Chicago Fire 1×24 – Review (Season Finale)

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CHICAGO FIRE 1×24  –   A Hell Of A Ride
(Con SPOILERS, por supuesto)

Anteriormente en Chicago Fire…
Mills quiere pasarse al escuadrón con Severide, luego se enfadó con Dawson cuando le contó que su madre y Boden tuvieron un rollo y cortó con ella; Mouch se echó una novia japonesa por internet; Shay tenía sentimientos encontrados por estar feliz con el tema de la inseminación mientras Casey lo pasa mal por lo de Hallie.

Empezamos la season finale viendo a Herrmann y Otis colgando un cartel en el Molly’s que anuncia un “Lady’s night”, mientras hablan del vídeo que la mujer de Herrmann quiere que haga para el bebé que van a tener. Dawson opina que lo del Lady’s night suena un poco desesperado, y antes de dar más explicaciones, un par de coches pasan y se paran delante de una tienda que están construyendo enfrente del Molly’s.

Shay, por alguna razón que desconocemos, le está dando consejos sexuales a Cruz de camino a las taquillas: A las mujeres les encanta. No sabes cuántas terminaciones nerviosas hay…“, y nos quedamos con las ganas de saber más, porque Shay deja de hablar en cuanto ve a Casey, y a pesar de que él le dice que continúe con la charla, ella prefiere callarse y le preguntan que cómo lo lleva. Shay sale fuera poniéndose la chaqueta y asegurándose de que le vemos bien el brazo del que le acaban de sacar sangre. Dawson también lo ve y le pregunta por su ciclo (y no el formativo, precisamente), y Shay le dice que lleva un día de retraso y que el médico la llamará después con los resultados. La tía Dawson dice que se encargará del baby shower, y la conversación cambia cuando enfocan a Peter Mills. Parece que Dawson y Mills no hablan más allá del “buenos días / nos vemos luego”. En medio de todo, Severide sale (y aquí es cuando tuve que darle a pause para fangirlear al ver el nombre de uno de los guest stars, del que hablaré cuando llegue el momento) para decirle a Mills que podría ser su último turno en el camión, ya que las decisiones de los escuadrones se toman ese día. Cuando Severide vuelve a entrar, Herrmann aparece con una serpiente almohada gigante para que se la dé a Shay cuando esté embarazada, y mi amiga la del altavoz le sinterrumpe para avisar de un incendio.

El lugar del incendio resulta ser una cárcel y Boden manda dentro a Casey, Cruz y Herrmann, cuya mujer acaba de ponerse de parto. Uno de los guardas, Lucci, los guía hasta el fuego, donde ven que uno de los presos está herido y se lo encasquetan a Mills. Boden manda a Dawson y Shay para ayudarle, pero Shay tiene que volver a salir y le dice a Mills que se quede con Dawson. Justo cuando consiguen apagar el fuego, se corta la electricidad y se quedan encerrados en la cárcel (momento The Walking Dead). Boden manda a Severide y Capp para sacarlos de allí, y a Shay la llaman por teléfono para darme una alegría y decirle que no está embarazada. Sí, me sabe mal por la pobre Shay, pero soy una egoísta y me alegro de que terminen ya con la trama (estúpida e innecesaria) del bebé, después de 8 capítulos dando el coñazo.

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Dawson tiene que hacerle una intubación nasotraqueal a Randall el preso, algo que sólo hizo una vez estando de prácticas, y que por suerte, le sale bien. De paso también aprovechan para hablar de sus cosas. Dawson quiere que vuelvan a intentarlo, día uno, borrón y cuenta nueva; pero Mills le dice que si quiere eso, tiene que ser sincera con él y decirle que no siente nada por Casey. Severide se convierte en la nueva tía del altavoz y nos jode el momento entrando y sacándolos de allí. Cuando están metiendo a Randall en la ambulancia, Mills el impaciente quiere oír la respuesta de Dawson, que resulta ser “No puedo decirte lo que necesitas oír. No sería cierto“.
Boden sigue mandando a más gente dentro, y esta vez les toca a Otis y Mouch, para intentar restablecer la electricidad mientras el encargado de eso, que está atrapado en el sótano, les da instrucciones a través de Severide.

Lucci se lleva a Casey, Cruz y Herrmann a otra parte de la cárcel
, y cuando llegan allí se encuentran con otro montón de presos. Herrmann le pide a Boden que le vaya contando las novedades que haya sobre Cindy y el bebé, y cuando Shay le dice que ha habido complicaciones y que han tenido que hacerle una cesárea de emergencia, Boden se hace el sueco y le dice que aún no saben nada. Estos presos son más salvajes que los anteriores y se han cargado al compañero de Lucci, y entre grito y golpe, uno de ellos, Ríos, toma a Herrmann como rehén. Casey propone ir a un sitio con menos humo para poder negociar con ellos, y Lucci los lleva a la capilla. Casey cree que la charla “tiene un bebé en camino y otros 4 hijos más en casa” va a hacer que Ríos suelte a Herrmann, y al ver que no funciona, se ofrece a sí mismo como rehén, y Ríos (que me pone nerviosa con tanto “huh?”) le dice que soltará a Herrmann si le entregan a Lucci (mira Cruz, no te quieren ni los presos).

Dawson y Shay llevan a Randall al hospital, y allí Shay vuelve a preguntar por la mujer de Herrmann. Boden decide que ya es hora de contarle a Herrmann lo que pasa, y deja que Shay se lo diga: A Cindy le han hecho una cesárea de emergencia y ha tenido un niño, pero ha habido algunas complicaciones y lo tienen en la UCI. Herrmann aprovecha y consigue zafarse de Ríos soltándole un codazo en la cara, y se meten en otra sala. Allí Casey le dice a Severide que no apague el incendio que hay en el sistema de ventilación y que busque el regulador de humo. Otis y Mouch restauran la electricidad y el humo empieza a entrar en la capilla. Casey le dice a Ríos que le entregarán a Lucci si los deja salir, Ríos acepta y cuando entra a por Lucci, él ya está fuera de la cárcel con Casey, Herrmann y Cruz.

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Herrmann va al hospital en un coche de policía después de que le dijeran que el bebé no tiene suficiente oxigeno. Cuando llega allí y entra a la habitación de su mujer, la abraza y una enfermera entra con el crío en brazos y a Herrmann se le saltan las lágrimas.
Herrmann sale todo orgulloso con su hijo en brazos y va a la sala de espera donde todos lo reciben con un “oooohhh” por persona. Shay le dice que es el niño más mono que ha visto nunca. Mientras babean con Herrmann Jr, Boden le dice a Mills que no ha entrado en el escuadrón, y él se va de allí todo indignado.
Herrmann va a llevar a su hijo de vuelta a la habitación y le dice a Shay y Severide que Cindy quiere verlos. ¿Para qué? Para pedirles que sean los padrinos del pequeño Kenny, y ellos dos se quedan encantadísimos de la vida (y yo también, todo sea dicho)

Herrmann graba un vídeo para su hijo dándole consejos y nosotros los escuchamos mientras nos van poniendo direfentes imagenes. La supuesta tienda que van a abrir enfrente del Molly’s resulta ser un bar; Mills entra en la comisaría de policía y pide una solicitud para unirse al cuerpo; Mocuh espera a su novia japonesa con un ramo de rosas y la recibe con un “konichiwa”; Dawson va a casa de Casey y se lo encuentra sentado en una silla en medio de un montón de porquería. Casey le dice que nada tiene sentido y Dawson le abraza.
Y acabamos con Severide y Shay de camino a un bar y parándose en seco al ver al guest star con el que fangirleé antes. ¿Os acordais de Renee Royce? ¿La abogada con la que Severide estuvo durante 5 capítulos? Pues ha vuelto y está embarazada.
La cara de Severide al principio es un WTF total, luego no le queda más remedio que sonreír y tocarle la barriga al mismo tiempo que mira a Shay como diciendo “tía qué fuerte, ¿te lo puedes creer? Tú queriendo un hijo, y resulta que lo voy a tener yo”.
Leslie todo-el-mundo-tiene-un-hijo-menos-yo Shay, sonríe de forma super forzada, dejándonos con una nueva entrega de “Rompiendo a Shay”, parte, no sé…. ¿5? ¿30?.

La verdad es que a mi la season finale me ha encantado, y no entiendo a esa gente odia e insulta a Renee. Sólo había dos formas de terminar con esto (bueno, 3, pero la tercera la omito por razones obvias), una era que Shay no pudiera tener hijos, y la otra era trayendo a una ex de Severide preñada o con el niño ya en brazos, y a mi cualquiera de las dos me iba bien. Shay ahora puede jugar a las casitas con el hijo de Herrmann (que me pareció todo un detallazo), y con el de Severide (que ya veremos qué nos cuentan en la segunda temporada), y no es justo que insulten a Renee por eso (y menos tratándose de un personaje interpretado por Sarah Shahi, que aquí en Loving Series la adoramos).
Yo he llegado al punto de querer que Clarice vuelva en la segunda temporada con su hijo y en son de paz, y se quede con Shay para siempre siempre y siempre, así tendría el hijo que tanto quiere (y el culpable de todo este jaleo) y todos estaríamos felices. Win-Win.

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