprender. Tengo confianza plena en que esto puede marcar un antes y un después en muchas cosas. Game Of Thrones encara su verdadera recta final. Que los dioses nos pillen confesados.
NOTA DEL CAPÍTULO : 9/10
MVP : Jaime Lannister (Nikolaj Coster-Waldau).