El pasado viernes la cadena Cinemax, filial de HBO, estrenó Banshee de Alan Ball (True Blood) y protagonizada por Antony Starr y Ivana Milicevic entre otros, una serie que desde Estados Unidos nos describen como «dark, dirty and sexy».
Banshee empieza cuando uno de los peores criminales del país, papel interpretado por Antony Starr, sale de la cárcel tras cumplir 15 años de condena y quiere volver al único sitio dónde no debería hacerlo, el pueblo de Banshee, a buscar a su ex pareja y ex compañera de robo, que debería tener aún una gran cantidad de dinero en joyas que robaron ambos en su día al un peligroso gangster Mr.Rabitt que a su vez tiene a sus hombres tras ellos buscando venganza.
Este peligroso criminal asume la identidad de Lucas Hood, nuevo sheriff de Banshee que acaba de llegar al pueblo para tomar posesión de su cargo tras la muerte del anterior, y que es asesinado en una pelea de bar antes de poder ni siquiera llegar a presentarse al pueblo con la ayuda de Sugar Bates, boxeador retirado y dueño del bar.
Mientras su ex pareja ahora es Carrie Hopewell (Ivana Malicevic) y cuenta con una nueva vida, con su querido marido Gordon (Rus Blackwell) y sus dos hijos, la adolescente y problemática Deva (Ryann Shane) y el pequeño Max (Gabriel Sutle), escondiendo su pasado de todos ya que sabe que aún tiene que evitar ser encontrada y sin el botín que cuenta que le fue quitado cuando el conocido como ahora Lucas fue detenido y encarcelado para protegerla.
Hood con la ayuda de su viejo amigo Job, travesti dueño de una estética que sirve de tapadera para otros negocios, asume por completo la identidad del anterior sheriff y es presentado al pueblo en su nuevo puesto dónde conoce a sus ahora compañeros del BSD, entre ellos la atractiva Siobhan Kelly (Trieste Kelly Dunn), que tiene su base en CADI un ex taller de coches ya que la anterior oficina del sheriff fue destruida por un incendio.
No todo son buenas noticias ya que además de estar en busca y captura por parte de los hombres de Rabitt conocemos al cruel y despiadado «jefe mafioso» del pueblo llamado Kai Proctor (Ulrich Thomsen), de descendencia amish, dueño de un matadero de día y de locales de ocio de noche, que tiene control absoluto en el pueblo.
Conseguir encerrarle es el principal objetivo para el nuevo sheriff.
Un piloto que a mi me pareció bastante bueno, con la calidad y el sello de HBO.
Totalmente recomendable para los fans de este tipo de series con altas dosis de acción, violencia, sexo e historias oscuras con una trama que pinta muy interesante para seguir.
Destacar también la intro de la serie que me gustó muchísimo.




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