State of Affairs, protegonizada por Katherine Heigl, es la nueva serie y gran apuesta de la cadena NBC para este invierno.
Como espectador creo que las comparaciones siempre son útiles a la hora de describir un episodio piloto o el concepto de una nueva serie y en este caso mi mente se ha ido rápidamente a Madam Secretary, estreno de este otoño en CBS. En temática y ejecución son historias muy similares aunque desde el minuto uno queda claro que en esta ocasión la serie de NBC tiene mucho más claro lo que quiere hacer.
State of Affairs está muy por encima del nivel de Madam Secretary.
El ritmo del piloto es alto, en ocasiones trepidante, algo que siempre agradezco. No hay mejor forma que enganchar al espectador que con algo que te tenga en tensión y en fijación constante. Pasan muchas cosas en los cuarenta y pico minutos que dura el capítulo y además conocemos a muchísimos personajes. Lo mejor es que este episodio sienta perfectamente las bases para una gran serie con una única pega. Este nivel hay que mantenerlo porque lo peor que le puede pasar a una serie de este estilo es caer en la rutina.
Charlestone Tucker (Heigl) combina una vida personal de excesos y desenfreno, esa es su forma de escapar de los demonios que acechan a sus pensamientos, con una vida profesional impecable. Su trabajo empieza de madrugada ya que su papel es el de elaborar algo que se conoce como «the book«, una recopilación diaria de las inminentes amenazas a los Estados Unidos que se presenta cada mañana a la presidenta Constance Payton (Alfre Woodard).
Payton y Charlie comparten algo más que el trabajo ya que ella es la madre del recién fallecido prometido de su asesora, un soldado que murió en un ataque rebelde en Afghanistán.
Este piloto, además de mostrarnos como funciona el día a día de la protagonista sirve también para que veamos las muchas dinámicas entre sus participantes, las cadenas de mando, el funcionamiento de las cosas, etc. algo que creo que se ha logrado con bastante acierto.
El papel de Katherine Heigl también es digno de mencionar ya que tras muchas dudas, sobretodo por parte de la crítica americana, esta era otra de las grandes pruebas de fuego para State of Affairs, prueba de la que creo que ha salido muy bien parada. La actriz no desentona en ningún momento, mismo caso que sus compañeros de reparto.
Una de las pocas notas negativas que le pondría a este capítulo es que quizás falta algún otro personaje femenino relevante. No digo que no hayan ya que los personajes principales lo son, pero llega un momento en el episodio que tanto hombre con traje llega a confundir ya que cuesta acordarse de quién es quién y que es lo que hace, algo que supongo que con el tiempo pasará.
En resumen, a grandes rasgos es muy posible que State of Affairs no aporte nada nuevo pero no por eso hay que dejarla pasar. Como he dicho al inicio si sigue el ritmo marcado se puede convertir en una serie más que digna de ver y ojo a la historia de fondo que promete darnos muchos momentos si todo se desarrolla correctamente.
Os recomiendo no hacer tanto caso a las primeras críticas y juzgar por vosotros mismos. A mi me he sorprendido y eso que ya tenía muchas ganas de verla.
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