UN EXTRAÑO OLOR – CASTLE REVIEW 8×05

Cinco capítulos ya desde el inicio de temporada más polémico (por decir algo que suene bien) en la historia de  Castle y se nos presenta lo que, en un comienzo, parecía una edición más de desvarío y mal hacer. Sin embargo, no está tan mal. Al contrario, con una muy mala premisa, han logrado algo que parecía imposible: un pequeño equilibrio transicional en este arco de locos.

Nancy Kiu, la novata a cargo de este episodio no lo tenía nada fácil y es que le tocaba una tarea ingrata: retomar el argumento desde donde lo dejó Barry O´Brien, ese hombre que, además de tener un nombre que parece creado a propósito para resultar cómico (o ridículo), hizo una vomitiva parodia de la serie. Pero esa es otra historia y ya fue contada en otra ocasión. Por fin encontramos un capítulo de relleno que merezca la pena ver esta temporada, lo cual tampoco es decir demasiado, por otra parte.

La historia se centra sobre el personaje de Mía, una “nariz profesional”, interpretada magistralmente por Stephine Weir, que es testigo involuntaria de un robo. Para la comisaría solo sirve como testigo, pero Castle la toma bajo su ala y la empuja a acompañarlo en la investigación, logrando bastantes situaciones divertidas. La mujer es una borde, que considera su don una especie de maldición, por poder adivinar hasta qué ha desayunado su compañero de ascensor solo por su olor. La manera en la que nuestro escritor la trata y le apoya me ha recordado a lo que hacía en las primeras temporadas con Beckett, intentar lograr que viese el lado bueno y divertido de la vida. Le gusta, no puede evitarlo y me encanta, porque es algo muy suyo, interno, que han vuelto a sacar tras tanto desastre. Un diez por eso y por contratar a una secundaria carismática cuya sola presencia hace que el visionado merezca la pena.

Mia 8x5

Y hablando de Beckett, vamos a terminar cogiéndole manía (gracias showruiners), porque no hay manera de sentirse bien viendo la cara que se le queda a Castle cuando le dice que quiere pasar por el loft a recoger sus cosas. El hombre sigue claramente hundido, sobre todo por el hecho de que está cogiendo costumbres perniciosas debido a que la capitana le haya dejado. Ahí están Martha y Alexis para poner orden… o al menos para intentarlo, porque no les hace ni caso y sigue persiguiendo a su mujer, que en el fondo está encantada de la vida. Hasta ofrece una ronda de sospechosos olfativa solo porque él se lo pide. Porque, aunque Castle quiera que Mía huela a Beckett para enterarse de si sigue queriéndolo o no, ella continua adorando y quien piense lo contrario, que mire las sonrisitas que se le escapan, la credibilidad que da a sus ideas de bombero, el babe involuntario que sale de su boca, el hecho de que corra a su casa cuando un tío le amenaza con una pistola…

La pena, el dolor, no se demuestra llorando. Incluso la escena de ella mirando el anillo del tercer capítulo me dejó fría. Sin embargo, verla entrando en una casa que ya no puede sentir como suya, guardando su ropa a todo correr, intentando huir de algo que le hace mucho daño, para terminar oliendo una prenda de él, que apuesto lo que sea a que se llevó, y dejarle una camiseta a cambio es mucho más significativo que cualquier otra cosa. Que pare frente a la puerta del loft, que le cueste entrar, solo porque en el fondo sabe que no tiene ningún derecho a estar ahí, es un gesto muy cuidado. Estamos viendo una parte frágil de Beckett que tenía que haber salido mucho antes. Ya sé que no se entiende la ruptura. Yo y todos. Pero, por lo menos, que muestre arrepentimiento, que veamos que le escuece. De hecho, aquí es la primera vez que le he visto gestos de duda, como si no pensase que mereciese continuar en la vida de Castle, como si de verdad se culpase profundamente de todo lo que está sucediendo. Y eso hacía falta porque, seamos sinceros, es su culpa. Esta Beckett es mucho más sincera y más real que la que hemos visto en los cuatro capítulos anteriores a la vez. Ya solo por eso, aplaudo a la guionista.

Beckett 8x5

Lo que sí no entiendo es que Castle siga teniendo dudas de que su mujer sigue enamorada de él. Vamos a ver: te lo ha dicho, se le ve en la cara y en este capítulo se mostraba muchísimo menos reticente a tu colaboración. Si es que no hay que ser un lumbrera para darse cuenta de que ella está deseando que el escritor aparezca con cualquier excusa. Además, si alguien con el que has vivido una historia de amor tan intensa, con el que todo iba bien, de repente te pide tiempo, lo más lógico, creo yo, no es pensar que ya no te quiere, es pensar que algo le sucede. ¡Busca qué! Eso es lo que hizo el Castle que casi tuvo que robar la caja del caso de Johanna. Parecía comprenderla (dentro de lo incomprensible) mucho mejor cuando no vivía con ella que ahora, la verdad.

Otra gran adquisición de este episodio es la vuelta de Hayley, a la cual yo tenía una tirria tremenda al principio de temporada y ahora adoro y venero porque es irónica, mona, enigmática y muy shippeable con Alexis, quien, por cierto, está desaparecida en esta edición. Una lástima. Pido a los showruiners que no me la líen con Esposito, aunque él esté deseando, pero ya sé que es probable que tiren por lo más obvio y haya una especie de tonteo. Eso sí, me ha hecho muy feliz la cara de asco de ella ante sus estúpidos comentarios. Y además, también hace buena pareja investigativa con Beckett y Castle, lo que añade cierta frescura a los otros dos elementos en esas partes de la trama.

Sí, Ryan y Espo se han convertido en meros elementos, porque Ryan ya no es Ryan, es un engendro que mira el culo de Beckett y lo comenta como si esto fuese la jornada del chiste en la radio nacional, además de disparar a su compañero donde la espalda pierde su nombre y picarse porque no le hacen Sargento. Y cuando su compañero se cabrea, cansado de tanta niñería, no se le ocurre otra cosa que recurrir al ojo por ojo o, mejor dicho, al culo por culo. La capitana amenaza con mandarlos al psicólogo. El irlandés lo que necesita son dos tortas bien dadas para que se le quite tanta tontería. Entiendo que está en plena crisis existencial pero, ¿podemos no ser tan extremos y dejar de cargarnos las estructuras internas de los personajes, por favor?

Ryan 8x5

Y por otro lado, me alegra comunicaros a aquellos que deseáis que Alexi Hawley y Terence Paul Winter dejen Castle tranquila y se vayan lo más lejos posible de los estudios (a Alaska, con un poco de suerte), que han caído en su propia trampa. Se creen ellos mismos tan poco su propia historia que en este episodio hemos tenido la oportunidad de ver algo que, de lo contrario, nunca hubiese pasado de la sala de guionistas. Es decir, para que nos entendamos, Beckett abandona a Castle para que los malos malísimos y conspiradores no vayan tras él pero hasta un idiota que lo único que quiere es recuperar un cuadro es capaz de enterarse que está casado con ella e ir a amenazarle con una pistola. Es que, señores, a los chungos de Loksat seguramente les dé completamente igual si pelean todos los días, si se quieren mucho o si se están tomándo un tiempo, porque no son Ross y Rachel. Los señores de Loksat, si no se divorcia (y aunque lo haga), irán a por Castle porque saben que él le sigue importando. ¿Se ha buscado otra pareja? No. ¿Ha perdido el contacto con él? No, de hecho lo ve cada día y se vas a investigar con él tan pancha a sitios públicos. Está claro que se llevan bien. Luego, por favor, explíquenme, showruiners, por qué unos tipos tan inteligentes como ellos no iban a emplear cualquier arma a su alcance, incluido Castle, Alexis, Martha, Jim o quien sea que tenga la más mínima conexión con la capitana para evitar que meta sus narices donde nadie le llama. Este hecho no solo convierte a Beckett en idiota de solemnidad, sino en el ser humano más egoísta y mezquino de la tierra. No es ninguna de las dos, así que, por favor, coherencia y cohesión, que luego pasan estas cosas y a mí me da la risa.

Castle 8x5

De donde no hay no se puede sacar. Este hubiese sido un muy buen capítulo, gracioso y dinámico, con unas partes dramáticas muy bien trabajadas a nivel psicológico, si no fuese porque la dichosa continuidad es una basura que fastidia todo lo demás. Si la línea argumental principal falla, el resto de ellas, que se apoyan en la misma, caerán inevitablemente sobre su propio peso. Eso convierte a la mayoría de episodios en elementos extraños dentro de la serie, satélites inconexos por una mala gestión. Una lástima.

Cuestiones finales de vital importancia: ¿En qué momento Castle ha dejado de ser ese fantástico y empático ser humano que no dejaba que la inseguridad sobre sí mismo nublase su juicio sobre Beckett? ¿Qué ha pasado con la escopeta maquilladora que estaban usando con Stana en un principio? ¿Por fin alguien le ha dicho a Luke que TIRE A UN CONTENEDOR TODAS LAS MALDITAS CAMISAS AZULES? ¿Por qué si el capítulo se titula The Nose, en realidad están todo el rato hablando de culos? ¿Quién ha cambiado o limpiado toda la fachada de la 12th Precinct? ¿Quién es capaz de comer berza para desayunar? ¿Qué espíritu demoniaco ha poseído a Ryan? ¿Por qué Lucy se ha convertido en un personaje casi fijo y pensante? ¿Por continuidad? No me hagáis reír. ¿Qué pinta una batería en medio del loft de Castle en la última escena? ¿Por qué Vikram ha desaparecido totalmente, pero siempre se le menciona? ¿Por qué, si son un matrimonio que se echa de menos, se dan un abrazo de primos lejanos cuando tienen oportunidad? ¿Por qué, si son un matrimonio que se echa de menos, se dan un abrazo de primos lejanos cuando tienen oportunidad? ¿Por qué Beckett, con toda la ropa monísima que tiene, le deja a su marido una cutre-camiseta-XXS? ¿Es un símil?

¿Por qué tengo la sensación de que este capítulo me parece bueno solo porque el anterior era MALÍSIMO?

2 Comentarios

  1. Hola, me gustan tus reviews de castle, pero creo la mayoría estais entendiendo mal la ruptura, o al menos lo que yo he etendido ws que beckett no ha dejado a castle porque al ser su marido lo puedan matar( pasaría lo mismo con Alexis, Martha, Jim, etc) sino porwue es Castle, y correrá peligro en el momento que descubra qué está investigando beckett y se involucre. Ahí es cuando locksat le ficharía. Por eso beckett levha dejado, por que cómo trabajas en una investigación ocultándoselo y mintiendo a tu marido las 24 horas del día? Imposible. Por eso en el tercer capítulo Kate le dice a vickram que tienen que hacerlo rápido, porque si castle sospecha y se involucra, ya no podrá protegerle más. No odien a Beckett 🙂 sigue siendo el mismobpersonaje de toda la serie, la que lucha por la verdad y habla por los que no tienen voz, aunque eso le cueste su matrimonio y la vida que tanto le ha costado conseguir.
    Saludos

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