‘JOKER’ : REVIEW

REVIEW : Joker y la naturaleza de la locura.

*Este artículo contiene spoilers de la película Joker*

Al enfrentarse uno a la película más polémica del año a uno le pasan por la cabeza un montón de cosas. La conversación respecto a esta cinta fue tan desmesurada antes del estreno que llegó a ser catalogada como posible detonante de tiroteos en masa. Bueno, obviamente no es para tanto. No es Joker una película especialmente transgresora o polémica. Ni siquiera es violenta. Y para tratar sobre un señor que hace bromas, tampoco es graciosa. Dónde sí funciona es como patio de recreo de Joaquin Phoenix, que regala la interpretación histórica prometida. Cada uno de sus pasos, de sus emociones, de sus acciones. Todo se siente orgánico y real, en principio. Phoenix está acompañado por una correcta Zaazie Betz y un contundente Robert de Niro, principalmente. La fotografía y el diseño de producción son interesantes, sin embargo Todd Philips pasa sin pena ni gloria por la película, con una dirección arquetípica y sin aportar ninguna solución visual realmente meritoria.

En esta película hay cosas que Joaquín Phoenix no puede salvar y es que en cuanto le das una vuelta al film, este se cae completamente. El guión es horrible en un sentido conceptual, ya que intenta que cuando llegues al climax pienses “joder, es normal que haga lo que hace” y ese es precisamente el problema. Joker es una aproximación fallida a la locura porque intenta racionalizarla. Justificar la deriva psicótica de alguien que ya tenía una condición previa es imposible porque arrebatas de su esencia a una condición que no tiene nada de lógico. Pensad en la película, en todo lo que hace Arthur. No se lo tienes en cuenta porque está loco pero la realidad es que tampoco se lo tendrías en cuenta a alguien cuerdo. Todd Philips convierte al Joker en una víctima, pero no de su locura, sino de la sociedad. Unos imbéciles le acosan en un tren y él les mete tres tiros. Su madre le maltrata toda la vida, luego le miente sobre su padre y él la ahoga. El presentador de televisión que era su ídolo se ríe de él y este le vuela los sesos en directo.

Cuando cae el telón y termina la proyección te das cuenta de que Todd Philips no intenta avivar la locura de Arthur Fleck, sólo hacer que esté hasta los cojones. La locura nace en pobres y ricos, en personas solitarias o que viven llenas de amor. Por supuesto que tu contexto suaviza o acrecenta tus posibilidades de perder la chaveta, pero es que Joker no es un contexto desfavorable, es un plan maligno del universo para joder específicamente a Arthur.

Una review de Enrique Marín para Lovingseries. 

 

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