‘MIDNIGHT MASS’: REVIEW

REVIEW: Midnight Mass – Temporada 1.

«Bienvenidos a Crockett Island». Este es el mensaje que luce en el oxidado cartel de bienvenida que cualquier recién llegado a esta isla remota se encuentra al desembarcar en su reducido pero concurrido puerto. Habitada por una pequeña comunidad de poco más de cien personas, podríamos estar hablando perfectamente de una especie de paraíso oculto en medio del océano; un lugar tan tranquilo que ni el sheriff responsable de la seguridad de sus habitantes lleva pistola, un pueblecito recóndito en el que todos se conocen y conviven tranquilamente rodeados de agua y naturaleza. Pero no, este no es el caso que nos atañe, al menos desde la llegada a la misma de un carismático nuevo sacerdote (Hamish Linklater), la cual coincide con el regreso a casa de Riley Flinn (Zach Gilford), un joven caído en desgracia recién salido de prisión tras cuatro años de condena. La oveja negra de una de las familias protagonistas de esta historia.

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MIDNIGHT MASS – Cr. EIKE SCHROTER/NETFLIX © 2021

Este es el punto de partida de Midnight Mass, titulada en nuestro país como «Misa de medianoche», la nueva miniserie de Mike Flanagan, uno de los productores más queridos de Netflix, responsable de dos de sus originales más aclamadas como son The Haunting of Hill House y The Hauting of Bly Manor. Igual que hizo en la primera, Flanagan escribe y dirige todos (siete) los capítulos de una serie que él mismo describe como «su proyecto favorito hasta la fecha». Creedme, se nota. Personalmente añado que también es su mejor trabajo hasta ahora. Incluso por encima de las dos entregas de The Haunting, las cuales ya me parecieron una auténtica maravilla. Midnight Mass no es solo una de las mejores series que ha hecho Netflix en mucho tiempo, también es su mejor serie original de este año.

Puede parecer una exageración, pero todo elogio hacía ella se queda corto. Lo que ha han logrado plasmar Flanagan, su equipo, y el magistral elenco que la protagoniza no es algo que sea vea todos los días. Una dirección impecable, una fotografía excelsa, un guion tan redondo como profundo en el que las extensas charles filosóficas entre protagonistas -uno de sus sellos característicos- invitan a todo tipo de reflexiones, o una puesta en escena llena de ambición y talento dentro de un escenario difícil de olvidar son solo algunas de las grandes atracciones de la serie. Si, hay más. Mucho más.

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MIDNIGHT MASS Cr. EIKE SCHROTER/NETFLIX © 2021

Tal y como escribía al inicio de la crítica, la acción de verdad arranca con la llegada a Crockett Island de un nuevo sacerdote, un tipo lleno de carisma y de buenas palabras enviado para sustituir a Monseñor Pruitt, el envejecido párroco que, tras toda una vida recibiendo a los residentes del lugar en la pequeña iglesia de St. Patrick’s, parece haber sido víctima de los achaques de la edad y ha sido trasladado a tierra firme hasta recuperarse de sus males. Antes de entrar en materia con su primer sermón, una misa que no dejará a nadie indiferente, ni siquiera a su nueva mano derecha, Bev Keane (Samantha Sloyan), una beata recta y enormemente firme en sus creencias a la que la gran mayoría del pueblo repudia por la espalda, la serie aprovecha para presentarnos a algunos de los miembros más destacados de la comunidad. Tal y como hemos visto en los trabajos anteriores de Flanagan, todos ellos tienen algo en común: aunque no lo parezca, están rotos por dentro. Una vez más, el dolor, la pérdida y la redención sirven como motores secundarios de una trama llena de sorpresas, constantes revelaciones y giros dejarán a más de uno con la boca abierta.

Poco se imaginaban ni los Flinn; una humilde familia de pescadores cuyo hijo mayor acaba de regresar a casa para reencontrarse con un pasado que nunca logró acabar de dejar atrás, ni el resto de habitantes de la comunidad, el tremendo impacto que iba a tener en sus monótonas vidas la llegada de ese hombre. Ni la bella Erin Greene (Kate Siegel), una de las profesoras del colegio de la isla; ni la Dra. Sarah Gunning (Annabeth Gish) y su impedida y anciana madre, ni el Sheriff Hassan (Rahul Kohli) y su hijo adolescente Ali (Rahul Abburi), los únicos musulmanes dentro de un colectivo tremendamente devoto a la religión cristiana; ni siquiera el señor alcalde, padre de la joven Leeza (Annarah Cymone), y su mujer, nadie tenía ni la más mínima idea de lo que se les venía encima. De repente, sin previo aviso, algo cambió. El caos llamó a la puerta y la fe de los que estaban al otro lado de la misma permitió su entrada. Si todo en esta vida tiene un precio, ¿cuál será el coste a pagar por parte de esta pobre gente a cambio de una serie de acontecimientos inexplicables y aparentemente milagrosos que no harán más que avivar la llama de su ya de por si desmedida devoción religiosa?

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MIDNIGHT MASS – Cr. EIKE SCHROTER/NETFLIX © 2021

Aunque lo pueda parecer, Midnight Mass no es una serie aterradora, terrorífica, o como se le quiera llamar. En esta ocasión, Flanagan va mucho más allá. Claro que tiene sus «sustos», sus escenas impactantes y su toque sobrenatural, solo faltaría, pero lo que realmente ha querido hacer aquí el aclamado cineasta es ofrecernos una profunda exploración de la fe y el fanatismo a través de una perturbadora historia en la que la religión es su protagonista principal. Flanagan no se queda con las ganas de nada; reinterpreta, reimagina e incluso examina varios conceptos como la muerte, el más allá o la vida eterna desde distintos puntos de vista, por muy alejados que estén el uno del otro, otorgando al espectador la oportunidad de elegir con que opción quiere quedarse cuando todas las cartas están encima de la mesa. Midnight Mass es un cuento de creencia y convicción, inclusive de ciencia contra religión en algunos momentos, sobre los dogmas que cada uno ha escogido para hacer más reconfortante su existencia.

Cuando digo que este su mejor trabajo hasta la fecha lo digo con todo el convencimiento del mundo. Midnight Mass me ha fascinado de principio a fin. Hill House y Bly Manor también lo hicieron, pero de otra forma. Hay una conversación (larga y pausada) entre Riley y Erin, creo que en el cuarto capítulo, que sirve como claro ejemplo de lo que quiero decir. Sumergirse en ella es muy fácil, todo lo contrario que olvidar las muchas moralejas y reflexiones a las que nos invita. Sin más dilación, os invito a descubrir lo que se esconde en las penumbras de Crockett Island. Que dios os pille confesados.

NOTA DE LA TEMPORADA: 9.5/10

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