Legacy, última entrega de Strike Back, arrancó sus emisiones esta pasada semana en Reino Unido, concretamente en la cadena Sky1, cadena que la empieza dos meses antes que su socia Cinemax.
La última misión de la Section 20 nos lleva a Tailandia para ponernos rápidamente en situación : Chloe, la hija de Robin Foster, embajador británico en dicho país, ha sido secuestrada. Como decía, a diferencia de otras temporadas, la acción comienza de forma inmediata. Vemos a Scott y Stonebridge asaltando una especie de cabaña al borde del río, con Martinez como compañía y con Julia y Locke dirigiendo todo desde la base, en una magnífica escena para empezar la temporada. Explosiones, un largo tiroteo, peleas, una persecución con una moto de agua y otra entre dos motos, no está nada mal como primero.
Tal y como nos han mostrado en los videos previos que suelen ser colgados durante la producción, este opening de la temporada fue preparado minuciosamente por Michael J.Bassett, utilizando entre otras cosas, al estilo Banshee, una serie de GoPro para darle estos toques tan característicos que tienen las series de Cinemax, cadena que recuerdo que produce la serie junto a la británica Sky.
Ray McQueen (Max Beesley) nos sirve como principal villano para esta premiere. McQueen es un criminal local y dueño de uno de los grandes clubs nocturnos de la ciudad de Bangkok, un tipo que nos puede parecer peligroso e importante pero que rápidamente vemos que no es más que un simple peón en una trama mucho más grande.
Alguien está pasando información a esos secuestradores (¿la mujer del embajador quizás?) y eso lleva a dos intentos de rescate fallidos por parte de la Section 20 por lo que Foster empieza a desconfiar de Locke y sus chicos, justo lo que estaban buscando sus enemigos ya que ahora es cuando hará cualquier cosa para salvar a su hija, en el momento que se vea sólo y con todo perdido.
¿Qué quieren de Foster? Pues que ponga una bomba en su propia embajada durante la reunión de paz que mantendrá con una serie
de diplomáticos de Corea del Norte. Quién esté detrás de todo el tema del secuestro apunta alto y puede ser un más que digno gran villano para el resto de la temporada.
Si por algo se caracteriza Strike Back es por es calidad bestial, tanto en su producción como en el desarrollo de su acción, concepto que vuelve a ser protagonista en la última parte del capítulo. Con tan sólo quince minutos en el reloj, Scott, Stonbridge y Richmond tienen que meterse en el territoria de las bandas locales para recuperar a Chloe antes de que el contador llegue a cero y la mencionada bomba estalle.
Pese a rescatarla en el último momento, la bomba acaba explotando con Foster como principal víctima junto a varios norcoreanos.
Esta ha sido, sin duda, mi parte favorita de un episodio genial que, además de recordar a los fans de la serie porque la amamos tanto,
nos deja una premisa muy interesante de cara a esta misión final.


