Chicago Fire 2×09 – Review

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Chicago Fire 2×09 –You Will Hurt Him (SPOILERS)

Anteriormente en Chicago Fire….
Shay pidió un traslado de Estación, y Devon le robó sus cosas; McLeod sigue empeñadísima en cerrar la Estación 51; PeterMills quiere ser policía; el hermano  de Cruz está de infiltrado en una pandilla callejera; Dawsey por fin ha pasado.

El tema de Cruz y su hermano cada vez me importa menos, pero parece que no tendremos que volver a preocuparnos más por Leon, porque después de enterarse de que Cruz va a casarse con Zoya (aunque al final Zoya se va sin decirle nada a Cruz), y estar a punto de morir en otro tiroteo mientras iba en coche con el nuevo líder de la pandilla (el primo de Flaco) y otros dos tíos, Antonio y Voight deciden sacarlo de la ciudad ahora que su vida corre peligro al desvelarse que estaba infiltrado en la pandilla.

Parece que Devon es de estas personas que te roban la tele y te dejan el mando de recuerdo. Según Shay, ya ha hecho la reclamación y tiene que hablar con la policía otra vez sobre el robo, aunque Severide no está muy seguro de que les haya dicho que ha sido Devon.
«¿Crees que la estoy protegiendo? A mí también me robó.».
Pues sí, Shay, sí creemos que la estás protegiendo, sino no la hubieras llamado más tarde pidiéndole que «porfi, tía» te devolviera las cosas, o al menos las de tus colegas. Severide le pregunta por qué no regresa a la 51, y ella, con su taza en la mano, le contesta «tienes que terminar el instituto en algún momento«. Por la cara que pone Severide, podemos deducir que el capitán del equipo de fútbol se ha ofendido.

Es curioso que Shay dijera eso, porque justamente Dawsey han estado comportándose como dos adolescentes durante todo el capítulo, mandándose mensajitos y viéndose a escondidas en las duchas o en la parte de atrás de la ambulancia, y siendo casi pillados por Cruz en el despacho de Casey. Ay, pero qué monos son.

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¿Recordáis al fanboy Choot Chout, el nuevo compañero de Dawson? Justo cuando ella se estaba acostumbrando a él (y nosotros también), van y le ponen de compañero a Mcauley, el tío más pesimista que existe en la Tierra. Un pesimismo que resulta hasta gracioso, aunque a veces den ganas de decirle que se pierda por ahí.

Después de llenarse el uniforme de café, el colega se dedica a expresar su pesimismo cada vez que abre la boca, y le da igual hacerlo delante de un policía que se ha quedado en el tejado de una casa al intentar bajar a un gato de allí.
Ese mismo poli le da las gracias a PeterMills cuando consiguen bajarlo.
Más tarde, Antonio le da las buenas noticias a PeterMills: Va a ser policía.
Y otra buena noticia: Isabella ha conseguido el puesto de directora para la campaña de Wheeler, aunque su mujer también cree que Isabella utiliza a PeterMills para conseguirlo.

Mi amiga la del altavoz (sé que la echásteis de menos en la review de la semana pasada) los manda a sacar a un hombre de un comprensor de basura. Al parecer, su móvil cayó dentro y él fue detrás. Los chicos intentan parar el comprensor, pero no funciona, así que se lían a golpes con ello, y con un soplete abren la puerta para sacar al hombre de allí.
Por supuesto, Mcauley está ahí para dar ánimos.

Katie ha decidido hacerle caso a Severide y pasarse por la Estación para prepararles la comida, y parece que a todo el mundo le ha encantado. Cuando Severide va a su casa a devolverle los platos, conoce a la madre de Katie y de paso se entera su graduación en la escuela de cocina. Severide, como buen hermano mayor, va a la graduación de su hermana y le prepara una fiesta sorpresa en el Molly’s con sus amigos. De él, no de ella. Porque parece que la chavala no tiene amigos. O algo. Yo qué sé.

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De la misma forma en la que Otis hizo el idiota para conseguir la habitación libre en la casa de Shay y Severide, ahora hace el idiota para que lo echen de allí. Otis se ha cansado de vivir con estos dos que no paran con sus dramas, pero no sabe cómo decírselo, así que Mouch le propone irritarlos hasta que se cansen de él y lo echen. Después de ligar con la hermana de Severide (la mirada de Severide en esa escena es genial) y hacer ruido con un yembe, Otis acaba diciéndole a Severide que va a mudarse a otro sitio.

Shay se ha tomado el día libre para vagar por la calle hasta el día siguiente.
Severide, preocupado, se pasa la noche buscándola por la cuidad, y al no dar con ella, le echa en cara a Dawson que no se esforzara más por ayudarla.
No es culpa suya, ella lo intentó, pero Shay prefirió a Devon, que sí le hacía caso, y Devon prefirió quedarse con el televisor de Shay. Esas cosas pasan.
Tonterías aparte, Severide admite que ahora mismo a quien Shay necesita es a Dawson y no a él, y que va siendo hora de arreglar lo que quiera que haya pasado entre ellas.

Dawson sale a buscar a Shay yendo a todos los sitios a los que ella suele ir, encontrándola finalmente en el puente. Según Dawson, a Shay le encanta pasar por allí con la ambulancia aunque tengan que deviarse de la ruta.
Dawson se disculpa con Shay y reconociendo que debería haberla ayudado a pesar de que Shay le mandara a paseo, en vez de fingir que no pasaba nada; y le pide que le deje volver a ser su amiga. Si tuviera que elegir una escena del capítulo, sin duda sería esta. Además, el abrazo entre Dawson y Shay.

Al final del capítulo, McLeod aparece por la 51 para entregarle unos papeles a Boden e informarles de que sólo tienen un turno más, y que después de eso, cerrará la Estación 51.

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