True Detective ha vuelto. Un nuevo caso con nuevas estrellas como protagonistas, será el,protagonista de las noches veraniegas de HBO.
Después de un maravilloso opening, acompañado por Nevermind de Leonard Cohen como tema musical, arranca una de la mejores horas de televisión de esta temporada. Eso es lo que ha sido la premiere de la segunda entrega de True Detective, un episodio brillante, tanto a nivel narrativo, visual y sobretodo interpretativo. Hasta aquí, nada nuevo respecto a la pasada temporada, eso también es cierto, ya que la serie consigue mantener ese ambiente único con el que consiguió cautivar al público el pasado invierno, con Matthew McConaughey
y Woody Harrelson al frente de la misma.
Este primer capítulo, cumple a la perfección con su propósito de poner todas las cartas encima de la mesa y sobretodo, de presentar de una forma larga y extendida a los personajes protagonistas.
Ray Velcoro (Colin Farrell), detective de la ciudad fictícia de Vinci, es el primero al que conocemos. Padre de un hijo, fruto de que su ex pareja fuera violada por un agresor que nunca fue encontrado, este personaje es, sin ninguna duda, el más dañado de todos. Velcoro se dedica a pasar los días entre alcohol y cigarrillos, intentando lidiar de la mejor forma posible, con sus mil demonios, sus problemas de
ira incontenida y su trabajo como tipo de confianza del gángster y empresario, Frank Semyon, personaje que encarna Vince Vaughn.
Colin Farrell rinde a un gran nivel interpretando a Velcoro, uno de los personaje que, a priori, parece que puede darnos más juego, ya que tanto su vida personal como profesional es un auténtico caos.

El mencionado, Frank Seymon (Vince Vaughn), es el clásico hombre elegante y seguro de si mismo que tras sus negocios siempre oculta sus verdaderos propósitos e intereses. Su mujer Jordan (Kelly Reilly), forma pieza clave de su vida ya que, como parece indicar el episodio, es la persona que maneja los hilos detrás de las cortinas. Junto, están preparando un pelotazo económico a través de la construcción de la nueva autopista del estado de California.
Seymon es el personaje del que menos sabemos hasta ahora. Hemos visto el día a día de su mundo si, pero no sabemos como encajará en la trama global, o al menos no de que forma exacta.

Ani Bezzerides (Rachel McAdams), detective de Ventura, apunta a ser ese gran personaje que cada año nos ofrece la serie. La presencia de McAdams está brillante en todo momento. El personaje, nos es introducido a través de la investigación de una chica desaparecida, caso que la lleva, junto a su compañero Elvis Ilinca (Michael Irby) a una especie de secta religiosa liderada por Eliot (David Morse).
Eliot fue en su día, antes de que suicidara, pareja de la madre de Ani y la persona que crío a ella y a su hermana, una chica que actualmente se dedica a hacer shows porno on-line. La conversación entre ambos nos permite conocer muchísimo de esta mujer, una persona llena de problemas con la sociedad, incapaz de hacer funcionar una relación y que por si fuera poco, también es aficionada a la bebida y al juego.

Por último, tenemos a Paul Woodrugh (Taylor Kitsch), un agente patrulla de la policía encargada de la autopista. Woodrugh, es otro personaje trmendamente dañado por dentro, caracterizado por un comportamiento autodestructivo, malo en las relaciones personales cuyo única vía de escape parece ser la velocidad de la carretera,
Woodrugh es el que encuentra el cuerpo sin vida de Ben Casspere, un político corrupto con ataduras a Seymon, del que Velcoro estaba investigando su desaparición y del que habíamos escuchado hablar durante los cincuenta minutos anteriores de capítulo.
Aquí es cuando encajan todas las piezas. Los tres agentes, las tres almas errantes que nos habían sido introducidas, acuden a la misma escena del crímen y parece que les tocará llevar el caso juntos.

Nick Pizzolatto, ha conseguido volver a crear algo que parece que será grande. Esta vez tiene el reto de que no se le vaya nada de las manos como le pasó con la trama del pasado año. La nueva entrega
es mucho más procedimental, sin florituras, efectiva, algo que por ahora me parece una buena opción. Eso es lo que se hizo bien en el pasado, mostrar el proceso de una investigación larga y oscura.
Farrell, Vaughn, McAdams y Kitsch, tienen delante de ellos una maravillosa oportunidad para demostrar su nivel. De momento,
están consiguiendo lo que se espera de ellos. En definitiva, si la
serie sigue el mismo rumbo con el que ha comenzado y aprende
a no cometer los mismos errores del pasado, será una genialidad.
NOTA DE LA PREMIERE : 9/10
