Si algo se genera con cada estreno de Netflix es expectación. Sense8, su última serie es un claro ejemplo. La primera aventura televisiva de los hermanos Wachowski (Matrix) lanzó su primera temporada el pasado viernes. Esta es mi impresión tras sus primeros episodios.
Tras cinco minutos espectaculares, Sense8 se convierte, durante el resto del piloto y los siguientes capítulos, en un producto ostentoso, divergente y en ocasiones demasiado complicado. Un producto que más que una serie de televisión parece una oda de los Wachowski a ellos mismos, en la que aprovechan esta mística historia de gente de sitios tan dispares y emblemáticos como Londres, Chicago, Mumbai, San Francisco o Seúl, conectada entre si mentalmente, para sacar a relucir, una vez más, sus temas favoritos : transformismo, escenas de sexo explícito, visionarios, acción y diversidad cultural. En ocasiones parece que los hermanos están tan centrados en lo visual, en el tema ambiental que quieren mostrar al público, que en centrar la serie en contar las historias, motivaciones y claves de sus personajes.
Dichos personajes van desde Nomi (Jaime Clayton), una transexual de San Francisco y Capheus (Aml Ameen), un conductor de autobús residente en Nairobi, hasta Sun (Bae Doona), una ejecutiva coreana, Wolfgang (Max Riemelt), un atracador germano y Kala (Tala Desae), una mujer de Mumbai a punto de casarse, pasando por una estrella del cine mejicano llamado Lito (Miguel Ángel Silvestre), una deejay londinense llamada Riley (Tuppence Middleton) y Will, personaje interpretado por Brian J.Smith, un policía de la ciudad de Chicago.
El punto negativo de estos primeros capítulos es que la serie nos ofrece muy poco a lo que agarrarnos. El ego de la misma, equivale
a la brillantez de su escenografía y a la imaginación de sus guiones, una imaginación que deja claro que pese a no habernos dado gran cosa en su inicio, Sense8 mejorará, porque tiene y porque debe.
Hasta ahora, es como si alguien hubiera pegado todos los flashbacks de una serie al estilo Lost, y nos los pusiera del tirón. Hay historias mejores y peores, igual que las actuaciones. Poco a poco conocemos más sobre este grupo de personajes que, por ahora, sólo tienen en común que están siendo vigilados por Jonas (Naveen Andrews) y que algunos de ellos han visto a la extraña mujer que originó todo.
Al más puro estilo Netflix, nos encontramos con una serie que se toma su tiempo, muy al estilo Bloodline en su día. Por mi parte, las expectativas generadas y su buena parte artística. son suficientes como para continuar y ver hacía donde nos llevan los Wachowski.
Cuando las piezas del puzzle comiencen a encajar será el momento de valorar de verdad a Sense8. Por ahora, tras algunos capítulos, no pasa de ser una serie pretenciosa, con altas expectativas, con varios altibajos, sobretodo en cuanto a los cambios de trama, que se queda en un quiero y no puedo. Tengo la seguridad que esto va a cambiar.



Completamente de acuerdo, se hace algo pesada al principio, pero ya avanzados los episodios un coge el ritmo.
saludos!!!
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voy en el capitulo 7 de la serie y no me puedo sacar una palabra de la mente «PRETENCIOSA» y como dice una oda al orgullo gay, porque no hay razon alguna para que esto sea parte del trama, solo se estan proyectando los wachowski (y que conste que no soy homofobo) pero es como la religion cuando te la tratan de meter por la garganta.
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