Después de varios (demasiados) capítulos de transición, la mayoría de buen nivel, todo hay que decirlo, aunque al final se hayan hecho pesados, por fin ha llegado el momento en el que Person of Interest vuelve a poner toda la carne en el asador para cerrar la temporada.
Con Asylum, capítulo escrito por Denise Thé y Andy Callahan, con uno de los habituales de la serie como es Fred Toye en la dirección, por fin hemos vuelto a ver lo que tanto nos gusta, ese nivel al que la mayoría no pueden llegar en el que POI se desenvuelve tan bien.
Como decía, veníamos de una larga transición con el procedimental como protagonista principal (no voy a volver a hablar de la culpa de Sarah Shahi en desmantelar la temporada prevista ya que me parece que a estas alturas es algo más que evidente) que tenía como misión clara llevarnos hasta aquí, hasta el final de temporada.
Dos guerras serán las protagonistas este año, cada una de ellas con sus participantes ya elegidos, por azar o por destino, tal y como nos han planteado en Asylum. Por un lado, Finch y Root se enfrentan a Greer y Samaritan en su misión más difícil hasta la fecha, evitar que estos acaben con la creación del primero / el dios de la segunda. Por el otro lado, Reese y Fusco tendrán que sobrevivir e intentar cerrar de la mejor forma posible la guerra Elias – Dominic, una guerra cuyo momento álgido acaba de llegar y que no nos dejará indiferentes.
Asylum ha sido la carta de presentación de la season finale.
Hemos visto cómo cada personaje ha acabado en el sitio perfecto de cara a la traca final. Dos tramas, dos grupos, dos misiones y como es habitual, un grupo de outsiders con Control como pìeza principal que harán de YHWH un capítulo que seguro que recordaremos.
¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
Siguiendo una misteriosa llamada de Shaw (y su corazón) acabamos visitando una especie de asilo en el que por gran sorpresa para todos y para Root la primera nos encontramos con la base de operaciones de Greer y compañía en la planta alta. Finch y Root nunca hubieran pensado que ellos mismos se meterían en la boca del lobo, algo que trajo consecuencias fatales para la máquina, ya que esta se vió con
la obligación de dar su localización a Samaritan a cambio de salvar las vidas de sus operativos. En una de las mejores escenas de toda
la serie, nuestra máquina demostró que la vida sí importa, tal y como le enseñó Finch años atrás cuando se propuso educarla.
«You are wrong, Harold. I failed to save Sameen. I will not fail you now.»
Esta trama también sirvió para que Root se vengara finalmente de Martine, nuestra querida Termi. Un aplauso para Cara Buono por
el papelón que se ha marcado. La echaremos mucho de menos.
Reese y Fusco acabaron el episodio capturados por Dominic y sus amigos de Brotherhood junto al gran Elias, personaje que demostró una vez más por qué es un maestro del crimen. Si Root consiguió su venganza, Elias no fue menos, y en una manipulación magistral, hizo honor al asesinato de su fiel amigo Anthony.
Las cosas pintan feas pero contamos con una invitada de lujo como es Harper Rose (Annie Ilonzeh) dentro de la partida, un factor muy
a tener en cuenta y que seguro que será pieza clave en el desenlace.
En resumen, por si alguien tenía dudas, POI ha vuelto. Nos espera un final de temporada a lo grande, no tengo ninguna duda. Todo está en juego ahora mismo y seguro que nada volverá a ser como antes.



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