Amazon lanzó la primera temporada de Bosch a mediados de febrero, su primer drama original. Una serie que venía con unas expectativas bastante altas y que por mi parte ha cumplido a la perfección.
Bosch debería servir de manual a la hora de hacer cualquiera de estas miniseries policiacas que se llevan ahora. Durante sus diez capítulos la serie no destaca por ofrecer nada del otro mundo, en ese sentido su trama es bastante clásica dentro del género, pero su narración es una delicia, la forma y el timing en la que los eventos transcurren roza la perfección y la ambientación de Los Angeles pone el resto.
La ciudad es otra protagonista en si. En Bosch no sólo seguimos a un detective investigando un caso sino que su trama nos permite poder explorar el lugar, sobretodo sus partes más oscuras, ya sea a través de sus personajes, historias pasadas o de pequeñas incursiones en el mundo de la política local. El crímen es un pretexto perfecto para un viaje de diez horas lleno de pequeños giros, intriga, historias paralelas y un elenco que está impecable con Titus Welliver a la cabeza en un papel que parece hecho expresamente para su persona.
Wlliver interpreta a Harry Bosch, un complejo detective de la LAPD, dentro de la división de homicidios. Bosch no es un tipo muy popular, es profesional y con eso le basta, se dedica como pocos a su trabajo y eso lo que importa para sus superiores. Divorciado padre de una hija adolescente a la que adora pero que no tiene demasiado tiempo para dedicarle, Bosch dedica su escaso tiempo libre a gozar de las ideales vistas de la ciudad desde su lujoso ático, sitio que consiguió al vender uno de sus casos al cine. Un tipo solitario que no reniega de ello.
Tras el hallazgo de unos huesos, Bosch se encarga de la investigación del caso, un caso que llevará a investigar el pasado de la zona cuando descubren que son parte del cadáver de un niño de 13 años que lleva décadas ahí enterrado. Esta es la trama principal pero no la única ya que a su vez Bosch tiene que lidiar con varios otros asuntos, varios de ellos junto a su compañero y «amigo» Jerry Edgar (Jamie Hector).
Desde un juicio por haber disparado a un fugitivo o el caso en el que su amante Julia Brasher (Annie Wersching) acaba traicionándole al ver que su trabajo pendía de un hilo, la serie nos ofrece una cantidad elogiable de historias paralelas, siempre acompañadas de una buena exploración de los personajes más secundarios. Una de estas acaba formando una parte importantísima de la trama cuando un asesino en serie llamado Raynard Waits (Jason Gedrick) comienza un juego del gato y el ratón con Bosch después de escapar de la cárcel.
Si a todo esto le unimos las pinceladas de la vida familiar de nuestro protagonista y las, ya mencionadas, incursiones en la política local, casi siempre desde los ojos de Irvin Irving (Lance Reddick), jefe del distrito más preocupado por su futuro que por el presente, tenemos delante a una historia muy rica, entretenida y que en todos sus diez episodios tiene algo a ofrecernos, no he encontrado nada de relleno.
Bosch es una historia oscura de decepción, una exploracíon de que la justicia a veces no sirve de nada y la historia de un hombre cuyo único objetivo es intentar conseguir esta justicia, haciendo su trabajo de la mejor forma posible, para los que la reclaman. Noir de manual.
Lo malo del binge watching es que aquí cada uno vemos estas series cuando podemos. Personalmente ver diez capítulos en dos días me es imposible así que espero que os haya dado tiempo de verla. Creo que Amazon ha hecho un gran trabajo con su primer drama original.
Bosch ya ha sido renovada para una segunda temporada.
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