Este fin de semana ABC ha decidido emitir un capítulo extra de Castle, lo que supone una actualización a sus fechas originales. Recordamos que tendría que haber comenzado el día 1, pero por cuestiones internas de la cadena no fue el caso. ¡Y menos mal! Para quitarme el mal sabor de boca del 8×09, este episodio, de Terence Paul Winter, esta a la altura de las circunstancias.
A pesar de que como showrunner nuestro archiconocido Terencio no ha sabido dar la talla, como guionista sigue regalándonos algunos capítulos memorables y debo reconocer que este es el caso. Es el mejor de esta temporada, junto con, quizá, el 8×01. Tampoco es muy difícil, pensaréis, y tendréis mucha razón, pero visualizando este episodio he tenido la sensación de que toda la bomba atómica Loksat no había caído sobre la serie, devastándola hasta un punto de no retorno. Quizá por eso haya decidido otorgarle casi la excelencia, porque sube la nota media de una desgracia de año que, si no fuese por cosas como esta, preferiría olvidar.
Y es que sí, todo se contagia de un buen guión: la dirección, el ritmo, las escenas y los actores. Tengo que destacar en este último caso a nuestro nuevo villano, Caleb Brown, al que Kris Polaha interpreta magistralmente. En los minutos en los que está en escena se come con patatas y sin sal al mismísimo Nathan Fillion y tiene un duelo actoral bastante interesante con badass Beckett (o con lo que queda de ella). Sabemos que es malo, pero el personaje tiene algo muy interesante y es que se empeña en defender a los más desfavorecidos, a aliarse con causas justas como bien se da cuenta nuestra Capitana al final. Esto nos da pie a pensar que es un ser humano con un muy retorcido sentido del bien y del mal que puede dar mucho juego si lo saben desarrollar correctamente. Los psicópatas con su propio código moral son marca de la casa, no hay más que recordar a Bracken, Nieman o 3XK para hacernos una idea de por dónde pueden ir los tiros. Los locos porque sí se agotan rápido a la hora de crear una trama larga y, teniendo en cuenta que ya vamos por el episodio 10, me parece que muy poco están aprovechando a este buen hombre a favor de episodios insulsos como el del lunes pasado o cualquiera que escriba Barry O’Brien.
Hablando de buenos actores, hoy Stana y Nathan han brillado como nunca durante esta temporada. Vale, sí, en esta ocasión dudo que estén juntos en pantalla ni los cinco minutos de rigor, pero en los que colaboran, vuelven a recordarnos que son un equipo por encima de matrimonios, parejas y demás farándula del corazón. Están sincronizados, se dividen, vuelve la mesa cuadrada de la comida china, ella se fía sin dudar de lo que él dice y se mete hasta las patas a interrumpir un juicio y a seguirle la corriente sin tener ni idea de lo que quería hacer. Señores guionistas, eso, y no otra cosa, es amor. Al menos la clase de amor que estos dos siempre han tenido por bandera. Incluso tenemos una especie de construcción de teoría al final, cuando descubren al asesino (quien, por cierto, estaba más cantado que la Traviata de Verdi). Y tengo que destacar que, aunque lo de frotarse la nariz para decir «te quiero» me parece una estupidez cómica que no me hizo reír, me parece algo plausible y sin excesos. Considero más romántica la manera en la que ella le pregunta si está bien cuando sale de testificar que todas los momentos forzados de algunos capítulos anteriores. Y la escena final (chorradas Loksat aparte) me ha encantado, porque él la coge de la espalda y le acerca para besarla. Eso, ESO sí que es sexy, ese meneillo de ¡ay! ¡Es que te comía! A esos detalles me refería yo. ¿Dónde estaban, Terencio? ¿Dónde? Gracias a ellos parece que se ha recobrado un poquito la química entre los dos actores, que tanto ha venido brillando por su ausencia últimamente.
Y, por cierto, a pesar de que le he dedicado un párrafo a Caleb Brown, tenemos que hablar de la lección de continuidad que da en su alegato en pleno juicio cuando interroga a Castle: desaparición, amnesia, 3xk… El abogado viene con el papel aprendido y no se deja nada. He visto esa escena tres veces porque tanta relación con las temporadas pasadas de golpe no es algo a lo que esté acostumbrada, así que me ha costado digerirlo y también no saltar de la alegría al escucharle. ¡Si es que hasta se lee Driving Heat y así nos recuerda que el autor DE VERDAD ESCRBE EN ALGÚN MOMENTO! ¡Sí, señor, muchas gracias! Este chico, aunque sea un malote, me tiene de fan hasta que otro guionista lo desvirtúe por completo. Ya me imagino a algunos en la sala de guionistas tomando nota de todo lo que ha soltado por esa boquita. Polaha se ha tenido que aprender de memoria y, por tanto, sabe más cosas de la serie original que muchos de los «profesionales» que ahora rigen su destino.
Por otro lado, ha sido refrescante escuchar que Lanie tiene vida sentimental fuera de la morgue y más de la boca de Beckett. Se matan varios pájaros de un tiro: Beckett y Lanie siguen siendo BFF, Beckett sabe de la vida de Lanie como nadie, Lanie le ha pedido salir (muy acorde a su forma de ser) a un abogado. ¡Casi me desmayo con tanta naturalidad! Y mientras ella busca nuevas metas, su ex recuerda que una ancianita inválida le pateó el culo. Todo muy en la línea de toda la vida.
El caso en sí también ha cambiado la dinámica normal de la serie, que últimamente era para llorar. Ha sido original y bien pensado, aunque al final la trama en sí se le haya ido un poco de las manos y no haya terminado de quedar redondo, pero con el ritmo que han sabido darle no me quejo en absoluto. He estado pegada a la pantalla los 43 minutos, he disfrutado del Caskett investigando, de los flashbacks y recuerdos, de los detalles que no terminan de encajar en el caso, de la idea de demostrar que una condenada es inocente… Ha sido genial volver a ver al escritor reaccionando ante unas palabras reveladoras que terminan por resolver la situación. Es otra clara referencia a la dinámica que nos enamoró, junto con el protagonista saltándose un poco las reglas a la torera con tal de conseguir avanzar (recordemos que, antiguamente, se le daba fenomenal acabar en la cárcel). Por todo esto me he decidido a obviar algunas incongruencias y es que, ¿hay algún testigo más corrompido que Castle? ¿Se les permite testificar así, con ambas partes haciendo presión sobre él y tras haber hablado con la acusada? También me ha parecido genial que el señor Brown (sí, lo sé, me tiene obsesionada) sea una paradoja andante, fiero defensor de la justicia de día, un psicópata en potencia de noche. ¿O quizá Vikram se ha equivocado de sujeto? No me extrañaría. Ah, por cierto, que el técnico sale en el capítulo y le ha puesto nombre a su ordenador. Yuju, fiesta.
En fin, que por capítulos como este yo sigo aquí, con el teclado a su servicio. Por profesionales de la escritura como el señor Winter yo continuo dándole una oportunidad cada semana a esta serie. Está demostrado que, incluso con un background espantoso se puede hacer un episodio entretenido si hay gente válida con la pluma en la mano. Hasta ahora, este capítulo tiene la audiencia más baja de la historia de Castle y, contraprogramación aparte (era domingo, muchos no se habrían enterado de que había capítulo, otros pasarían de verlo tras el de la semana pasada….), es una lástima porque creo que verdaderamente merece la pena. Hay coherencia, cohesión, continuidad, interés, ritmo, gracia, salero… eso es lo que llevo pidiendo en las últimas reviews. No creo que cueste tanto hacernos felices a los fans.
Cuestiones de vital importancia que merecen respuesta: ¿Por qué Martha y Alexis tienen que salir en todos los episodios, hacer algo poco trascendente y luego desaparecer? ¿Por qué todo el papel de Lanie sigue siendo decir que algo está muerto y cómo muere? ¿Por qué el abogado bueno resulta ser un tío al que no le importa nada la justicia y Brown es el justiciero? ¿Por qué se empeñan en vestirme a Beckett de vez en cuando como si fuese la viuda negra? Luke, no les des ideas… ¿Por qué, si todos piensan que están juntos, los showruiners siguen pensando que la trama Loksat tiene algún sentido? Pero si ni ellos, en sus propios guiones, se lo creen. ¿Para qué se mete Terence Paul Winter en algo que no sabe hacer cuando escribir se le da de maravilla? ¿Le ha pasado Alexi al lado oscuro? ¿Por qué Vikram no se ha muerto ya de un modo lento y doloroso? Por cierto, ¿os acordáis de Hayley, esa chica tan maja? Casi he olvidado su cara.

