Chicago PD 1×12 – 8:30 P.M. (SPOILERS)
El plano con la llegada de Voight y su Unidad me pareció una pasada, y por eso he decidio empezar la segunda parte, la que se centra en la investigación del caso, con ello.
Aquí podéis leer la PARTE 1, centrada más en el rescate y el resto de personajes.
Boden pone al tanto de lo que pasa a la Unidad de Inteligencia, y aunque es William Graff, del FBI, quien está al mando de la investigación, Voight no duda en advertirle que se aparte de su camino, y continuar con la investigación a su manera.
Sus chicos interrogan a los supervivientes que estuvieron cerca de la explosión, pero como siempre, Jin es quien trae las pistas. En la segunda bomba (que debería haber explotado a las 8:30pm) han encontrado las huellas de Paul Watts, pero cuando dan con
él en su apartamento está muerto a causa de un suicidio fake, o sea, un asesinato.
Resulta que Watts estaba en páginas web de anarquistas, donde conoció, oh sorpresa,
a Vaughn, a quien Olinsky reconoce, y al que encuentran a punto de salir del hospital.
En cuanto se le acercan, Vaughn toma a Lindsay como rehén y PeterMills vuelve a salvar el día al arrearle con una barra de metal en la espalda.
Ojo, que PeterMills haciendo dos cosas seguidas bien es algo que no se ve todos los días.
Con esas, Voight decide sacarle información a guantazos, literalmente, y consiguen el nombre de Ted Powell. Además nos enteramos de que en realidad el que la había liado con la bomba fue Watts y no Vaughn, ya que ambas deberían haber explotado al anochecer para pillar a los bomberos y policías en la gala que iba a tener lugar esa noche.
Ted Powell le declara la guerra al departamento de bomberos y policías de Chicago 10 años después de que arrestasen a su padre, su madre muriese en el tiroteo y los bomberos no hiciesen nada por apagar el incendio de su casa.
El interrogatorio de Antonio a Frank Powell en la cárcel no sirve de nada, pero pronto consiguen el nombre de Wilcox, el dueño de un garaje industrial, que visitó a Frank Powell
3 veces en los últimos 6 meses, y que también está metido en grupos antigubernamentales. Voight y su Unidad van al garaje de Wilcox, con Ruzek y Halstead entrando en el lugar y encontrando a Wilcox muerto y los papeles de la compra de una furgoneta que podría estar aparcada delante de la sede central con una tercera bomba en su interior.
Tampoco hace falta ser muy listo para saber que si la primera bomba debería haber estallado a las 8pm y la segunda media hora después, a la tercera le quedaría poco para hacer boom, así que ahora todo es una carrera contrarreloj para encontrar la bomba y desmantelarla.
Cuando llegan a la zona, notan algo en la azotea del edificio de enfrente. Al entrar se encuentran con Powell en el vestíbulo, pero él sube en el ascensor hasta la azotea, y allí se mete en un tiroteo con la Unidad de Inteligencia. Voight consigue alcanzarle en un hombro y por suerte el Escuadrón de desactivación de explosivos consigue desmantelar la bomba
60 segundos antes de la explosión. Esta gente siempre tan oportuna.
Si el capítulo hubiese terminado justo en el momento en el que Severide va a casa de Lindsay y se besan, me hubieran ahorrado el tener que quejarme de lo innecesario que fue ver lo que pasó a continuación. Entiendo que la intención fuera poner un poco de «luz» después de tanta «oscuridad», pero no me quejo de eso, me quejo de que me aburro viendo cómo el putón de Severide se tira a todas y cada una de las tías que pasan por la serie, pero tenemos que conformarnos (y encima dar gracias por ello) con ver a Shay besando a un par de chicas de manera super rápida. Es algo que me parece demasiado injusto.
Por otra parte, hace relativamente poco se habló de otro spin-off, esta vez con los médicos, que vendría a llamarse Chicago MD. Mi opinión impopular de la semana es que no me gustaría otro spin-off, creo que con uno ya es suficiente. Pero me encantaría que Dylan Baker, Erik Hellman y Amanda Righetti retomasen sus papeles en cualquiera de las dos series siempre que fuera posible, como hacen con Karen Aldridge.



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