Durante siglos, el ser humano ha sido la especie dominante. Hemos domesticado animales, hemos encerrado animales e incluso hemos llegado a matarlos por puro entretenimiento. ¿Qué pasaría si estos decidieran que esto se ha acabado? ¿Y si decidieran contraatacar?
Esta es la premisa de la que parte Zoo, la nueva serie veraniega de la cadena CBS, adaptación de la novela homónima de James Patterson cuyo equipo de productores está formado por nombres como los de Jeff Pinkner (Fringe), Josh Appelbaum (Alias, Star-Crossed) o Scott Rosenberg (Happy Town). Me parece extraño que tantos escritores de primer nivel no sepan sacar más partido a una premisa así.
Zoo, es la típica serie de verano de una network. Ciencia ficción sin demasiado sentido, con una trama que no te hace pensar demasiado y que se puede convertir en algo decente si no tienes nada por ver.
El piloto, dirigido por Brad Anderson, director habitual de Fringe y responsable de los pilotos de Forever y Almost Human, no es más que una introducción de lo que pretende contar la serie. La historia combina dos localizaciones, Botswana y Los Angeles. En la primera nos encontramos con Jackson Oz (James Wolk) y su compañero y mejor amigo Abraham Kenyatta (Nonso Annozie), responsables de una reserva en la sabana africana. En la segunda, seguimos los pasos de Jamie Campbell (Kristen Connolly), una reportera / bloguera que está intentando destapar, el que, parece ser, el motivo por el que los leones están atacando a gente en África y por el que los gatos se han escapado de casa (si, es correcto) en Estados Unidos.
Jackson acaba emparejado con una turista en apuros llamada Chloe Tousignat (Nora Arnezeder), mientras que Jamie acaba colaborando con el patólogo Mitch Morgan (Billy Burke), en lo que parece que va
a ser una investigación a dos bandas hasta que las piezas encajen.
Cuarenta minutos después, la serie no nos da ninguna conclusión ni ninguna explicación sobre lo que pasa. Simplemente nos dice que si queremos saber más tendremos que ver el siguiente episodio, algo habitual en este tipo de pilotos. Wolk es el actor que, sin destacar en nada especial, carga correctamente con el peso de la narrativa, por lo que sus compañeros ni tienen demasiado trabajo, ni unos guiones demasiado interesantes, ni unos personajes que llamen la atención.
La CBS, cuyos ejecutivos se merecen un monumento, ha cerrado un acuerdo bastante lucrativo (superior al millón de dólares / capítulo) con Netflix para que la plataforma cuelgue la serie una vez terminada su emisión original, por lo que, si las audiencias salen minimamente buenas, parece que tendremos Zoo para rato.
NOTA DLE PILOTO : 5/10

