Chicago Fire 2×08 – Review

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Chicago Fire 2×08 –Rhymes With Shout (SPOILERS)


Anteriormente en Chicago Fire….
Boden no está dispuesto a que le quiten la Estación sin pelear; Severide conoció a su hermanastra Katie; Clarke ha vuelto con su mujer; a Dawson no le hace gracia Devon, la novia de Shay; Cruz dejó morir a Flaco (el líder de una pandilla) en un incendio.

¡Qué bien, el hermano de Cruz ha vuelto!. Dicho por ningún fan de Chicago Fire. Nunca.
A nadie le importa la vida de los hermanos Cruz, pero por no sé qué razón, los guionistas piensan que sí, así que voy a resumirlo lo mejor que pueda y a quitármelos de encima.
Los hermanos Cruz van por su barrio hablando de calefacciones y refrigeradores cuando oyen un tiroteo y al acercarse se encuentran con una niña a la que solían cuidar, y un chaval (al que la pandilla en la que estaba Leon le va detrás) heridos. Nuestro poli ex-corrupto favorito, Hank Voight (Jason Beghe), aparece en la escena del tiroteo con su compañera Erin Lindsay (Sophia Bush) para investigar lo ocuriido.

Voight quiere meter a Leon otra vez en la pandilla pero como infiltrado, dejándole caer a Cruz que sabe lo de la muerte de Flaco en aquel incendio. Leon accede a hacerlo después de enterarse de la muerte de la niña en una charla con Lindsay.
En el Molly’s, Cruz está depre por lo de su hermano y porque Zoya tiene que volver a Rusia.
En un cruce de cables, Cruz le pide a Zoya que se case con él y al gritarlo en mitad del bar a los colegas, ellos le miran con la misma emoción con la que alguien mira una pared. Aun así, para no hacerles el feo, se levantan para darles la enhorabuena.

A Otis no le parece justo que a él le hagan pagar alquiler y a Devon, que va pegándole palos a las cafeteras y paseándose en bragas por la casa, no. En realidad yo tampoco entiendo qué hace Devon viviendo con ellos. Quiero decir, Devon vive sola y se apalanca en la casa de Shay, que tiene dos compañeros de piso. Como digo, no lo entiendo.
Pero Devon y Otis se hacen amigos en cuanto ella se fija en el casco Víper de la BSG original, que además está firmado. Shay baja a desayunar y le suelta a Severide que ha pedido un traslado de Estación, algo que Boden (a quien McLeod está dispuesta a seguir haciéndo la vida imposible) se encarga de comunicar a los demás en el trabajo mientras les presenta a Alan Choot Chout (que rima con shout), el nuevo compañero de Dawson.

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Alan es el típico novato que habla por los codos y un fanboy total de Dawson.
La pobre termina harta de él nada más conocerlo, pero a mi ha hecho gracia, animalico.
En su primera «misión», Choot Chout ayuda al Escuadrón en un accidente,y Dawson ayuda Casey a sacar a una mujer de un coche que empieza a arder con ellos todavía dentro.
En la segunda, Alan y Dawson acuden a casa de una señora que le ha clavado un tenedor de trinchar a su vecino pensando que era un ladrón. La señora desde luego tiene puntería, porque el tenedor está clavado justo en el corazón. Dawson inmoviliza el tenedor con un molde de hacer tartas (lo sé, yo también he flipado al verlo) y cuando lo llevan al hospital, Choot Chout  saca al fanboy que lleva dentro y entre halagos invita a Dawson a la fiesta de un amigo (en serio, ¿tienes 5 años?), pero ella le dice que no está disponible.

PeterMills cree que Isabella le está utilizando para conseguir el puesto de directora de la campaña del senador Wheeler cuando, en la gala a la que Isabella le ha invitado, ve que Wheeler y básicamente casi todos los asistentes son negros.
Boden quiere que Mouch hable con Sullivan para conseguir una orden judicial contra McLeod y sus colegas. Sullivan acepta en cuanto Mouch amenaza con sacar trapos sucios.
Seguramente lo menos necesario de este capítulo fuera la trama de la mujer de Clarke debiéndole dinero a su exnovio Hayes. Aunque el comentario de Capp sobre la cara de Clarke lo compensa un poco. De paso aprovecho para decir que me encanta Capp.

Severide y Katie siguen poniéndose al día con sus vidas, y él la invita a pasarse por la Estación para cocinar y así ir practicando con lo del cátering. Cuando Katie le da platón, Severide va a pedirle explicaciones (no está acostumbrado a que pasen de él, es normal) y ella se excusa contándole su drama con Benny y temiendo que Severide también vaya a abandonarla como lo hizo él. Pero Severide no es Benny.

Por supuesto, me dejo lo mejor para el final.

A Dawson no le mola no tener a Shay como compañera y no sabe qué más hacer para recuperar a su amiga, que prefiere ignorarla a ella y sus mensajes para pasar el tiempo con Devon. Dawson se arrepiente de haber llevado el tema del suicidio de Darryl de la forma en que lo hizo y cree que si hubiera actuado de otra manera, las cosas hubieran sido diferentes.

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Aunque ya no tenga que cuidar de Griffin y Ben, Casey le dice a Dawson que aún puede seguir viniendo a su casa cuando quiera. Dawson tiene la impresión de que ya han pasado por eso, pero a lo largo del capítulo vemos claramente que ambos tienen sentimientos hacia el otro, y el hecho de quedar atrapados en un coche en ardiendo, parece que les ha abierto un poco más los ojos. Después de agradecer a Casey por haberle salvado del coche en llamas, él le recuerda todas las veces que ella le ha salvado la vida en los últimos meses. Además, también le dice que no sabe dónde estaría si no fuera por ella.

Al final del capítulo Dawson está en casa pensando en si llamar o no a ¿Casey?.
Después de pensárselo un par de veces más, se viste con su mejor vestido (vestidazo que supera de lejos a los que usó la temporada pasada) y al abrir la puerta de su casa se encuentra con Casey…
Por fin, Dawson y Casey deciden dejarse de tonterías y besarse, y aquí es donde una servidora se pone a fangirlear después de haber estado esperando este momento durante 32 capítulos. Pero quién los cuenta. Como dato random, Dawsey fue TT en Twitter.

Y acabamos con Severide y Otis volviendo a casa para encontrarlo todo patas arriba y descubrir que les han robado la tele y el casco Viper de BSG, entre otras cosas.
Severide sube a la habitación de Shay, que llorando le dice que le dio una llave a Devon.
Obviamente no me sorprendió mucho porque como ya dije, estaba clarísimo que Devon venía a liarla y no sólo a pasearse en bragas y a pegar golpes a las cafeteras.
Lo que sí me sorprendió un poco fue la gilipollez de Shay (aunque su pijama de cuadros era muy chulo), porque darle la llave de tu casa a una tía a la que acabas de conocer hace poco más de un mes en un bar es lo correcto, claro. Al menos hemos conseguido ver la habitación de Shay, que ya empezaba a pensar que dormía en el sofá.

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