Se hacen muchas series al cabo del año, y pocas tan bien hechas como The Strain, lo cual no es casualidad, dado el equipo que trabaja en la misma. Esta producción de Guillermo del Toro para la cadena FX se ha consolidado como uno de los mejores estrenos del verano.
The Strain es algo muy curioso. Algo bizarro, incluso. La trama que se desarrolla en la serie podría firmarla cualquier película de serie B de culto: Un antiguo ser / demonio llega a Nueva York y comienza a convertir a la gente en sus vasallos con la intención de dominar el mundo o algo similar. Un hombre, felizmente (aparentemente ) divorciado y padre de un hijo “Macauleykulkinesco” (patente en curso) que trabaja en el CDC se ve envuelto en el asunto y tratará de detener al malvado junto a su compañera y un variopinto y poco estable grupo de elegidos, o no.
Lo verdaderamente interesante de The Strain es que comienza contando una gran variedad de historias diferentes que al principio dan sentido a todo el universo de la serie y que se van entrelazando hasta formar una historia mucho más tópica, pero con una fuerza incontestable gracias a todo el contexto generado anteriormente.
Se construyeron unos cimientos fuertes, y ahora el edificio empieza
a tomar forma. El ritmo de la serie es perfecto, el formato de trece capítulos es ideal para ello. Nunca tienes la sensación al ver la serie ni de que estén alargando o metiendo escenas que no son importantes ni de que todo pase demasiado deprisa. El discurrir de los sucesos y acontecimientos es muy natural como un metrónomo.
También es muy destacable la ambientación elegida para la serie,
que se desarrolla en Nueva York, sin un sólo plano de la estatua de
la libertad, el Madison Square Garden, la Quinta Avenida o Central Park. Lo que supone una declaración de intenciones: No estamos ante una serie convencional, y sus ambientaciones tampoco lo son.
Aquí nos muestran otra Nueva York distinta a la que viene siendo habitual, los barrios bajos, la inmigración, y la gente que se podría considerar, en definitiva neoyorquinos de pro. Otro acierto.
Antes hemos hablado del equipo que ha hecho posible que esta serie vea la luz. Hay nombres muy reconocibles como el ya mencionado Guillermo del Toro, el ganador de un Oscar Sean Astin por su gran interpretación de Sam Gamyi en la trilogía El señor de los anillos o David Bradley, al que vimos interpretar a Argus Filch en las ocho películas de Harry Potter y más recientemente a Lord Walder Frey
en Game of Thrones. Nombres importantes y trabajadores de mucha muchísima calidad a ambos lados de la pantalla para crear una gran serie, sin duda.
Para terminar, me gustaría decir que The Strain no es una serie de las que yo llamo “de paladares finos”. No es The Wire, ni True Detective, es una serie sin pretensiones que engancha y te hace disfrutar mucho mientras la ves, nada más. Ni nada menos, ojo.
¿Qué pensáis vosotros?
Un artículo de nuestro compañero Enrique Marín.

