Limitless, es uno de los pocos dramas que estrenará la CBS durante este otoño, una nueva procedimental, secuela del film homónimo, que ocupará en parrilla el sitio que ha dejado libre Person of Interest.
La sensación general que me ha dejado el piloto de Limitles no varía mucha de la que me dejó Minority Report de FOX. Es casi inevitable comparar ambas, las dos son adaptaciones de películas, ambientadas en un futuro próximo y encima, se han estrenado a la par. A priori, Limitless tiene mayor potencial, sobretodo con el tema de la NZT, para desarrollar una trama más extensa, algo que, a día de hoy, es casi indispensable para enganchar al público a este tipo de series, aunque también da la sensación de que se centrará en un caso semanal, dejando ligeras pinceladas sueltas sobre su mitología. Igual que la mencionada Minority Report, parece difícil que Limitless aporte algo nuevo o distinto al mundo seriéfilo ya que su plan es algo que ya hemos visto en muchísimas ocasiones, sobretodo en CBS, pero también en las demás cadenas americanas.
El piloto, cuyos primeros minutos de introducción parecen más de una comedia que de un drama criminal, nos presenta a un músico de segunda fila llamado Brian Finch (Jake McDorman), un tipo que se niega a hacerse adulto, cuya familia está pasando por momentos complicados a raíz de la grave enfermedad de su padre (Ron Rifkin).
Todo cambia cuando Finch descubre la droga NZT, unas pastillas que permiten al que las consume usar la totalidad de su cerebro durante unas horas, dándole capacidades inimaginables. Sin límites. La cosa no podía ser siempre tan bonita y nuestro héroe se mete en un lío cuando se convierte en el principal sospechoso del asesinato del tipo que le subministró la droga, uno de sus amigos de juventud.
Como siempre, lo interesante queda para el final. Finch conoce a un misterioso hombre (interpretado por un, posiblemente innecesario Bradley Cooper, productor de la serie) que le da la posibilidad de poder consumir la NZT sin que esta le deje efectos secundarios ni ningún tipo de secuela, lo que lleva al FBI a interesarse por él. Tanto, que su jefa, le propone a Rebecca Harris (Jennifer Carpenter), agente con la que Finch ha hecho migas durante la investigación y con la que, además, comparte un turbulento pasado, que ambos empiecen a trabajar juntos para poder tenerle cerca e intentar averiguar las razones por la que puede consumir NZT sin tener problemas.
Con Limitless da la sensación, por enésima vez con una serie de este estilo, que su creador, Craig Sweeney (Elementary), se ha limitado a juntar piezas de otros productos (Unforgettable o The Mentalist son algunas series que me vienen a la cabeza) para su producción.
Pese a cargar con casi todo el peso de la serie, Jake McDorman es tan indiferente como lo fue el año pasado en Manhattan Love Story, mientras que Jennifer Carpenter ni despunta ni tiene oportunidad de hacerlo. La interacción de ambos personajes no es nada del otro mundo y un posible romance entre ellos se ve desde lejos. Volvemos a lo mismo, nada que no hayamos visto muchas veces en el pasado.
NOTA DEL PILOTO : 6.5/10

